En días pasados, el Lic. Juan Villarreal, Director de Cabildeo y Relaciones Públicas de CANIFARMA me pidió preparar un mensaje póstumo para el Dr. Pérez Leyton. Ante tal responsabilidad me pareció oportuno hacer una semblanza de este extraordinario amigo y mentor de su servidor.

El Dr. Pérez Leyton fue un ejemplo de profesionalismo, de amistad y de padre de familia.

Como profesional, se caracterizó siempre por su gran responsabilidad que mantuvo en cada una de sus actividades; yo lo conocí ya como un experto en la producción de biológicos, pero supe de su trascendencia como estudiante en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), luego como investigador con el Dr. Pablo Correa y con el Dr. Alfredo Téllez Girón, con quien desarrolló la primera vacuna emulsionada de Newcastle.

Como experto en producción de biológicos, me tocó estar cerca de sus trayectorias en laboratorios como Pfizer, Salud Animal y Norden Laboratorios; en diferentes empresas donde trabajó y colaboró siempre dejó huella a través de compartir sus conocimientos enseñando a generaciones de veterinarios, las técnicas para producir y controlar los biológicos veterinarios.

Y aunque no trabajé con él directamente, lo considero mi mentor ya que desde que inicié mis actividades en la industria farmacéutica veterinaria hace 40 años, lo conocí y me invitó a colaborar con él en la Comisión de Biológicos de INFARVET (Industria Farmacéutica Veterinaria) en donde juntos hicimos los primeros requisitos mínimos de biológicos. A partir de esta invitación participamos juntos por más de 30 años. Durante este tiempo, él me recomendó para trabajar con Salsbury y con Lapisa; empresa para la cual trabajo actualmente.

Durante todo tiempo, tanto en las empresas donde trabajó, como en INFARVET, nunca lo vi de mal humor, ni tampoco lo oí dirigirse mal hacia alguien, y siempre se supo guiar correctamente ante sus jefes.

Durante su gestión como director de INFARVET veló por los intereses de la Cámara y por los de sus asociados. Aún con las diferentes exigencias y estilos de los presidentes con los que convivió, los supo aconsejar, guiar y les dio su lugar.

Me tocó vivir en distintos momentos, situaciones de diferencias entre empresas asociadas a la cámara, pero él hacía que se reconciliaran y siguieran trabajando juntos para el bien de la Industria. Las autoridades y la academia lo respetaban y pedían su opinión en muchas ocasiones.

Respecto a su familia, quiso muchísimo a sus hijos, siempre hablaba muy favorablemente de ellos y de sus nietos; ni decir, los recibió en su hogar y varios de ellos vivieron con él durante su estancia en México mientras estudiaban. Mención especial la de Tere su inseparable esposa a quien le expresaba en todo momento su amor y cariño y ella le correspondió hasta el final, viendo por él en todo momento.

En resumen, para mí fue y seguirá siendo un ejemplo a seguir. A él le agradezco el que yo haya logrado toda una vida trabajando para diferentes empresas en esta maravillosa experiencia que es la Industria Farmacéutica Veterinaria.

Estimado Mario: gracias por todos los consejos que me diste, por tu amistad y confianza; ¡y que Dios te tenga en su santa gloria!

Atentamente: M.V.Z.  Rafael Raya | Presidente de la Sección de Industria Farmacéutica Veterinaria (INFARVET) de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (CANIFARMA) y Asuntos Regulatorios e Investigación y Desarrollo de Lapisa