Es sabido que el Sistema Nacional de Salud afronta desafíos notables derivados de la transición epidemiológica y los efectos que conlleva en términos de carga de morbilidad y mortalidad entre la población mexicana. También es conocido que dicha transición se define por factores económicos, sociales y estilos de vida.

El Gobierno de la República, a través del Programa Sectorial de Salud 2013-2018, ha señalado que entre las acciones más relevantes para enfrentar los retos antes mencionados es construir “un modelo de atención más homogéneo, una operación integrada y una mayor coordinación entre las distintas instituciones de salud que garantice el cuidado integral y continuo de la persona sin importar su condición laboral”.

En ese sentido, desde hace poco más de un año representantes del IMSS han expuesto públicamente los desafíos que en materia de prestación de servicios de salud deben afrontar, así como algunas acciones que están diseñando o realizando para atender a los mismos.

En una publicación dada a conocer en julio de 2015[1], , el entonces Director General del IMSS, José Antonio González Anaya y la por ese tiempo Titular de la Unidad de Planeación Estratégica, Regina García Cuéllar, sugirieron que dada la complejidad de los retos epidemiológicos que supone el doble peso de la morbilidad de padecimientos infecto contagiosos y de enfermedades crónicas no transmisibles, el modelo de prestación de servicios de salud del Instituto, diseñado para el México de los años 40 del siglo pasado, en el que prevalecía un perfil epidemiológico de enfermedades agudas, está rebasado.

[1] José Antonio González Anaya & Regina García Cuéllar. The transformation of the Mexican Social Security Institute: Progres and Challenges. Taylor & Francis Group. 1:3. 189-199, DOI.

Dicho modelo se caracterizaba por ofrecer un esquema de atención en el que una o dos visitas por año eran suficientes para atender los padecimientos comunes y los médicos jugaban un rol diferente al que se precisa ahora. Si bien desde hace 13 años ya se cuenta con un sistema preventivo encabezado por PrevenIMSS, según los autores del artículo, aún carece de guías de seguimiento de tratamientos a los pacientes, fenómeno que se complica todavía más en la medida que se carece de coordinación de las funciones de médicos y enfermeras en el tratamiento de enfermedades crónico-degenerativas.

De acuerdo con los autores, para transitar hacia un nuevo modelo de atención se precisa establecer un nuevo esquema que fortalezca la eficiencia y la productividad, lo cual se puede desarrollar basado en acciones tales como que “el IMSS comenzará una gradual pero incremental separación de funciones entre la compra estratégica y la provisión de servicios médicos. El pago de proveedores cambiará gradualmente a pago por resultados o por servicios”.

En ese mismo sentido se necesita establecer una nueva estrategia para la prevención, detección temprana y mejora en los tratamientos de los padecimientos con enfermedades crónicas, para lo cual se ha dispuesto la reforma y expansión del PrevenIMSS, a través de: estratificar el universo de pacientes de acuerdo con los riesgos de salud que se les detecta en el diagnóstico

–si presentan enfermedades agudas o crónicas, por edad, historia familiar y métricas básicas de salud; expandir la cobertura del programa preventivo del instituto, dado que el 50% de los beneficiarios del propio PrevenIMSS no acuden a su check up anual; cubrir la carencia de un coordinador responsable del seguimiento de los tratamientos del paciente con enfermedades ya detectadas.

A este tipo de acciones debe acompañarle la configuración de un marco jurídico-normativo robusto con protocolos de atención compartidos por todas las áreas que conforman al instituto y más allá, por todas las instituciones de salud del país, ya que esta acción –según los autores- permitirá superar la segmentación del sistema nacional de salud, en la que cada institución pública de salud opera bajo modelos diferentes y separados de financiamiento de prestación de servicios y de regulación.

En la XXV Convención Nacional de la Industria Farmacéutica en México, el Director de Prestaciones Médicas del IMSS, José de Jesús Arriaga, en su exposición Acceso a los servicios de Salud esbozó algunas características de lo que es el tránsito del modelo de atención original del instituto al nuevo esquema que, según el funcionario, hará posible atender en mejores condiciones a los derechohabientes del principal asegurador social público del país.

Arriaga expuso que la administración del actual titular del instituto, Mikel Arriola, se desarrolla sobre tres pilares: Capturar eficiencias financieras, Fortalecer servicios médicos y Fortalecer el modelo de gestión. En este marco, las acciones que está desarrollando el instituto en el ámbito de la prestación de servicios de salud, se orientan a transformar el modelo de atención para que en el futuro:
  1. El experto, profesional de la salud, vaya a donde está el paciente y no, como ocurre ahora, el paciente se dirija a donde se encuentra el profesional de la salud.
  2. El tratamiento se realice en casa, en la comunidad en la que se desenvuelve el paciente y no en los hospitales.
  3. El cuidado de la salud del enfermo sea activamente realizado por la participación de familiares, amigos, así como los propios pacientes y no esté centrado en los profesionales de la salud.
  4. El pago sea por resultados y no, como ahora, que se realiza por el proceso.
  5. El uso de la tecnología sea un instrumento de cambio del modelo y no sólo el soporte pasivo del actual modelo; es decir, que sea un factor disruptivo para la transformación que se quiere.

 

Así, la transformación del modelo de atención debe transitar, de los cuidados intensivos que se prestan en los hospitales, hacia el cuidado en casa, lo cual supone –entre otras acciones- moverse de la medicina curativa a la preventiva.

El reto, como se observa, no solo es financiero o de cambios en procesos, como modificar el marco de incentivos internos, así como iniciar la separación gradual y progresiva de las funciones de prestación de servicio y de financiamiento, sino una transformación cultural que requiere la participación activa de todos los agentes que conforman el entorno del IMSS.

Por: Juan Villarreal, Director de Cabildeo y Relaciones Públicas de CANIFARMA