En los primeros meses de este año, publicamos en códigoF un artículo titulado: “La pobreza disminuye la calidad y expectativa de vida de quienes viven en esas precarias condiciones”, texto en el que dábamos cuenta de un estudio realizado que concluye, sin lugar a dudas y con absoluto rigor científico lo siguiente:

“El bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo. Sin embargo, las estrategias de salud global no consideran las circunstancias socioeconómicas pobres como factores de riesgo modificables”. Autores del estudio publicado en The Lancet

Lo cual distorsiona el abordaje y las posibilidades de alcanzar las metas de salud planteadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Plan de Acción Mundial 2013-20 para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles (ENT).

Por otra parte, aquellos sectores poblacionales que se encuentran en situación de pobreza y extrema pobreza no tienen las posibilidades para acceder con libertad y sin ser discriminados a sistemas sanitarios de calidad, oportunos, suficientes y a la adquisición o recepción de los fármacos necesarios, que les permitan solventar, sin exponerse a nuevos riesgos de caer en mayores niveles de precariedad y miseria, la oportunidad de ver satisfechas sus necesidades de atención primaria de la salud.

Para darnos cuenta del grave problema que la pobreza representa en nuestro país, compartiremos con ustedes las cifras proporcionadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), las que muestran que en 2014 (año de la información estadística obtenida), vivíamos en México 125 millones 386 mil de habitantes, de los que la mayor parte (53.28%) se encontraban en situaciones de “pobreza” o “pobreza extrema”.

Estos 66,805,660 de personas tenían presente, además de uno o más de los siete factores de riesgo enlistados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el octavo factor de riesgo, “pobreza”.

El Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) planteado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye solamente siete factores de riesgo como los causantes principales de la morbilidad y mortalidad prematuras en el mundo:

  • Elevado consumo de bebidas alcohólicas
  • Actividad física insuficiente
  • Consumo de tabaco
  • Hipertensión
  • Ingesta de sal o sodio
  • Diabetes y obesidad

A las que denominó como “factores de riesgo 25 × 25”, sin considerar a la pobreza como factor de riesgo.

Bernardo Kliksberg, un referente en la lucha por abatir la desigualdad

El pasado mes de abril, la agencia de noticias del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), publicó en su revista electrónica, la conversación sostenida con el economista, sociólogo, profesor, escritor, consultor, asesor y fundador de la nueva disciplina, llamada Gerencia Social, Bernardo Kliksberg, el que sostiene con firmeza que los grandes “escándalos éticos” como la pobreza, el hambre y la falta de agua potable están consumiendo a la humanidad y acabando con el orbe.

Al respecto, rescataremos algunos datos proporcionados por la organización Oxfam International a este respecto, y que acotan que:

  1. Mientras que la humanidad se muestra incapaz de proporcionar diariamente a un niño los seis micronutrientes que requiere para dejar atrás la desnutrición, lo que representa una inversión de solamente 0.6 centavos de dólar, las potencias mundiales (y algunos países que no figuran entre ellas), dispendian, amoralmente, la absurda cifra de 1.5 millones de dólares en armas, las que generan destrucción, sufrimiento y consecuentemente mayor pobreza.
  2. En la actualidad, casi 1000 millones de personas se van hambrientas a la cama cada noche, cuando en realidad existen los alimentos suficientes para toda la población mundial.

“Oxfam es una confederación internacional de 20 organizaciones que trabajan junto a organizaciones socias y comunidades locales en más de 90 países. Trabajamos proporcionando ayuda de emergencia, llevando a cabo proyectos de desarrollo a largo plazo y haciendo campaña por un futuro más justo.

Creemos que la pobreza no es inevitable. Es producto de la injusticia. Nuestro objetivo es restablecer el equilibrio para que las personas tengan acceso a recursos necesarios para mejorar sus vidas y medios de subsistencia y para que puedan participar en la toma de las decisiones que afectan a sus vidas”. OXFAM International.

“Los desarrollos en biotecnología y en mejores técnicas de cultivo ofrecen la posibilidad de producir alimentos para 10 mil millones de personas, cuando en el planeta habitamos siete mil millones. No obstante, a diario siguen muriendo 16 mil niños menores de cinco años por causas evitables”, señaló Kliksberg.

Durante la realización de la entrevista, Bernardo Kliksberg profundizó sobre el tema de la desigualdad, comentando: “El mundo tiene varios desafíos agudos que se necesitan enfrentar porque implican mucho sufrimiento para los seres humanos. Hay 800 millones de personas con hambre, mil 400 millones sin electricidad, dos mil 600 millones sin instalaciones sanitarias y 700 millones sin agua potable; se necesita actuar sobre eso. Son notables las posibles aplicaciones tecnológicas en el campo de la salud pública, desde las vacunaciones masivas hasta la incidencia que pueden tener en salud preventiva, convirtiéndose en un eje de campaña de prevención del tabaquismo y la drogadicción”.

Aunque este activista intelectual considera que aún los proyectos a pequeña escala tienen un gran valor al beneficiar concretamente a un grupo de personas necesitadas, queda claro que las soluciones a gran escala tendrán que surgir de las políticas públicas, las que requieren forzosamente de la asignación de los recursos financieros, tecnológicos y humanos necesarios y mantenidos a largo plazo, la construcción de alianzas estratégicas entre políticas públicas centradas en la erradicación de la pobreza, la responsabilidad social de la empresas privadas, la participación decidida de los medios y de distintos sectores y organizaciones de la sociedad civil, las universidades y las instituciones científico-tecnológicas, por mencionar a los actores más relevantes.

Aunque alcanzar la eliminación o al menos la disminución de las desigualdades y la pobreza no es una tarea fácil; la misma es posible, como lo demuestran los resultados obtenidos en países tales como Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia, los que han logrado reducir a cero la pobreza y la discriminación, tanto de género, racial y en contra de los inmigrantes; la República Oriental del Uruguay, que en el último decenio logró eliminar casi toda la pobreza extrema y la República de Costa Rica, la que ha conseguido mantener las tasas de pobreza extrema por debajo del promedio tristemente ostentado por el resto de los países de América Latina.

Tener un bajo nivel socioeconómico “se traduce en impotencia para determinar el propio destino, sin recursos materiales y oportunidades limitadas, los que determinan el estilo, y las posibilidades de vida”. Martin Tobias. Funcionario del Ministerio de Sanidad de Nueva Zelanda

Sin embargo, hay que considerar que para combatir las desigualdades se requiere educar a la población, ya que la educación es uno de los pilares fundamentales para erradicar la pobreza. Un país con bajos niveles educativos, alto analfabetismo y discapacitado mediática y socialmente para exigir y hacer valer sus derechos, difícilmente puede alcanzar cotas de bienestar que le permitan mejorar la calidad y expectativa de vida, entendiendo esto no solamente como un mayor número de años vividos, sino años vividos con plenitud.

La manipulación y edición genética podría llegar a convertirse en un artículo de lujo para unas cuantas personas

En el ámbito de la salud y teniendo como escenario la lacerante desigualdad de bienestar, acopio y dispendio de recursos, lo que determina en gran medida la calidad, expectativa de vida, las posibilidades de acceso a nuevos fármacos y mejores procedimientos tecnológicos, el oncólogo y escritor estadounidense, Siddhartha Mukherjee, ganador del Premio Pulitzer en 2010 por su biografía novelada del cáncer: “El emperador de todos los males”, planteó recientemente el riesgo potencial que representaría que las tecnologías de manipulación y edición genética (como el CRISPR, por ejemplo), capaces de modificar la estructura del ADN, solo estuvieran disponibles para la gente adinerada (el 1% de la población actual), lo que podría desarrollar una sociedad futura aún más dispareja, la que no solamente se vería dividida por el aspecto económico, sino por la creación de una subclase genética superior, situación que aunque en este momento suena improbable, pudiera cambiar en un futuro muy lejano.

Como cierre a este artículo, queremos enfatizar que el desarrollo e implementación de políticas inteligentes y visionarias, nacidas de una verdadera orientación social, incluyente e igualitaria, así como la voluntad de los gobiernos, la iniciativa privada y los colectivos no gubernamentales, para impulsarlas y cumplirlas más allá de los límites establecidos por los tiempos e intereses políticos, partidistas y particulares, son la piedra de toque necesaria para cambiar el futuro de un país y sus habitantes.

En este proceso de verdadero desarrollo, tenemos la obligación moral y práctica de establecer un nuevo fiel de la balanza que impida que se perpetúe la absurda situación económica mundial, en la que solamente el 1% del género humano posee el 50.4% del producto bruto mundial, dejando al 99% restante de la población, con menos recursos de los que tiene este corpúsculo.

Fuentes:

códigoF.
La pobreza disminuye la calidad y expectativa de vida de quienes viven en esas precarias condiciones.

The Lancet.
Socioeconomic status and the 25 × 25 risk factors as determinants of premature mortality: a multicohort study and meta-analysis of 1·7 million men and women

The Lancet.
Socioeconomic status and the 25 ×25 risk factors as determinants of premature mortality: a multicohort study and meta-analysis of 1·7 million men and women

The Lancet.
Social rank: a risk factor whose time has come?

Institute for Health Metrics and Evaluation.
About GBD.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
CONEVAL. Medición de la pobreza en México y en las entidades federativas 2014.

Expansión.
Datos Macro. México-Población.

OXFAM International.
¿Quiénes somos?

Diario El País.
“El acceso a la genética podría crear una clase social superior”. Daniel Mediavilla. 22 de junio de 2017.