La Industria Farmacéutica desarrolla su función económica bajo condiciones que la distinguen de otro tipo de actividades productivas. Dicha función se encuentra regulada bajo la política pública farmacéutica en la que participan diversas entidades gubernamentales, donde confluyen una pluralidad de aspectos y agentes de los sectores público, privado y social.

Dicha política pública busca (1):

a.- “Garantizar la seguridad y eficacia (2) de los medicamentos”(3).

b.- Promover que los medicamentos se encuentren disponibles, que no existan barreras para su acceso, y que el gasto en este tipo de bienes sea óptimo (4).

c.- Estimular la introducción al mercado de nuevas alternativas terapéuticas, así como incrementar la oferta de estos bienes.

 

El principal objetivo que se persigue con este tipo de regulación es “proteger y mejorar las condiciones de salud de la población” (5), lo cual se enmarca en lo dispuesto en el tercer párrafo del artículo 4º Constitucional, en la Ley General de Salud (LGS), así como en los Reglamentos de dicha Ley en materia de Insumos para la Salud, publicidad y en investigación, entre otros ordenamientos.

 

REGULACIÓN SANITARIA

El agente regulador busca que se cumpla el objetivo de proteger y mejorar las condiciones de salud de la población. (FOTO: códigoF)

El agente regulador busca que se cumpla el objetivo de proteger y mejorar las condiciones de salud de la población. (FOTO: códigoF)

La naturaleza del mercado farmacéutico precisa de una regulación (6) que busca resolver o atenuar las fallas en el mismo con la finalidad de que se cumpla el objetivo central de “proteger y mejorar las condiciones de salud de la población”. Lo cual significa que el mercado, impulsado a la libre concurrencia de los agentes económicos, no posee por sí mismo las condiciones para cumplir con el objetivo central señalado.

 

El mercado farmacéutico no posee por sí mismo las condiciones para cumplir con el objetivo central de proteger y mejorar las condiciones de salud de la población.

 

La estructura del mercado farmacéutico, desde el lado de la demanda, es originada por la búsqueda de la sociedad de poseer un mejor estado de salud. Dicha inquietud se manifiesta en el requerimiento de servicios de salud, entre ellos los medicamentos y los demás insumos para la salud (7).

Así, la demanda es el resultado de una compleja interacción entre distintos actores, entre los que destacan: el paciente que origina la demanda; el médico que toma la decisión de qué medicamentos prescribir, acción que es complementada con el personal de la farmacia que expende el producto y, en ocasiones, que interviene opinando o sustituyendo el medicamento.

Cabe señalar que en el caso de los medicamentos de libre acceso la demanda es el resultado de la decisión que toma un usuario o consumidor basado en la información que poseen y/o en las experiencias o recomendaciones que recibe respecto al medicamento que puede prevenir o aliviar un determinado síntoma o problema común de salud y que puede ser complementada por la que haga el personal de la farmacia.

 

Acceso a medicamentos seguros y eficientes, es parte de los principios del Derecho a la Salud. (FOTO: códigoF)

Acceso a medicamentos seguros y eficientes, es parte de los principios del Derecho a la Salud. (FOTO: códigoF)

Luego, el agente que funciona como tercer pagador, que es el que financia, cuando se encuentra en un contexto de aseguramiento en salud, sea público o privado. De hecho, la complejidad del mercado farmacéutico se debe, además de la estructura de la demanda señalada, a un conjunto de mercados relacionados que incorporan la producción e importación de medicamentos, la distribución y la comercialización de dichos bienes. (8)

La estructura del mercado farmacéutico desde el lado de la oferta está conformada por la investigación y desarrollo de las moléculas con las que se elaboran los medicamentos; el proceso de manufactura que permite materializar las acciones terapéuticas para generar las moléculas en las diferentes formas farmacéuticas que permitan el consumo de las mismas, bajo los protocolos de la ciencia médica.

Posteriormente, la distribución y la comercialización de estos bienes, y por último, la cobertura financiera que permite el acceso a los medicamentos.

 

La oferta y la demanda precisan del concurso de la regulación para disminuir los riesgos inherentes a la investigación, manufactura y consumo de los medicamentos.

 

Así, ambas actividades, la oferta y la demanda precisan del concurso de la regulación para disminuir los riesgos inherentes al proceso en el que está incorporada la investigaciónmanufactura y consumo de los medicamentos.

Entre los componentes de la regulación farmacéutica resaltan“… la autorización sanitaria para la comercialización de productos; los requisitos sanitarios para la producción, distribución, importación y exportación de productos farmacéuticos; las reglas para la prescripción y dispensación de medicamentos; el monitoreo a través del tiempo de la relación riesgo/beneficio asociada al consumo de medicamentos (farmacovigilancia)…”, así como los procesos relativos a la investigación y desarrollo de productos farmacéuticos. (9)

Conviene recordar que el consumo de medicamentos, bajo la estructura de la demanda enunciada anteriormente, es una actividad que de manera cotidiana y consistente vincula la relación entre la sociedad y el sistema de salud.

En síntesis, la importancia que posee la regulación de medicamentos para el Derecho a la Salud reside en que el consumo de estos bienes cumpla con el objetivo de proteger y restablecer la salud, con el menor riesgo posible -característica de seguridad-, y con la finalidad del tratamiento médico -característica de eficacia.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1- Elementos para mejorar la regulación farmacéutica en México: la experiencia del Reino Unido. Embajada Británica, 1era. ed., México, Secretaría de Salud, 2007, p. 9.

2.- Artículo 222 de la Ley General de Salud. “Seguridad” se refiere a que el consumo del medicamento posee beneficios terapéuticos mayores a los eventuales efectos adversos. “Eficacia” se señala respecto a qué medicamento sirve para mejorar la salud del paciente o para curar un padecimiento específico.

3.- Elementos para mejorar la regulación farmacéutica en México: la experiencia del Reino Unido, ob. cit., ídem.

4.- Por “óptimo” debe entenderse que se produzcan las mayores ganancias posibles en salud al menor costo posible, donde no sólo interviene el consumo del medicamento, sino que participan otros insumos para la salud, la atención y los servicios médicos que participan en el tratamiento, así como el propio autocuidado del paciente, entre otros factores.

5.- Elementos para mejorar la regulación farmacéutica en México: la experiencia del Reino Unido, ob. cit., pp. 9-13.

6.- “La regulación farmacéutica se define como el conjunto de políticas en las que el Estado –ya sea como autoridad sanitaria, como agente que financia y/o presta servicios, o como entidad reguladora de la actividad económica- incide en cada una de las fases de la cadena de valor del mercado farmacéutico…”, Elementos para mejorar la regulación farmacéutica en México, op. cit., p. 10.

7.- El artículo 194 BIS de la LGS establece qué bienes se consideran como insumos para la salud: “medicamentos… equipos médicos, prótesis, órtesis, ayudas funcionales, agentes de diagnóstico, insumos de uso odontológico, material quirúrgico, de curación y productos higiénicos…”.

8.- González Pier, Eduardo; González Hernández, Adalberto, Regulación saludable del sector farmacéutico” en Competencia económica en México, Porrúa, México, 2004, p 370.

9.- Elementos para mejorar la regulación farmacéutica en México, ob. cit. p. 10.

 

Por Juan Villarreal, Director de Cabildeo y Relaciones Públicas de la CANIFARMA.