En diversas ocasiones hemos abordado en códigoF el preocupante tema de la resistencia que múltiples agentes bacterianos han desarrollado progresivamente hacia las diversas familias de antibióticos, lo que complica el tratamiento de enfermedades infecciosas, y acarrea el potencial riesgo de que las opciones terapéuticas actuales resulten insuficientes e ineficaces para su atención.

La resistencia bacteriana ha puesto en jaque a los sistemas de salud mundiales, por eso las organizaciones mundiales han emprendido diferentes acciones para combatir este problema. Un ejemplo es el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien publicó una lista de “patógenos prioritarios” resistentes a los antibióticos, la cual incluye a las 12 familias de bacterias consideradas por los expertos como las más peligrosas para la salud y la vida humana.

Entre las bacterias que han generado mayor capacidad de resistencia a los antibióticos, y por lo tanto se han vuelto más peligrosas se encuentran las gramnegativas, las que tienen la capacidad para desarrollar nuevas formas de resistencia a la antibioticoterapia y transmitir información genética a otras bacterias, para que también se vuelvan farmacorresistentes.

La OMS puntualizó que la Investigación y Desarrollo (I+D) de nuevos antibióticos no puede depender exclusivamente, ni quedar a merced de las fuerzas y los intereses del mercado, por lo que es necesario que los centros de investigación se aboquen al desarrollo de nuevos fármacos antibióticos que permitan un combate eficaz contra los patógenos que ponen en peligro la vida humana, y que aceleradamente se vuelven más resistentes a los tratamientos actualmente disponibles.

Un estudio encargado por el gobierno británico concluye que, si no se desarrollan nuevos antibióticos que sustituyan a los que han perdido eficacia contra las bacterias, para 2050 morirán alrededor de 10 millones de personas al año en el mundo como consecuencia de las infecciones bacterianas, lo que conducirá, además de una lamentable pérdida de vidas humanas, a la afectación negativa de entre el 2 y el 3.5% (unos 100 billones de dólares) del PIB mundial.

En este mismo sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se suma a la preocupación de los diferentes organismos internacionales de salud, e  impulsar el desarrollo de nuevos antibióticos, tomando en consideración el concepto: “Una salud” (One Health), introducido en la década de los 2000, y que en breves palabras resume un concepto conocido desde hace siglos: la salud humana, la animal y la vegetal son interdependientes y se encuentran vinculadas a los ecosistemas en los que coexisten, y que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), establece como eje prioritario.

La Organización Mundial de Sanidad Mundial (OIC) estima que:

A este respecto, la OCDE plantea la necesidad de implementar urgentemente acciones decididas y establecer incentivos económicos que apoyen el desarrollo de nuevos antimicrobianos, vacunas y sistemas de diagnóstico oportuno.

Es importante anotar que la OCDE considera que las líneas de investigación y desarrollo actuales para las nuevas terapias antimicrobianas se ha ido debilitando por tres razones principales: los nuevos desafíos científicos, la alta incertidumbre y los bajos ingresos, lo que provoca que la búsqueda de nuevos antibióticos resulte poco atractiva, y aunque en los últimos años se han puesto en marcha varias iniciativas e incentivos financieros adicionales, los mismos no han tenido los alcances suficientes , por lo que propone que sea el Grupo de los 20 (G20) el que a través de tres ejes de acción impulse y fortalezca la investigación de nuevos antibióticos.

De acuerdo con la información actualmente disponible, la OCDE estima que la introducción en el mercado de cuatro nuevos antibióticos durante los siguientes 10 años requiere un financiamiento adicional de alrededor de 500 millones de dólares al año, lo que representa aproximadamente el 0.02% del monto destinado a la investigación de fármacos antimicrobianos por año, hasta el 2050.

Los tres ejes propuestos por la OCDE son los siguientes:

Primero: Comprometerse a incrementar el financiamiento para el desarrollo de ciencia básica, cuyos logros podrían alimentar una plataforma de colaboración mundial del G20, estableciendo un centro de conocimientos de I+D que asegure la coordinación y la promoción de mejores prácticas en materia de acceso y uso de los antimicrobianos. A este respecto la propuesta sugiere que la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, Food and Agriculture Organization of the United Nations), la OIE y la misma OCDE, apoyen esta iniciativa, proporcionando información y asesoramiento técnico sobre el tema.

Segundo: El compromiso del G20 para apoyar decididamente la investigación de aquellos antimicrobianos científicamente prometedores que se encuentren en la fase de desarrollo clínico, enfocados al combate de los patógenos marcados como prioritarios.

Tercero: Que el G20 determine nuevos mecanismos de impulso más eficaces, como podrían ser los mecanismos de atracción para compensar el desarrollo y lanzamiento de nuevos antimicrobianos, separando las inversiones en I+D de los ingresos por ventas, lo que ayudaría a corregir la deficiencia del mercado a este respecto, lo que dotaría a la industria farmacéutica y de investigación de los incentivos necesarios para invertir en nuevos antimicrobianos. En este punto, la OCDE destaca que será indispensable que los nuevos antimicrobianos lleguen con oportunidad a todos los mercados, particularmente a los de los países de bajos y medianos ingresos (LMIC, por su nombre en inglés: Low and/or Middle Income Countries) y a precios razonables.

Para completar esta propuesta, la OCDE plantea que el esfuerzo debería complementarse con la creación de “Perfiles de Productos Objetivos”, lo que permitirá alinear los esfuerzos de I+D con las prioridades de los gobiernos y una mejor colaboración y coordinación de las iniciativas existentes.

La OCDE considera que el compromiso del G20 es indispensable para impulsar las acciones de I+D de fármacos antimicrobianos, a través de las siguientes líneas de acción:

  1. Confirmar su compromiso de abordar la I+D de nuevos antibióticos, haciendo suyos los principios de “Una Salud”, y el Plan de Acción Mundial sobre esta materia.
  2. Comprometerse a establecer y reforzar los sistemas nacionales de monitoreo de cada uno de los miembros del G20, a fin de vigilar el avance de la resistencia microbiana y el uso de los antibióticos; realizar un análisis integrado de los datos obtenidos en diferentes sectores sobre esta problemática y proporcionar la información obtenida al Sistema Global de Vigilancia Antimicrobiana (GLASS, Global Antimicrobial Surveillance System) y a la base de datos de la OIE sobre el uso de antimicrobianos animales.

El Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS), promovido por la OMS, tiene como principal objetivo el de impulsar la adopción de un enfoque estandarizado para la recopilación, el análisis y la compartición de datos sobre las resistencias antimicrobianas a nivel mundial, lo que ayudará a orientar la toma de decisiones, impulsar la implementación de acciones a nivel local, nacional y regional y sentar las bases científicas para diseñar y establecer medidas y acciones de difusión.

  1. Apoyar sin restricciones el desarrollo de nuevos antimicrobianos, vacunas y sistemas de diagnóstico, proporcionando recursos financieros sostenidos, así como el establecimiento de los sistemas de coordinación necesarios que aseguren el correcto y oportuno flujo de investigación básica, tomando principios rectores la transparencia y la Ciencia Abierta.
  2. Comprometerse a buscar opciones y establecer en el corto plazo esquemas de incentivos desvinculados, para impulsar la llegada de nuevos antibióticos a los mercados globales. De manera paralela, el plan debe asegurar el uso apropiado de los nuevos antibióticos y la garantía de que lleguen a los mercados de las naciones de bajos y medianos ingresos, desarrollando programas de vigilancia que impulsen el mantenimiento a largo plazo de la eficacia antimicrobiana.

Los estudios económicos realizados con respecto al impulso de la I+D de nuevos antibióticos sugieren que es necesario un pago objetivo de 1,000 millones de dólares por cada nuevo fármaco que cumpla con los criterios establecidos.

  1. Solicitar el apoyo de las organizaciones internacionales en diversas áreas de acción como la sensibilización, el entrenamiento y la educación para el uso correcto y responsable de los nuevos antimicrobianos, en los ámbitos de la salud, humana, animal y vegetal, por mencionar solamente algunas de las acciones contempladas.

La iniciativa de la OCDE que involucra al G20 es una propuesta de impulso adicional, que se suma a las lanzadas previamente por otras organizaciones sanitarias globales.

Por nuestra parte, y como pacientes, tenemos la responsabilidad de apegarnos a las instrucciones prescritas por los médicos, lo que ayudará a no incrementar el desarrollo de las resistencias bacterianas a los antibióticos, y proteger nuestra salud y las de las próximas generaciones.

Fuentes:

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
TACKLING ANTIMICROBIAL RESISTANCE ENSURING SUSTAINABLE R&D

Organización Mundial de Sanidad Animal.
“Una sola salud”

Organización Mundial para la Salud (OMS).
La OMS publica la lista de las bacterias para las que se necesitan urgentemente nuevos antibióticos

Organización Mundial para la Salud (OMS).
Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS).

códigoF.
“La guerra mundial de la investigación contra las resistencias bacterianas convocada por la OMS.

Diario EL País.
Las “superbacterias” amenazan a Europa. Elena G. Sevillano.