En artículos previos hemos abordado diferentes problemáticas, padecimientos y síndromes relacionados u ocasionados por las exigencias del ámbito laboral, los que además de afectar la salud y el desempeño social y laboral de los individuos, impactan negativamente a las organizaciones en las que trabajan, ya que no siempre detectan con oportunidad estos problemas ni los atienden con la precisión que se requiere.

En un artículo previo hablamos sobre el número de horas que se trabajan al año en 38 países analizados por la OCDE, entre los que México ocupa el primer lugar con más horas de trabajo al año en comparación con Alemania.

En otro artículo hablamos sobre el “presentismo” o Síndrome de Boreout, desorden en el que un empleado cumple con su jornada de trabajo, aparentando cumplir con las responsabilidades asignadas, pero dedicando el tiempo laboral a la realización de otras actividades no relacionadas con el mismo.

En este artículo hablaremos del Síndrome de Burnout, el cual está íntimamente relacionado con excesivas jornadas de trabajo y altos niveles de estrés, aunque es importante aclarar que el tema es sumamente extenso, por lo que la pretensión de este texto es meramente informativa.

¿Qué es el Síndrome de Burnout?

A este síndrome también se le conoce como síndrome de desgaste profesional, síndrome de desgaste ocupacional (SDO), síndrome del trabajador desgastado, síndrome del trabajador consumido, síndrome de quemarse por el trabajo, síndrome de la cabeza quemada y surmenage, en francés y aunque no está plenamente reconocido en algunas clasificaciones psicopatológicas internacionales, como el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) de la American Psychiatric Association, ha sido y es objeto de múltiples estudios e investigaciones, en los que por sus características puede ser tipificado como un síndrome.

El investigador que utilizó y describió por primera vez este término fue H.B. Bradley en 1969, refiriéndose a un fenómeno psicosocial que detectó en algunos oficiales de policía de libertad condicional, al cual definió como “staff burnout”.

En 1974, el psiquiatra Herbert Freudenberger definió este síndrome como los sentimientos de agotamiento y frustración generados por una sobrecarga laboral, incluyendo en su explicación el término de adicción al trabajo. Seis años después, el mismo Freudenberger publicó su libro “Burn Out: The High Cost of High Achievement. What it is and how to survive it”, considerado como una referencia primordial sobre este tema.

La verdad es que hay múltiples posturas científicas y diferentes definiciones sobre este síndrome, aunque todas lo ubican como un problema surgido en el ámbito laboral.

Posteriormente, Christina Maslach y S. Jackson plantearon que el Síndrome de Burnout se desarrolla en tres dimensiones: cansancio emocional, en el que se valora el agotamiento emocional ocasionado por las exigencias del trabajo. Despersonalización: en el que se considera el grado de indiferencia y apatía frente a la sociedad y por último el de Baja realización personal: en el que se evalúan los sentimientos de éxito y de realización personal.

Probablemente, la definición más amplia de este fenómeno de clínica-social sea la de Herbert Farber, quien lo describe como un reflejo de la mayoría de los ambientes de trabajo actual, en los que la competencia laboral exige obtener mejores resultados en menor tiempo y con mínimos recursos.

A partir de ello, Farber postula la existencia de cuatro variables que actúan como detonadores para la aparición y desarrollo del Burnout: 1) la presión por satisfacer las demandas de otros, 2) la intensa competitividad, 3) el deseo de obtener más dinero y 4) la sensación de ser desprovisto de satisfactores merecidos.

Aunque durante mucho tiempo se consideró que el Síndrome de Burnout se presentaba casi exclusivamente en actividades profesionales con interacciones humanas de carácter intenso o duradero, como: médicos, psicólogos, psiquiatras, enfermeras, terapeutas, trabajadores sociales y profesores, se ha observado que este desorden alcanza ya a un mayor número de profesionales de otras actividades, como administradores, deportistas de alto rendimiento, ingenieros y militares, entre otros, en los que no necesariamente se tiene una interacción directa con un usuario dependiente.

El Síndrome de Burnout en nuestro país

Éstas son algunas de las conclusiones obtenidas en el estudio “Escala mexicana de desgaste ocupacional” (EMEDO), realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y aplicado a más de 500 profesionistas.

Se observó que el Síndrome de Burnout o desgaste ocupacional de los trabajadores mexicanos está asociado con algunas variables demográficas como: ser mujer, no tener pareja, baja escolaridad, no tener hijos, ser joven, tener pocos años con la pareja y durante la etapa en la que los primeros hijos son pequeños.

En el plano laboral, el Síndrome de Burnout se relaciona con puestos operativos en los que las personas tienen elevadas exigencias de desempeño, pero escaso control de sus funciones y decisiones laborales, los trabajos desarrollados principalmente en la iniciativa privada, trabajar bajo contratos por obra o tiempo determinado, un número excesivo de horas de trabajo diarias, tener poca antigüedad (seguridad) laboral, limitada experiencia profesional, pocos ascensos y bajos ingresos.

Los resultados del estudio muestran que los trabajadores que más padecen este síndrome se ubican entre los 25 y 40 años, lo que disminuye con la edad y la experiencia acumulada.

Quienes no resisten esta etapa crítica laboral, o desertan o son eliminados por los sistemas de trabajo de alta competitividad característicos de un sistema global de alta exigencia empresarial.

El 100% de los encuestados presentó algún grado de estrés, y el 60% manifestó tener altos niveles de estrés y daños físicos.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) indica que México ocupa el primer lugar en estrés laboral a nivel mundial, con jornadas de trabajo excesivas y menos días de vacaciones al año que otros países.

 

¿Cómo identificar el Síndrome de Burnout?

Los síntomas del síndrome de Burnout se clasifican en cuatro grupos:

  • Síntomas psicosomáticos: Cefaleas, molestias gastrointestinales e insomnio, entre otros.
  • Síntomas conductuales: Problemas relacionales, cansancio mental o emocional, fatiga y depresión y absentismo laboral, entre otros.
  • Síntomas emocionales: Distanciamiento afectivo, ansiedad y disminución del rendimiento laboral.
  • Síntomas defensivos: Negación de los síntomas anteriores y desplazamiento de los sentimientos hacia otros ámbitos.

Aunque no haya aún un estudio epidemiológico que permita establecer la prevalencia de este padecimiento, se sabe por diversas fuentes que es un problema cada vez más frecuente que se presenta en múltiples ámbitos profesionales.

 

Fuentes:

CONACIYT Agencia informativa. ¿Te sientes quemado o desgastado por el trabajo? Es el síndrome de burnout. Consulta realizada el 22 de diciembre del 2016.

Wikipedia. Burnout (síndrome). Consulta realizada el 22 de diciembre del 2016.

 

Vivat academia. El Síndrome de Burnout. Evolución conceptual y estado actual de la cuestión. Consulta realizada el 22 de diciembre del 2016

Revista Interamericana de Psicología Ocupacional, Investigaciones y Análisis Volumen 26, Número 1, 2007, ISSN 120-3800 Páginas: 7-21. Estudio confirmatorio de la escala mexicana de desgaste ocupacional (EMEDO): un instrumento de Burnout para mexicanos. Consulta realizada el 22 de diciembre del 2016

Estrés laboral. Síndrome de Burnout. Consulta realizada el 22 de diciembre del 2016.