“Para algunos es una época de mucho estrés y desgaste, de desmotivación por no tener una estabilidad económica, o de desestabilización psicológica por problemas no resueltos en su vida personal, como no haber cumplido metas por diferentes razones, o por estar en duelo por la pérdida de seres queridos”. Patricia Bermúdez Lozano, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM
Estamos inmersos en la temporada más agridulce del año, un periodo hipercomercializado y romantizado al extremo, cuyas brillantes luces y coloridos y vistosos adornos frecuentemente invisibilizan a las personas que no solamente no la disfrutan, sino que la padecen.
Si bien es cierto que no hay edad ni sexo ni condición social que esté libre del riesgo de padecer depresión navideña, hay dos grupos etarios que se ven más afectados por ella.
El primero son las personas de más de 60 años, quienes como consecuencia del síndrome del “nido vacío”, o la ausencia permanente de seres queridos la desarrollan; y en segundo lugar, paradójicamente, los adultos jóvenes, entre los 25 y los 40 años de edad, que generalmente son los responsables de organizar las reuniones navideñas, en su mayoría mujeres que se ven, muchas veces incluso sin desearlo, sometidas a una enorme presión, esforzándose para conseguir que todo sea perfecto, como si se tratara de un largometraje hollywoodense.
“El síndrome estacional de fin de año genera respuestas en el cuerpo y el cerebro ante diversos estímulos. Aunque elementos como la luz del sol, los adornos o los productos navideños suelen ser positivos, diversos factores, como el clima frío, la insistente publicidad, o algunos recuerdos, pueden provocar una reacción negativa, como nostalgia, ansiedad o depresión”. Psicóloga Leticia Hernández Durán, de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 22 del IMSS
Algunos datos sobre la salud mental relacionados con la época decembrina
- Entre el 60 y el 65 % de la población en general experimenta elevados niveles de estrés y ansiedad.
- El 70 % de las personas identifica las compras y la presión financiera como los principales detonantes de su ansiedad.
- El 89 % de los adultos se perciben un 41 % más estresados que en cualquier otro mes del año.
- Las mujeres son más propensas a reportar niveles elevados de estrés durante las fiestas, versus los hombres, debido a la carga de preparación de alimentos y compras que generalmente recaen en ellas.
- El 38 % de las personas asegura que su estrés aumenta durante las fiestas, y que los principales detonantes son la falta de tiempo (69 %), la falta de dinero (69 %) y la presión por dar regalos que gusten (51 %).
- El 64 % de las personas con un diagnóstico de depresión previo a la temporada decembrina reporta que sus síntomas empeoran drásticamente durante el periodo.
- Se estima que cerca de 4.5 millones de personas en nuestro país sufren depresión estacional en invierno.
- El insomnio, detonado por los asuntos pendientes y el incremento de los gastos financieros, ocupa el primer lugar entre los síntomas del estrés navideño.
- Los servicios de psiquiatría en nuestro país reportan que se incrementan hasta en un 30 % las consultas por depresión y ansiedad durante diciembre y enero.
- La menor cantidad de luz solar durante el invierno reduce los niveles de serotonina e incrementa los de melatonina.
- Las redes sociales y la publicidad impulsan un sentimiento de felicidad casi obligatorio, el que en muchos casos consigue lo contrario: agudizar la ansiedad, la depresión, el insomnio y los sentimientos de culpa.
- La “cuesta de enero” se vislumbra como una amenaza anticipada.
¿Qué podemos hacer para no sentirnos mal en estas fiestas navideñas?
- Resignificar las pérdidas y las ausencias como parte de la vida. Agradecer estar vivos, y honrar a quienes ya no lo están.
- Exponerse diariamente, o con la mayor frecuencia posible, entre 30 y 45 minutos al sol.
- No gastar lo que no se tiene, no se quiere o no se puede.
- Saber que los presentes más valiosos que uno puede dar son la empatía, el respeto, la paciencia y el amor incondicional.
- No dejarnos influir por los mensajes que abundan en esta temporada en las redes sociales, y evitar el bombardeo de la publicidad.
- No ignorar lo que sentimos, ni cómo nos sentimos. Si los síntomas de ansiedad y/o depresión se prolongan por varias semanas, o empeoran, es imprescindible buscar la ayuda profesional de un psicólogo o un psiquiatra.
- Recordar que las fiestas decembrinas tienen un profundo significado espiritual que no tiene nada que ver con el consumo.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
National Alliance on Mental Illness. (19 de noviembre de 2014).
Mental Health and the Holiday Blues.
American Psychological Association. (s.f.).
Holiday Stress.
UNAM Global. (14 de diciembre de 2016).
La depresión invernal ¿mito o realidad?
Instituto Mexicano del Seguro Social. (Diciembre de 2019).
Prevenir y atender en temporada invernal casos de depresión.
Instituto Mexicano del Seguro Social. (Diciembre 2024).
IMSS recomienda cuidar salud mental con hábitos saludables y conocer síntomas del síndrome estacional de fin de año.
UNIR. (17 de diciembre de 2024).
La depresión navideña y cómo afrontarla.
UNAM Global. (16 de diciembre de 2022).
¿Qué es la depresión blanca o “blues de Navidad”?