La industria farmacéutica posee cualidades que pueden fomentar su desarrollo a través del impulso de las cadenas de valor, es por esto que junto con la Secretaria de Economía hemos propuesto como una acción más de la agenda de trabajo, el desarrollo de clústeres farmacéuticos.

Así mismo alineados a lo que se establece en el Programa de Desarrollo Innovador 2013-2018 de impulsar la productividad de los sectores maduros e incrementar la competitividad de los sectores dínamos donde se ubica a nuestra industria de medicamentos y en donde la estrategia 1.4 del programa en referencia, habla de incentivar el desarrollo de proveeduría, para integrar y consolidar cadenas de valor que coadyuven a la creación de clústeres.

Primero definamos; por cadena de valor se entiende un sistema de actividades que establecen relaciones entre sí con cierta integración vertical[1] (Rodríguez, 2013) y que comparten un mismo proceso (insumos, manufactura, logística, comercialización, etcétera) que los conduce a la producción o al servicio final.

Existen diferentes cadenas de valor -aunque el concepto se use indistintamente- como son clúster, cadenas de suministro, filière francés, cadenas globales de valor, entre otras.

Hablando específicamente de los clústeres, pueden ser tres tipos diferentes (Bergman E, 1999):

  • Nacional o macroclústeres. Encadenamientos sectoriales en la economía nacional.
  • Sectoriales o mesoclústeres. Enfatiza los encadenamientos inter e intrasectoriales de una industria específica.
  • Empresariales o microclústeres. Las alianzas estratégicas y las asociaciones son fundamentales.

Aunque si bien es cierto que un clúster, tiene una fuerte connotación territorial, no necesariamente todas las fases de la cadena pueden estar aglomeradas en un espacio territorial concreto, incluso hay algunas que funcionan a nivel internacional.

Muchos de los actuales clústeres de renombre como el de Silicon Valley (California, EUA) y Bangalore (India) comenzaron sin una política planeada; sin embargo diversas acciones del gobierno han servido para apuntarlos como regiones clave no solo a nivel nacional, sino también a nivel internacional, es por eso que hemos empezado el trabajo para definir primero la naturaleza y ubicación del o los clústeres farmacéuticos.

Para el éxito del clúster se requiere de la  participación de múltiples agentes, tanto privados como públicos, así como de diferentes áreas como son: desarrollo económico regional, ciencia y tecnología, innovación, proveedores y educación; además del compromiso de los involucrados.

Cada política de clúster debe adaptarse a la región y contexto particular, además de ser flexible en cuanto a los instrumentos que se implementarán y de contar con una fuerte capacidad de convocatoria  para involucrar a los agentes que participan en la actividad del sector.

El éxito de clúster depende de múltiples factores como la competencia, la cooperación, la difusión de la investigación, una masa crítica de capital humano, tecnología, una mejoría de las habilidades, la calidad de vida, el capital social, un gasto público y privado, que permita el máximo provecho de las inversiones privadas, además de un fuerte liderazgo en la industria que proporcionen los servicios necesarios y faciliten la creación de redes.

En la Comisión de Operaciones y Manufactura de CANIFARMA, estamos trabajando en la definición y visión de los posibles clústeres farmacéuticos, por lo que pronto daremos a conocer -de la mano de las autoridades de la Secretaría de Economía- las acciones a realizar para el fomento de estos clústeres.

Fuentes:

Rodríguez Miranda, Adrián (2013).
Estudio cadena de valor de la Industria Farmacéutica en Uruguay (Salud Humana). Flacso.

Bergman, Edward M. et. Al. (1999). Industrial and regional clústers: Concepts and Comparative Applications.

[1] Se refiere a la forma de organización en la que las empresas se integran hacia atrás o hacia adelante.  Hacia atrás incorporando a los proveedores a su cadena de valor; y hacia adelante acercándose al cliente final, prescindiendo así de empresas externas para esta labor. Los beneficios de la integración vertical van más allá de los beneficios monetarios, pues a través de esto también se logra un posicionamiento estratégico de la corporación.

Autor:[jwd_team id=”8524″]

Colaboración:[jwd_team id=”8401″]