El contexto general del acceso a la salud a nivel mundial

No cabe duda que como lo asienta la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el derecho y el goce del grado máximo de salud que se pueda alcanzar y por ende el acceso oportuno a servicios sanitarios de calidad y financieramente asequibles son uno de los derechos fundamentales que todos los seres humanos debemos disfrutar.

Sin embargo, y según cifras de la misma OMS, publicadas en diciembre del 2015, “unos 100 millones de personas de todo el mundo son empujadas cada año a vivir por debajo del umbral de pobreza como consecuencia de los gastos sanitarios”.1

Por otra parte es duro constatar que los grupos sociales más desfavorecidos son los que generalmente se ven forzados a soportar una carga excesiva de los problemas sanitarios.

La cobertura sanitaria universal

A partir de las cifras y las consideraciones acerca de las limitaciones para el acceso global a servicios sanitarios accesibles y de la calidad se planteó el desarrollo e implementación del sistema de cobertura sanitaria universal, como medio eficaz para promover el derecho a la salud.

De acuerdo con la OMS, el derecho a la salud incluye las siguientes libertades y derechos

  • Las personas tenemos la libertad de controlar nuestra salud y nuestro cuerpo, sin intervención ni presiones de terceros.
  • Los seres humanos tenemos el derecho de acceder a sistemas de protección de la salud igualitaria, que nos permitan alcanzar el máximo grado de salud posible.

La realidad es que las desigualdades sociales inhiben el derecho a la salud de los grupos sociales más vulnerables y marginados entre los que se incluyen las comunidades indígenas, las que registran tasas de mortalidad y morbilidad más altas que la población en general.

A modo de ejemplo, anotaremos que tres de las enfermedades transmisibles más mortíferas (paludismo, VIH/sida y tuberculosis) afectan fundamentalmente a los segmentos más pobres de la población mundial, imponiendo por otra parte una carga tremenda a las economías de los países en desarrollo.

La construcción del acceso universal a la salud

Es por ello que para el desarrollo del acceso universal a la salud se requiere el establecimiento de un nuevo pacto social que alineado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), nuevas políticas y acciones multisectoriales, promuevan y transformen los sistemas de salud actuales, paliando sus deficiencias, carencias y limitaciones.

Líneas de acción

La estrategia para el desarrollo de un sistema real de salud universal incluye las siguientes cuatro líneas de acción

I. Ampliar el acceso equitativo a servicios de salud integrales, de calidad, centrados en las personas y en las comunidades.

II. Fortalecer la rectoría y la gobernanza.

III. Aumentar y mejorar el financiamiento, con equidad, y eficiencia, y avanzar hacia la eliminación del pago directo que se convierte en barrera para el acceso en el momento de la prestación de los servicios.

IV. Fortalecer la coordinación multisectorial para abordar los determinantes sociales de la salud que garanticen la sostenibilidad de la estrategia.

Acciones paralelas

Sin embargo y aunque evidentemente es esencial el incremento del flujo de recursos financieros a los programas de salud, esto no es suficiente por si mismo, si paralelamente no se establecen otros procedimientos que garanticen el uso correcto y transparente de los recursos asignados, una mayor eficiencia en el uso de los mismos y el uso y aprovechamiento ético, responsable y racional de los recursos que frene el desperdicio y el despilfarro.

La eficiencia se define como la relación entre los resultados obtenidos en una actividad dada y los recursos utilizados. 2

Para tener una idea clara sobre el tema del uso responsable y racional de los recursos mencionaremos que el Informe sobre la Salud en el Mundo de 2016 3 anota que entre el 20 y el 40% de los recursos utilizados en salud se malgastan y que en todos los países existen oportunidades para conseguir más con los mismos recursos.

Esto nos permite considerar que más allá de los recursos financieros necesarios, el dónde y cómo invertir, así como la eficacia y aprovechamiento de los bienes adquiridos son esenciales para alcanzar un sistema de salud universal incluyente, de calidad, oportuno y moderno que beneficie al mayor número de personas posibles.

 

Fuentes
  • Con información general tomada del artículo escrito por Osvaldo Artaza, Asesor de Sistemas y Servicios OPS/OMS y publicado en la revista Salud Pública de México / vol. 58, no. 5, septiembre-octubre de 2016 495
  1. Organización Mundial de la Salud (OMS)
Salud y derechos humanos
Nota descriptiva N° 323
 / diciembre de 2015
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs323/es/
  1. Palmer T. Definitions of efficiency. IJM 1999; 2:318-349.
  2. Organización Mundial de la Salud. Informe sobre la salud en el mundo.
La financiación de los sistemas de salud: el camino hacia la cobertura universal. Ginebra: OMS, 2010.