El estudio realizado en abril de 2016 por la consultora alemana WifOR (Wirtschaftsforschung), firma especializada en investigación económica relativa al campo de la salud, señala que la industria farmacéutica mexicana se encuentra en un momento crucial, con un gran aporte a la economía nacional. A continuación se enuncian algunos de los hallazgos que efectuó la consultora, básicamente en lo que se refiere a la aportación en materia del Producto Interno Bruto (PIB) de México y al empleo que genera la industria farmacéutica establecida en México.

Con el nombre de “Apoyando la propuesta de valor de la industria farmacéutica en México” y realizado por los investigadores Claudia Lemke, Rita Bergmann, Jan Gerlach y el Dr. Dennis A. Ostwald en la Universidad de Darmstadt, el objetivo principal de la investigación fue indagar los efectos económicos de los componentes de la industria farmacéutica de manufactura y estudios clínicos en México, así como la contribución de estos sectores a la economía mexicana entre 2008 y 2014. El estudio contempla el cálculo de la huella económica así como el examen de los resultados de la propia huella económica.

La huella económica se calcula no solo con los efectos económicos directos, sino también los efectos indirectos e inducidos (algo conocido como efecto de derrame). Los efectos directos se refieren a los efectos económicos inmediatos de un sector, mientras que los indirectos y los inducidos se refieren, respectivamente, al consumo intermedio y al gasto ejercido por los empleados del sector. Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es haber identificado que el valor multiplicador que posee la industria farmacéutica en México, pues por cada peso de valor agregado directo que genera este sector productivo, el multiplicador de valor agregado bruto (VAB) es de 1.64 para la economía mexicana, considerando los efectos indirectos e inducidos de la actividad económica que desarrolla la industria.

Entre 2008 y 2014, el componente de la manufactura de la industria farmacéutica en México alcanzó un valor agregado bruto de 92 mil millones de pesos (MMDP) promedio anual, lo que da una contribución promedio de 0.6% al Producto Interno Bruto anual. Sin embargo, en el periodo se observó una tendencia a la baja, pues de 2008 a 2014, el VAB de esta actividad se redujo en un 11.2%, que correspondió a un descenso de 2% anual. La pérdida de un peso del valor agregado bruto implica también la de sesenta y cuatro centavos en efectos indirectos e inducidos. Por lo tanto, la disminución del componente de la manufactura de la industria farmacéutica tiene implicaciones en el resto del desempeño económico del país.

En contraste, el desempeño del componente de estudios clínicos de la industria farmacéutica mostró un incremento en su valor agregado bruto de 83 mil millones de pesos en 2008 a 104 mil millones en 2014. Además, cada peso que este sector recibió directamente generó 54 centavos más para la economía mexicana por sus efectos indirectos e inducidos. La actividad generada por los estudios clínicos creció en un 3% anual en el periodo analizado.

En conjunto en 2014, los dos componentes de la industria farmacéutica establecida en México que analiza WifOR, aportaron un VAB de 187 MMDP, con lo cual –aunque no lo dice la consultora alemana- se puede afirmar que este sector productivo alcanzó en ese año una aportación al PIB de 1.05%, si se suman el hallazgo que como aportación al PIB realizan ambos componentes.

WifOR analizó también la situación laboral en el sector farmacéutico encontrando que, en promedio, en los seis años que se estudiaron en promedio dependieron de la manufactura de la industria farmacéutica 342 mil empleados directos, indirectos e inducidos, pues por cada empleo directo generado por la industria, ésta generó 3.3 empleos adicionales.

Esta rama laboral tiene altos rangos de productividad, afirmó la consultora alemana, pero aún podría subir un poco más en cuanto a estándares internacionales. Aunque se mostró que el número de empleados de la manufactura farmacéutica disminuyó en un promedio de 1.7% anual, el efecto multiplicador ya mencionado mantiene un gran número de trabajadores en este sector. Además, el estudio expone que los empleos de esta actividad son altamente capacitados y entrenados, lo que se expresa en que son 2.3 veces más productivos que los empleados del sector manufacturero y 3.4 veces más que los empleados mexicanos en general.

En el área de los estudios clínicos, se demostró que los empleos se han incrementado, ya que de tener 53 mil empleados directos en 2008 pasaron a 57 mil en 2014, empleos que considerando los efectos directos, indirectos e inducidos, alcanzaron un promedio anual en el periodo de 232 mil.

El estudio señala que en el lapso que se analizó, la contribución de la industria farmacéutica es notable para México, ya que los componentes de manufactura e investigación clínica son altamente productivos, considerando la calidad los factores capital y trabajo que están involucrados en este sector económico.

El estudio, finalmente, recomienda:

  • Promover una mayor contribución al VAB de la industria farmacéutica, a través del establecimiento de un centro de producción manufacturero en México dedicado a la exportación.
  • Atraer la inversión extranjera directa, con base en la configuración de un marco institucional atractivo para los inversionistas foráneos, teniendo en cuenta el ejemplo de la industria automotriz.
  • Posicionar a México como un hub de investigación y desarrollo en América Latina, particularmente en lo que se refiere a los estudios clínicos, con objeto de establecer un centro de innovaciones en cuidado a la salud en la región.
  • Evaluar cuál es el impacto social de la industria farmacéutica en México, cuantificando los años de vida saludables adicionales con los que colabora este sector productivo, lo cual debe ser un objetivo central del Gobierno de México, pues una población sana es una población productiva.