En México, al igual que en otros países latinoamericanos, la automedicación es una práctica normalmente rechazada por gran parte de los profesionales de la , las autoridades sanitarias, los reguladores y legisladores, e incluso, algunos sectores de la misma .

Se argumenta que la automedicación enmascara diversos síntomas o problemas de salud y, por ende, retrasa la atención médica o aumenta la severidad y frecuencia de diversas reacciones adversas o efectos secundarios, además de provocar resistencias. Estos argumentos sugieren al público que evite dicha práctica.

 

El Grupo Consultivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS-1998) identificó a la automedicación como un componente del autocuidado en la salud.

 

Por el contrario, el Grupo Consultivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS-1998) identificó a la automedicación como un componente del autocuidado en la salud, a la par de otros benéficos estilos de vida.

Por su parte, la Food & Drug Administration (FDA) declaró que la automedicación “es una parte vital del sistema de salud norteamericano” (1), mientras que el Parlamento Europeo manifestó que esta práctica debe ser promovida con el fin de “alimentar el creciente deseo que tienen los ciudadanos europeos de cuidar de su salud” (2).

 

Tanto la FDA de Estados Unidos como el Parlamento Europeo se han mostrado optimistas de la automedicación como una forma de cuidar la salud.

 

Esta aparente contradicción proviene fundamentalmente de la confusión que existe entre la automedicación responsable, entendida como el uso racional de los medicamentos que la misma autoridad sanitaria ha aprobado para su venta sin necesidad de la consulta inicial de un facultativo y la autoprescripción; y el empleo que se hace de los medicamentos que requieren legalmente la prescripción sin la intervención y supervisión de un médico. Esta última práctica no sólo conlleva una abierta violación a la ley, sino que expone a los usuarios a efectos secundarios mayores de los que pueden provocar los medicamentos de libre acceso.

Otra de las objeciones que enfrenta la automedicación responsable tiene que ver con la incapacidad de los pacientes o consumidores para cuidar su salud. En materia del uso de medicamentos de libre acceso, se aduce que los consumidores no leen las instrucciones de los fármacos o alteran las dosis o el periodo máximo de tratamiento, observaciones que provienen –en gran parte de los casos– de experiencias o impresiones personales. Sin embargo, hay evidencias que demuestran lo contrario: consumidores que sí leen dichas etiquetas, tal y como lo expuso un estudio que se realizó en nueve países latinoamericanos (3). En el sondeo, los entrevistados expresaron que los aspectos que más se les dificulta entender son las fórmulas de los medicamentos y el apartado de contraindicaciones, respuestas que coinciden con el tecnicismo o la manera en que se expresan estos conceptos. Es obvio que dichas respuestas no hubieran sido posibles si el consumidor no revisara el contenido de las etiquetas en cuestión.

 

Según un estudio aplicado a nueve países Latinoamericanos, los consumidores sí acostumbran leer las etiquetas de los medicamentos.

 

¿Automedicación o autoprescripción? Dos caras de una misma moneda. (FOTO: códigoF)

¿Automedicación o autoprescripción? Dos caras de una misma moneda. (FOTO: códigoF)

Por otra parte, resulta más evidente el interés y disposición de los individuos a tomar una parte más activa en el cuidado de su salud, alimentada últimamente, por el acceso a internet. Tal es así que, de acuerdo a los primeros resultados del Informe Doctoralia 2014, que se llevó a cabo en nueve países europeos y latinoamericanos, incluido México, uno de cada cuatro usuarios de internet diariamente busca información sobre salud en la web (4), lo que provoca que el paciente acuda a consulta con un cúmulo de información innecesaria, que lo lleva a cuestionar la decisión del médico. El paciente solicita su participación en el proceso, no pretende ser un mero procesador de las órdenes del médico.

Es posible preguntarse entonces ¿si se le conceden estas prerrogativas a los pacientes o consumidores, se les puede o no reconocer la facultad de automedicarse responsablemente?

 

Uno de cada cuatro usuarios de internet diariamente busca información sobre salud en la web, según el Informe Doctoralia.

 

Esta posibilidad se sustenta en los beneficios que se le reconoce a la automedicación responsable, tales como facilitarle a los consumidores el alivio de una considerable variedad de síntomas o problemas de salud, alimentar o reforzar su capacidad de decisión en materia del cuidado de su salud, incidir favorablemente en la salud pública al disminuir la autoprescripción, reducir la presión que experimenta el Sistema de Salud por la atención de síntomas o problemas que pueden manejarse por los mismos individuos, así como evitarles el costo y el traslado de una consulta cuando ésta no es necesaria, y hacer posible la continuidad de sus labores cotidianas.

Como toda práctica, la automedicación responsable implica diversos riesgos que deben evaluarse para evitar sobreestimaciones, pero sobre todo, para aprender a manejarlos o mitigarlos. Efectivamente, no siempre se puede prestar la debida atención a las instrucciones de las etiquetas, alterar la dosis o exceder el tiempo de toma de los medicamentos de libre acceso; sin embargo, los aspectos anteriores no llegan a poner en riesgo la integridad de la persona, dado el perfil aceptable de seguridad que caracteriza a estos medicamentos. La interrupción de su uso no deja secuelas, pero tampoco suprime por completo los malestares.

A la vista del balance positivo que existe entre los beneficios y posibles riesgos de la automedicación responsable, conviene promover campañas de información para que el público lea y dé seguimiento a las instrucciones de las etiquetas, especialmente aquéllas que establecen: “Si las molestias persisten, consulte a su médico”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.- World Self-Medication Industry (Guiding Principles in Self-Medication). Speech by FDA Commissioner Edwards Charles.C, announcing the start of a regulatory review of nonprescription medicines in the US: 1972. p. 3.

2.- Association of the European Self-Medication Industry (Official Statements on self-medication and non-prescription medicines). Communication on Industrial Policy. Communication from the Commission to the Council and the European Parliament on the outlines of an industrial policy for the pharmaceutical sector in the European Community. p.1.

3.- Drug Information Association. Responsible Self-Medication in Latin America. United States: 2005. Vol. 39 pp 99-107.

4.- Doctoralia Insights. Primeros resultados del Informe Doctoralia 2014 sobre salud e Internet. (http://insights.doctoralia.es/los-pacientes-confian-su-salud-a-internet/). Accesado el 3 de diciembre 2015.

 

Por: Lic. Héctor Bolaños Varela, director ejecutivo de la Asociación de Fabricantes de Medicamentos de Libre Acceso, A.C., (AFAMELA).