Antecedentes

La vinculación entre un buen estado de salud y el crecimiento económico ha sido objeto de atención y análisis en las últimas décadas, cuyo fruto ha sido indispensable para alcanzar el bienestar de toda acción pública orientada al desarrollo social en el mundo.

La importancia del capital humano, como un componente esencial para el desarrollo, tiene lugar a principios de los años 70 cuando el paradigma del crecimiento económico, basado exclusivamente en el uso de bienes materiales, cede su espacio al bienestar como el fin de toda actividad humana. (1) Este cambio de paradigma transformó el concepto de gasto en salud en inversión en salud.

En la década de los setenta se consideraba que el crecimiento económico estaba basado en los bienes materiales; actualmente se habla del bienestar como el fin de la actividad humana.

Salud y Crecimiento económico

Hasta recién en el 2002 la OMS determinó que “la salud ayuda al crecimiento económico”. (FOTO: códigoF)

 

Los avances no fueron notorios sino hasta la publicación del Informe de Desarrollo Mundial 1993 (2) . En ese momento, un organismo multilateral, en este caso el Banco Mundial (BM), se hizo cargo de la íntima relación que había entre el mejoramiento de la salud y el desarrollo económico.

A finales de los 90, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció la Comisión de Macroeconomía y Salud –presidida por Jeffrey D. Sachs– como órgano encargado de “evaluar el lugar que ocupa la salud en el desarrollo económico mundial”. (3).

En 2002 se publicó el Informe de la Comisión Mundial de la OMS sobre Macroeconomía y Salud, en el cual se acuñó la noción de que “la salud ayuda al crecimiento económico”. Gracias a este nuevo paradigma se desplazó la idea de que “la salud es el resultado final del proceso de crecimiento”. (4)

Recientemente la revista The Lancet emprendió una iniciativa cuyo propósito es generar argumentos más convincentes dirigidos a los individuos con poder de decisión, esto con el objetivo de invitarlos a dar continuidad en la inversión en salud como una prioridad para el desarrollo global, pues “invertir en salud es también una inversión en prosperidad, protección social y financiera y seguridad nacional”. (5)

En septiembre de 2015, en la misma publicación británica se difundió la Economists’ declaration on universal health coverage (6) donde se resalta la importancia de promover la cobertura universal en salud, pues ésta produce un conjunto de beneficios que:

  • En tiempos de crisis mitiga los efectos de los choques en las comunidades;
  • En tiempos de calma, favorecen a sociedades más cohesionadas y economías más productivas.

SALUD Y ECONOMÍA

Para que haya un pleno desarrollo de la productividad es necesario atender tres recursos clave: humanos, de capital y naturales. La salud junto con la educación (7) son actividades fundamentales para contar con recursos humanos productivos y, por tanto, mejorar las condiciones de competitividad económica de un país.

Diversos estudios micro y macroeconómicos, así como cualitativos y econométricos (8) , han demostrado la relación intrínseca que hay entre la salud y la productividad. Entre ellos destacan:

a. El aumento en la esperanza de vida

i. Efectos en el PIB nacional.

En algunos hallazgos microeconómicos se ha identificado la importancia que representa para las empresas contar con una sociedad sana física y mentalmente. En ese sentido, un grupo de investigadores corroboró en un estudio, con evidencias macroeconómicas, el efecto que tiene una población sana en el crecimiento económico (9).

El resultado final de dicho estudio muestra que la salud tiene un efecto estadísticamente significativo en el crecimiento económico: “el cual sugiere que un año de aumento en la expectativa de vida de la población contribuye a incrementar 4% del PIB”. (10)

Un estudio global deteminó que “un año de aumento en la expectativa de vida de la población contribuye a incrementar 4% del PIB”.

De manera específica, el Informe de Salud Global 2035 ha concluido que en el periodo 2000-2011, en los países de ingresos bajos y medianos, la salud contribuyó a un crecimiento anual del ingreso total de 1.8%. (11)

Asimismo, los retornos de la inversión en salud son enormes, pues cerca de 24% del crecimiento de los ingresos en los países en desarrollo se explica por los años ganados gracias a una vida saludable. (12)

Salud y desarrollo económico

Al invertir en salud se tiene a una población productiva, según estudios. (FOTO: códigoF)

 

ii. Efectos en el PIB per cápita

Al emplear la perspectiva de “ingreso total”, que combina el crecimiento del ingreso nacional (PIB) con el valor que las personas le atribuyen a una mayor esperanza de vida, el resultado es un “enfoque que toma en cuenta la voluntad de las personas de intercambiar ingresos, placer o conveniencia por una mayor esperanza de vida”.

Este panorama permite afirmar que en los países de bajos ingresos el valor de un año de vida adicional representa en promedio 2.3 veces el ingreso per cápita.

b. Inversión en salud y PIB

El resultado de un estudio realizado con datos de un periodo de 40 años en 17 países, cuyo objetivo es descubrir el efecto en el largo plazo del gasto público como instrumento de crecimiento, (13) exhibe que el incremento en la inversión pública en salud es clave para aumentar las tasas de crecimiento del PIB en un lapso extenso.

Lo anterior cobra relevancia en una perspectiva de crecimiento del PIB sustentable con el fin de optimizar el gasto gubernamental (14) como un instrumento de política económica, para aumentar el impacto benéfico de la inversión pública en salud.

c. Reducción de mortalidad

La ganancia de la inversión en salud es notable, pues “la reducción de la mortalidad representa cerca de 11% del crecimiento económico reciente en países de ingresos bajos y medios, según las mediciones de sus cuentas nacionales de ingresos”. (15)

La reducción de la mortalidad representa cerca de 11% del crecimiento económico reciente en países de ingresos bajos y medios.

SÍNTESIS

La mejora en la salud (16) eleva el ingreso por persona a través de cinco canales:

  • Productividad. Los trabajadores saludables son más productivos y presentan bajas tasas de ausencia laboral.
  • Educación. Los niños saludables tienen más probabilidad de acudir a la escuela y de contar con capacidades cognitivas para aprender. Mejorar la educación representa un mecanismo poderoso de crecimiento en los ingresos.
  • Inversión. El incremento en la expectativa de vida es un incentivo en el ahorro para el retiro, lo cual puede tener un dramático efecto en la reserva nacional; al mismo tiempo, esto promueve la inversión y crecimiento económicos. Las poblaciones saludables también atraen inversión extranjera directa.
  • Acceso a recursos naturales. El control de enfermedades endémicas, como la ceguera de río, puede incrementar el acceso a la tierra y a otros recursos naturales.
  • Demografía. Una caída en las tasas de mortalidad infantil, en países con este problema, promueve el crecimiento demográfico y conduce a un aumento de la población productiva junto con la dependiente. De esta manera se facilita el crecimiento en la aportación por persona y, al mismo tiempo, el incremento del PIB per cápita.

Por: Juan Villarreal Hurtado, Director de Cabildeo y Relaciones Públicas de CANIFARMA.

REFERENCIAS DE PIE DE PÁGINA

1.- Gaceta Médica de México, 2007: 95.

2.- Banco Mundial, 1993.

3.- OMS, 2002: 1. En nuestro país se formó la Comisión Mexicana de Macroeconomía y Salud que en 2006 publicó un informe que atendía la situación nacional en materia de salud y la vinculación entre salud y economía. Comisión Mexicana de Macroeconomía y Salud, 2006.

4.- OPS, 2003: 1.

5.- Horton, 2013.

6.- Summers, 2015: 1.

7.- “Las trampas de pobreza ocurren porque la salud y la nutrición infantiles determinan de manera importante la capacidad de desarrollo cognitivo y la productividad del adulto y, por ende, su nivel de ingreso”. Comisión Mexicana de Macroeconomía y Salud, 2006: 21.

8.- Gaceta Médica de México, 2007: 95-96.

9.- Bloom, 2003: 1.

10.- Bloom, 2003: 5.

11.- Jamison, 2013: 25.

12.- Jamison, 2013: 68.

13.- Barbiero, 2013: 5.

14.- OECD, 2015: 26.

15.- Jamison, 2013: 2.

16.- Jamison, 2013: 23

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

55 Asamblea Mundial de la Salud. Informe de la Comisión Mundial de la OMS sobre Macroeconomía y Salud. Informe de la Directora General. A55/5, 23 de abril de 2002.

Barbiero Omar, Cournede Boris. “New Econometric Estimates of Long-term Growth Effects of Different Areas of Public Spending”. OECD Economics Department Working Papers, No. 1100, OECD Publishing, 2013. http://dx.doi.org/10.1787/5k3txn15b59t-en

Bloom D.E., Canning D, Sevilla J. “The Effect of Health on Economic Growth: A Production Function Approach”. World Development 32 (1), pp. 1-13.

Comisión Mexicana sobre Macroeconomía y Salud. Macroeconomía y Salud. Invertir en salud para el desarrollo económico. FCE, Funsalud, INSP, SHCP, México, 2006, 245 pp.

OECD. Fiscal Sustainability of Health Systems. Bridging Health and Finance Perspectives. Paris, 2015, 261 pp.

Informe sobre el Desarrollo Mundial 1993. Invertir en salud. Banco Mundial, Washington, D.C., 1993, 335 pp.

Jamison Dean, Summers LH, Alleyne, George, et. al. Salud Global 2035. Un mundo convergiendo en el lapso de una generación en The Lancet.com. Publicado en línea el 3 de diciembre de 2013 http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(13)62105- 4

Knaul F, Arreola-Ornelas H, Escandón P. “La competitividad, la salud y el sector salud: una nueva vertiente del paradigma de economía y salud”. Gaceta Médica de México, México, 2007.

Richard Horton, Mark Dybul, Helen Clark, Margaret Chan y JimYong Kim. Una gran convergencia y una gran oportunidad histórica en thelancet.com Publicado en línea el 3 de diciembre de 2013 2013 http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(13)62374- 0

Salud, crecimiento económico y reducción de la pobreza. Informe del Grupo de Trabajo I de la Comisión sobre Macroeconomía y Salud. OPS, Washington. D.C., 2003, 111 pp.

Summers LH, on be half of 267 signatories. Economist’s declaration on universal health coverage en thelancet.com. Publicado en línea el 17 de septiembre de 2015 http://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(15)00242- 1.pdf