Contexto

Como es bien sabido, la sociedad mexicana enfrenta una serie de padecimientos que amenazan la calidad de vida de la población y la viabilidad financiera del sistema público de salud, situación que irremediablemente impactará negativamente en la economía y el desarrollo del país.

De acuerdo con información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 71% de los mexicanos adultos tienen problemas de sobrepeso y obesidad, más del 15% padecen diabetes y lo más alarmante: 1 de cada 3 niños tienen obesidad o sobrepeso. Esto, sumado a otros agravantes de la salud, han generado que México tenga la esperanza de vida más baja de los países de la OCDE, pues mientras que en el resto del mundo la expectativa aumentó 3 años, entre el 2000 y el 2013, en nuestro país solo lo hizo en 1.3 años.

Recientemente en el estudio de la OCDE sobre el sistema de salud mexicano, publicado en 2016, se afirma: “la población mexicana está envejeciendo más rápido que cualquier otro país de la OCDE, hay pocas razones para esperar que estas tendencias adversas se reviertan sin un fortalecimiento sustancial del sistema de salud”.

Pieza clave del fortalecimiento del sistema de salud, es la promoción de la salud, pues solo así las personas tendrán una mayor conciencia de ésta, y asumirán la responsabilidad que les corresponde en el cuidado de su salud.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la promoción de la salud es “el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud”, lo que supone un enfoque participativo (personas, organizaciones, comunidades, instituciones) que favorezca las condiciones que garanticen la salud y el bienestar para todos. La promoción de la salud implica una manera particular de colaborar: se basa en generar a través de acciones intersectoriales que la población sea participativa, sensible al contexto, además de que opera en múltiples niveles.

¿Qué es la prevención?

Uno de los elementos más importantes de la promoción de la salud, es la prevención.

La prevención trata de desarrollar medidas y técnicas que impidan, reduzcan o retrasen la aparición de padecimientos y/o factores de riesgos y de acuerdo con el consenso internacional, existen tres etapas de ésta:

 Es “el conjunto de actuaciones dirigidas a impedir la aparición o disminuir la probabilidad de padecer una enfermedad determinada. Su objetivo será disminuir la incidencia de la enfermedad”[1]. Algunas acciones son prohibir o disminuir la exposición de las personas a factores de riesgo como, por ejemplo, el uso de condones para la prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, así como la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad.
Busca eliminar la enfermedad en sus primeras fases de desarrollo, incluso sin que haya manifestaciones clínicas. En esta etapa, se identifican y atacan padecimientos en sujetos aparentemente sanos a través de un diagnóstico temprano, lo que posibilita el tratamiento oportuno y preciso para evitar o retrasar la aparición de secuelas.

Un ejemplo es el control periódico y seguimiento pacientes con hipertensión para detectar a tiempo posibles secuelas o complicaciones a través la medición de la presión arterial.

Se incluyen las actividades “dirigidas al tratamiento y rehabilitación de una enfermedad ya previamente establecida”[2], para retrasar el avance del padecimiento, y por ende la aparición de complicaciones. En esta etapa, el control y seguimiento del paciente son fundamentales para determinar el tratamiento y las medidas de rehabilitación necesarias.

 

Se trata de minimizar los sufrimientos causados al perder la salud; facilitar la adaptación de los pacientes a problemas incurables y contribuir a prevenir o a reducir al máximo, las recidivas de la enfermedad. Por ejemplo, en lo relativo a rehabilitación ejemplificamos: la realización de fisioterapia luego de retirar un yeso por fractura”[3].

 

Situación en México

El problema de la diabetes en nuestro país es tan grave, que de acuerdo con el informe presentado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión 2014-2015 sobre la situación financiera y los riesgos del Instituto, la atención a los derechohabientes diagnosticados con este padecimiento representa la mayor carga financiera para este instituto.

Si bien es cierto que la diabetes es la enfermedad crónica más ligada a la obesidad, y por ende la más extendida en México, la hipertensión arterial y la insuficiencia renal crónica terminal terminan por representar, también, una carga financiera, que junta equivalen al 92.5% del presupuesto total para la atención de las enfermedades crónico-degenerativas[4], siendo la diabetes mellitus el primer lugar al absorber el 53% del total, es decir, $42,776 millones de pesos anuales.

Entre las medidas adoptadas en el país contra la obesidad, el sobrepeso y la diabetes, se encuentra de manera destacada el impuesto a las bebidas azucaradas y las botanas con alto contenido calórico -de la cual aún se discuten sus impactos- dispuesta en 2014, y la cual ha sido reconocida a nivel internacional.

El 14 de noviembre de 2016 estos padecimientos fueron declarados en México como emergencias epidemiológicas, hecho nunca antes visto para una enfermedad no transmisible.

La declaratoria se acompañó de cinco acciones:

  1. El desarrollo de campañas intensivas de difusión en medios de comunicación masivos.
  2. El fortalecimiento del Sistema de Información en Enfermedades Crónicas (SIC).
  3. El inicio de la operación del Índice de Calidad de la Atención al Paciente Diabético (ICAD), integrado por una evaluación que toma en cuenta la retención del paciente que vive con diabetes y consulta efectiva e impacto en salud.
  4. Garantizar el abasto de pruebas de detección y control a partir de la compra centralizada de los insumos necesarios. Esta compra permite asegurar la existencia de insumos en primer nivel de atención y un ahorro de 99.1 millones de pesos.
  5. El reforzamiento de la capacitación para el personal de salud del primer nivel de atención.

Derivado de lo anterior, el 4 de mayo, el Director General del IMSS, Mikel Arriola, anunció el diseño y la instrumentación de un plan piloto, cuyos resultados de su operación deberán ser la base del tránsito del modelo de atención curativo del instituto por uno preventivo para contener diabetes, males cardiovasculares, cáncer de mama y próstata, modelo que no se había revisado desde hacía 74 años.

Las medidas incluyen brigadas médicas en los centros de trabajo y la creación de nuevos consultorios de medicina especializada que, apoyados por una Unidad de Inteligencia que concentrará los datos personalizados en un tablero electrónico de seguimiento, detectarán a tiempo los potenciales riesgos que presenten los derechohabientes en torno a las enfermedades crónicos degenerativas seleccionadas. Por ahora, estas acciones serán evaluadas a través de una prueba piloto que agrupa a 120 mil trabajadores de 24 empresas en el estado de Nuevo León. Si los resultados son los esperados, el IMSS implementará este modelo a nivel nacional, lo que a futuro le permitirá estabilizar sus finanzas.

¿Qué podemos hacer?

Las presiones financieras ocasionadas por  la prevalencia de las enfermedades crónico-degenerativas obligan a los sistemas de salud del mundo a priorizar la prevención sobre la curación; por lo que la OCDE ha recomendado a nuestro país transitar a un sistema de salud de alta calidad, que esté centrado en las personas y no en las enfermedades, es decir, un sistema en el que se preste atención integral al paciente de manera multifactorial basado en la atención primaria.

Incluso la OCDE (2016) ha recomendado al país, “desarrollar una visión nacional de atención primaria”, para que ésta sea una especialidad médica distinta a las que actualmente se tienen, en la que los médicos generales sean, en el futuro, los especialistas en atención primaria.

De acuerdo con la OCDE un modelo de atención primaria que puede funcionar (OCDE, 2016), basado en la experiencia del “Proyecto de Seguimiento de la Actividad de Atención Primaria para Europa (PHAMEU)”, debe tener estas características:

  • Estructura. Garantizar la cobertura equitativa para la población.
  • Accesibilidad. Sistema organizado con servicios asequibles, aceptables y de calidad.
  • Continuidad. Debe asegurarse de darle seguimiento a los pacientes, a través de expedientes clínicos electrónicos y registros de pacientes.
  • Coordinación. Fomentar un entorno de colaboración entre los agentes del sistema público de salud para facilitar al paciente el uso de otras partes del sistema de salud.
  • Integridad. Ofrecer una gama amplia de servicios disponibles en atención primaria.

Lo más importante de la atención primaria, es garantizar el manejo efectivo de pacientes a lo largo del tiempo, pues es común que los pacientes requieran atención de múltiples especialidades, y es justo ahí donde se puede cambiar el curso de la salud de esos pacientes. La importancia de la atención primaria, es que “está posicionada para identificar a las personas en riesgo de contraer enfermedades crónicas, valorar la necesidad de intervenciones, así como indicar, coordinar y proporcionar seguimiento de largo plazo en el manejo de los factores de riesgo y las condiciones de largo plazo” (OCDE, 2016: 126)

Sobre la atención preventiva, la OCDE recomienda a México trabajar más en el manejo de factores de riesgo ya establecidos, por ejemplo, de la obesidad y la hipertensión arterial. “Una función clave de la atención primaria debe ser la prestación de una atención holística, enfocada en la prevención y el manejo de las condiciones a largo plazo” (OCDE, 2016: 127), lo que obligaría a modificar las guías de prácticas clínicas actuales y crear incentivos e indicadores para su práctica.

Para el tratamiento a largo plazo de los pacientes, se puede crear un sistema de registro de pacientes con enfermedades crónicas, en el que se monitoreen sus condiciones de salud, para que sean revisados por médicos de atención primaria y se dicten las acciones necesarias de manera oportuna, algunos ejemplos de estos se pueden observar en Japón y Noruega.

A manera de conclusión, la OCDE comenta, que, si México desea ofrecer un paquete beneficios igual a todos los mexicanos en materia de salud, tendrá que fortalecer la atención primaria y preventiva para ponerla en el centro del sistema de salud, pues solo así podría enfrentar la carga que representan estas enfermedades.

[1] Manual CTO de oposiciones de Enfermería. Tema 12. Prevención y promoción de la salud, p. 113.

[2] Manual CTO de oposiciones de Enfermería. Tema 12. Prevención y promoción de la salud, p. 114.

[3] Virgilio, Julio. Niveles de Atención, de prevención y atención primaria de la salud. Prensa Médica Latinoamericana. Uruguay. 2011, p. 13.

[4] El IMSS señala que las cinco enfermedades en mención son: Diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la insuficiencia renal crónica, el cáncer de mama y el cáncer cérvico uterino, así como el VIH/SIDA.

Fuentes:

OECD (2016).
Reviews of Health Care Systems: Mexico 2016.

WHO (2016).
¿Qué es la promoción de la salud? Preguntas y respuestas en línea. Agosto de 2016.

Manual CTO de oposiciones de Enfermería.
Tema 12. Prevención y promoción de la salud.

PAHO.
Promoción de la Salud.

Miranda, Fanny.
Gasta el IMSS 80 mmdp en 4 enfermedades crónicas. Milenio. 8 de septiembre de 2016.

CódigoF.
Día Mundial de la Diabetes: La diabetes y la obesidad terribles flagelos sociales y económicos. 21 de noviembre de 2016.

SSA.
Emite la Secretaría de Salud emergencia epidemiológica por diabetes mellitus y obesidad. 14 de noviembre de 2016.

IMSS.
El IMSS anuncia nuevo modelo para prevenir enfermedades crónicas. No. 131. 4 de mayo de 2017.