Cómo encontrar el equilibrio entre los intereses de las empresas y sus colaboradores

En ocasiones la equidad entre la cantidad de horas de trabajo remuneradas, la calidad del trabajo realizado, la motivación para ejecutarlo y la conciliación con el tiempo personal, en el que dedicamos tiempo a nuestra familia, amigos y a nosotros mismos, se encuentra en un equilibrio muy precario.

Antes de continuar con este artículo, es importante diferenciar los trabajos que requieren forzosamente la presencia física de quienes lo realizan en un espació físico y temporal determinado, de aquellos trabajos de tipo intelectual que pueden ser realizados sin problema alguno a distancia, liberando a quienes los ejecutan de un lugar específico y de un horario para ello.

A diferencia de algunos países del primer mundo, en los que se ha alcanzado una clara comprensión de que el trabajo debe ser calificado por la oportunidad y la calidad de realización de sus responsabilidades y no por la cantidad de horas aparentemente dedicadas al mismo, las jornadas y los formatos laborales se han modificado de tal manera, que los horarios de trabajo presencial en la oficina se han reducido de manera drástica, no solamente sin menoscabo de la calidad del trabajo realizado si no inclusive con incrementos sustanciales en la misma.

Entre los conceptos asociados a la presencia física de los trabajadores sin que por ello se produzcan resultados positivos para las empresas está la de “presentismo”, concepto acuñado para explicar que el cumplimiento de un horario de trabajo, en el que un empleado finge cumplir con sus responsabilidades laborales, sin hacerlo, llega a transformarse en un “hoyo negro” de ineficiencia, desmotivación y falta de calidad en los resultados obtenidos, lo que impacta negativamente los resultados obtenidos.

Algunas de las razones que provocan el “presentismo” son:

  • La mala selección de personal
  • La falta de motivación en el trabajo
  • Nulas o escasas posibilidades de crecimiento y proyección profesional
  • Jornadas de trabajo excesivas.

Es por ello que encontrar el balance entre el tiempo y el lugar dedicados a la realización de un trabajo son tan importantes como la correcta selección de quienes los ejecutan.

De acuerdo con los resultados de un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y publicado a mediados de este año, el país en las que las jornadas de trabajo son más extensas es México, en comparación con otros países en los que se trabajan muchas menos horas, y se produce más y con mejor calidad.

Antes de entrar de lleno a las cifras de horas trabajadas, consideramos esencial anotar la definición que hace la OCDE sobre el concepto de “horas trabajadas” utilizado en el estudio de referencia, para lo cual anotaremos una traducción prácticamente literal, y sin interpretación alguna.

Horas Trabajadas

“El promedio anual de horas trabajadas se define como el número total de horas efectivamente trabajadas por año, dividido por el número promedio de personas empleadas anualmente. Las horas efectivas trabajadas incluyen las horas de trabajo regular de los trabajadores contratados a tiempo completo, a tiempo parcial y a año parcial, las horas extras pagadas y no pagadas, las horas trabajadas en trabajos adicionales, sin considerar el tiempo no trabajado por días festivos, vacaciones anuales pagadas, licencia de maternidad, permiso de paternidad, escolaridad o formación, trabajo no realizado por razones técnicas o económicas, huelgas o conflictos laborales, malas condiciones climáticas, licencia de compensación y otras razones. Los datos abarcan a los trabajadores empleados por un patrón y los trabajadores independientes”.

A partir de ello, y poniendo en un claro contexto las enormes diferencias entre las horas trabajadas en otros países y el nuestro, anotamos que de acuerdo con las cifras de 2104 publicadas por la OCDE, México es el país en la que más horas al año se trabajan.

El promedio de horas trabajadas por persona al año en México fue de 2,228 (dos mil doscientas veintiocho) horas en comparación con Alemania, en donde el promedio de horas trabajadas fue de 1,366 (mil trescientas sesenta y seis).

Estamos hablando de que en México se trabaja un promedio de 862 (ochocientas sesenta y dos) horas más al año que en Alemania, lo que representa casi un 64% más de tiempo dedicado a la realización de alguna actividad laboral remunerada, sin que por ello se obtengan mejores resultados.

De los 38 países incluidos en este estudio, México y Costa Rica son las naciones en las que los trabajadores dedican más horas al año con 2,228 (dos mil doscientas veintiocho) y 2,2210 (dos mil doscientas diez) respectivamente. En el polo opuesto, están los países más desarrollados entre los que mencionaremos nuevamente a Alemania con un promedio de 1,336 horas promedio laborales al año, seguida por Holanda 1,420 horas, Noruega 1,427 horas y Dinamarca con 1,458.

El punto crucial en la cantidad de horas trabajadas se centra en comprender que la relación entre un mayor número de horas trabajadas puede ser inversamente proporcional a la calidad del trabajo, como lo dice la frase “más no es mejor”.

Para alcanzar un sano equilibrio entre las horas trabajadas y las dedicadas a intereses particulares, como estar con la familia, descansar y realizar un hobby, por ejemplo, se requiere un pacto entre empresas y colaboradores, en el que ambas partes establecen acuerdos de colaboración fundamentados en la confianza, el establecimiento de objetivos, metas y expectativas claras y la oportunidad y la calidad del trabajo, sin que prive (salvo en los casos en los que esto sea esencial) la presencia física y en un lugar específico, de quien realiza la labor.

Es importante anotar que el arraigado vicio del “presencialismo” en nuestro país, donde se considera que el trabajador es mejor y más responsable cuantas más horas se pase en la oficina, , va en contra de los resultados.

En contraparte, mencionaremos que en Suecia (país que tiene uno de los más altos niveles de vida del mundo) es todo lo contrario. En ese país, trabajar en la oficina más allá del horario laboral o “calentar la silla”, son síntomas claros de ineficiencia e irresponsabilidad familiar y social.

Un ejemplo real de la forma de trabajar en Suecia

A modo de ejemplo les presentaremos el caso específico de un trabajador holandés de clase media, de nombre Tobías Holmqvist, de 37 años y con dos hijos pequeños.

Tobías es economista y trabaja en la Swedish Space Corporation, empresa de capital público y gestión privada dedicada a la fabricación de motores para combustible ecológico espacial y operación de radares en múltiples ubicaciones mundiales.

Tobías comenta con respecto a su trabajo: “Trabajo 40 horas a la semana y cuando tengo mucha carga de trabajo hasta 50, pero mi horario es completamente flexible. Si no tuviera esta libertad, no trabajaría aquí”. Estima que acude a las oficinas de la empresa alrededor de unas 30 o 35 horas a la semana y el resto de su trabajo lo hace en su casa. “Si tengo asuntos pendientes, trabajo por las noches. Pero si no, no hago nada”. Su trabajo es tan flexible que menciona que hay días que no va a la oficina. “No me compensa ir y volver si no tengo alguna reunión.”

Con este ejemplo no queremos decir que en países como Suecia las relaciones laborales sean “perfectas”; en estos países también existen problemas y conflictos laborales. Sin embargo, y en términos generales, las relaciones laborales se construyen sobre la base de la confianza mutua. El establecimiento de horarios y lugar de trabajo entre jefes y subordinados se diseña de manera que para ambas partes sea lo más beneficioso posible, reconociendo que las necesidades mutuas y el sentido común predominan sobre la autoridad y que los resultados obtenidos son más importantes que la forma de alcanzarlos.

Otro dato interesante sobre el aspecto laboral en Suecia, es que tanto mujeres como hombres disfrutan por igual de una licencia de paternidad de 11 meses.

Los legisladores suecos concluyeron que fijar extensos permisos de paternidad para hombres contribuye a que los empleadores no discriminen a las mujeres en edad fértil, al saber que ambos sexos tendrán derecho a este beneficio cuando nazcan sus bebés.

Este modelo laboral, en el que se reconocen los intereses, objetivos y metas de ambas partes permite el desarrollo de un modelo de “ganar-ganar” que retribuye ampliamente al empleador y al empleado.

Fuentes:

OECD (2016), Hours worked (indicator). doi: 10.1787/47be1c78-en (Accesado el 17 de diciembre de 2016)

Santander Trade. Suecia: Política y economía.

Diario El País. Trabajar para vivir en el planeta sueco.