De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones padecen ceguera y 246 millones presentan baja visión.

Las principales causas de discapacidad visual son:

  • 43% errores refractivos (miopía, hipermetropía o astigmatismo) no corregidos.
  • 3% cataratas no operadas.
  • 2% glaucoma.

 

De acuerdo con el INEGI, en México existen 1 millón 795 personas con discapacidad visual (2010). Ésta ocupa el segundo lugar a nivel nacional en discapacidad sólo después de la motriz.

Uno de los padecimientos visuales es la retinitis pigmentaria (RP), que provoca una pérdida lenta pero progresiva de la visión y cuyo origen es hereditario. Los primeros síntomas se manifiestan en el detrimento de la visión nocturna y el campo periférico, sin embargo la visión central se mantiene intacta.

Sobre esta enfermedad se han realizado investigaciones cuyos resultados sugieren que puede tratarse con una técnica de electroestimulación transcorneal para recuperar las capacidades mermadas. No obstante, los experimentos requieren la utilización de equipo electrónico de laboratorio adaptado para generar ondas de voltaje conocidas como pulsos cuadrados bipolares.

 

Electroestimulación Discapacidad Visual IPN UPP

Daniel Robles Camarillo y Luis Niño de Rivera, lograron mediante electroestimulación mejorar la visión en pacientes con discapacidad Visual; obtuvieron el Primer Lugar del Premio CANIFARMA en el rubro de Investigación Tecnológica. (FOTO: CONACYT Agencia Informativa)

 

Dado lo anterior, los doctores Daniel Robles Camarillo y Luis Niño de Rivera, quienes forman parte del equipo multidisciplinario de la Universidad Politécnica de Pachuca (UPP) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrollaron un estimulador eléctrico a partir de modelos matemáticos, además de la electrónica adecuada para crear un sistema de visión artificial.

A través de dichos modelos determinaron que era viable el envío de una señal biológica en forma de onda eléctrica para aplicarla al paciente. Esto demostró que el dispositivo tenía capacidades biocompatibles con el ojo humano, además se comprobó que el estimulador provoca una sensación visual en los pacientes cuya discapacidad ocular fuera total.

 

Con el desarrollo de los doctores Daniel Robles Camarillo y Luis Niño de Rivera se confirmó que el impulso eléctrico es biológicamente compatible y rehabilita el ojo a nivel celular

 

A partir de un estudio experimental en la Asociación para evitar la ceguera en México (Apec), cuyo procedimiento consistió en aplicar el tratamiento a 28 pacientes, con estimulación eléctrica de 45 minutos durante 55 semanas, se comprobó que la agudeza visual del ojo estimulado mejoró en comparación con la del que no se había tratado. Con dicho estudio se confirmó que el impulso eléctrico es biológicamente compatible y rehabilita el ojo a nivel celular. De hecho, fue posible rehabilitar la visión de un paciente que sufría una enfermedad degenerativa.

 

Paciente con discapacidad visual Electroestimulación

Uno de los pacientes con discapacidad visual con los electrodos con los que recibió electroestimulación por Daniel Robles Camarillo y Luis Niño de Rivera. (FOTO: CONACYT Agencia Informativa)

 

De acuerdo con los mismos investigadores “En el mundo no hay ningún tratamiento quirúrgico, ni una terapia que permita, cuando menos, controlar el avance de esta enfermedad degenerativa (RP). La estimulación eléctrica que proponemos no solamente controla el avance del padecimiento, sino que revierte la pérdida de capacidad visual en el paciente por medio de la recuperación celular a nivel de la retina”.

No se han identificado los mecanismos que promueven la contención del avance degenerativo o la recuperación de las capacidades; sin embargo, la aplicación de estos desarrollos tecnológicos abre nuevas líneas de investigación en el área de rehabilitación, incluso en el campo de la visión artificial para pacientes que sufren ceguera.

El próximo paso es desarrollar sistemas microfabricados que propicien el avance hacia niveles y procesos más minuciosos. Con ello es posible crear dispositivos más eficientes cuya biocompatibilidad sea del 100% y su sistema esté conectado a la red para facilitar un monitoreo constante.

 

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