Autoridades de salud y medio ambiente avanzan en el desarrollo del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Daños a la Salud por Contaminación del Aire (SVEDSCA), el cual buscará generar información sobre consultas médicas y 11 padecimientos respiratorios y oculares agudos relacionados con la exposición a contaminantes atmosféricos. El proyecto estará a cargo del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, con financiamiento del Fideicomiso Ambiental 1490.
El plan de trabajo fue presentado el 22 de septiembre de 2026 durante una reunión con más de 70 representantes de instituciones ambientales y sanitarias de los ámbitos federal y local. Participaron autoridades de las entidades que integran la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe): Ciudad de México, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala, además de representantes de Baja California, Jalisco, Nuevo León y Sonora.
El sistema vinculará consultas médicas con contaminantes medidos de forma continua
El SVEDSCA estará enfocado en recopilar información correspondiente a 11 padecimientos respiratorios y oculares agudos asociados con la exposición a contaminantes del aire que cuentan con regulación y monitoreo continuo.
Entre las sustancias consideradas se encuentran el ozono (O3), las partículas PM10 y PM2.5 y el dióxido de azufre (SO2).
La información obtenida permitirá observar el comportamiento de las consultas médicas y de estas enfermedades frente a cambios en la calidad del aire. Los datos podrán utilizarse posteriormente en la planificación, aplicación y evaluación de políticas y programas de gestión ambiental y protección de la salud.
Víctor Hugo Páramo, coordinador ejecutivo de la CAMe, destacó durante la presentación la participación conjunta de instituciones sanitarias y ambientales y señaló que el sistema permitirá generar información destinada a fortalecer las acciones de prevención, control y protección de la población, especialmente en zonas urbanas expuestas a contaminantes atmosféricos.
Desarrollo contempla tres fases y concluirá en 2027
Horacio Riojas Rodríguez, director de Salud Ambiental del INSP, presentó un esquema de trabajo dividido en tres etapas: planificación e inicio; diseño del sistema; y desarrollo, prueba piloto y evaluación.
Por parte de la Dirección General de Epidemiología, María del Rocío Sánchez Díaz, directora de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades No Transmisibles, y Rosa Elena Parra Tapia, subdirectora de Vigilancia Epidemiológica Ambiental, expusieron los avances metodológicos y de diseño.
Uno de los objetivos es incorporar gradualmente el SVEDSCA al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), de manera que la información ambiental pueda integrarse a los mecanismos utilizados para observar cambios en la frecuencia de enfermedades y detectar incrementos inusuales de morbilidad.
El proyecto tiene previsto concluir en 2027, después de pasar por las etapas de diseño, desarrollo y evaluación.
Partículas finas, ozono y otros contaminantes tienen efectos documentados sobre la salud
El seguimiento de estos contaminantes responde a la evidencia acumulada sobre sus efectos en el organismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la contaminación del aire uno de los principales riesgos ambientales para la salud. De acuerdo con sus estimaciones correspondientes a 2019, 99% de la población mundial vivía en lugares donde no se cumplían sus directrices sobre calidad del aire.
Para ese mismo año, la organización estimó que la contaminación del aire exterior estuvo asociada con 4.2 millones de muertes prematuras en el mundo. Al considerar conjuntamente la contaminación ambiental y la doméstica, la cifra ascendió a aproximadamente 6.7 millones de muertes prematuras anuales.
La OMS atribuyó alrededor de 68% de las muertes prematuras relacionadas con contaminación exterior a cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares; 14% a enfermedad pulmonar obstructiva crónica; otro 14% a infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores y 4% a cáncer de pulmón.
Estas estimaciones corresponden al panorama mundial de 2019 y sirven como referencia sobre la carga sanitaria asociada a la contaminación atmosférica; no representan una estimación específica para México ni los resultados que producirá el nuevo sistema de vigilancia.
PM2.5 puede penetrar profundamente en los pulmones
Entre los contaminantes contemplados por el sistema se encuentra la materia particulada, una mezcla de componentes como sulfatos, nitratos, carbono y polvo mineral.
El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos (NIEHS) señala que las partículas PM2.5 son aproximadamente 30 veces más delgadas que un cabello humano, por lo que pueden inhalarse profundamente y alcanzar el tejido pulmonar.
La investigación sobre contaminación atmosférica ha ampliado además el conocimiento de sus posibles efectos más allá del aparato respiratorio. El NIEHS refiere asociaciones con enfermedades cardiovasculares, diabetes, alteraciones reproductivas, neurológicas y del sistema inmunitario.
La exposición también está relacionada con procesos de estrés oxidativo e inflamación celular, mecanismos que pueden intervenir en el desarrollo de enfermedades crónicas. En 2013, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, perteneciente a la OMS, clasificó la contaminación del aire exterior como carcinógena para los seres humanos.
Ozono y dióxido de azufre forman parte del monitoreo sanitario
El ozono a nivel del suelo se forma mediante reacciones químicas entre contaminantes en presencia de luz solar y constituye uno de los principales componentes del esmog fotoquímico.
El dióxido de azufre, por su parte, se genera principalmente durante la quema de combustibles fósiles y algunos procesos industriales.
Estos contaminantes, junto con las partículas suspendidas, forman parte de las sustancias cuya concentración puede variar según factores como tránsito vehicular, actividad industrial, condiciones meteorológicas e incendios.
El seguimiento conjunto de sus niveles y de las consultas médicas puede aportar información sobre periodos en los que aumentan simultáneamente la exposición ambiental y determinados problemas respiratorios u oculares.
Las autoridades participantes señalaron que el SVEDSCA busca apoyar una respuesta médica más oportuna ante incrementos inusuales de enfermedades y generar evidencia para orientar decisiones sobre calidad del aire.
La utilidad del sistema estará en combinar dos tipos de información que habitualmente se analizan desde ámbitos distintos: las mediciones ambientales y los registros de atención médica. Esto puede facilitar la identificación de patrones territoriales y temporales asociados con episodios de contaminación. Asimismo, contar con información sanitaria vinculada con la calidad del aire puede apoyar tanto las medidas preventivas como la evaluación de políticas ambientales.
Fuentes
Comisión Ambiental de la Megalópolis. (2026, septiembre 24).
Presentan el Plan para desarrollar el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Daños a la Salud por Contaminación del Aire.
Organización Mundial de la Salud. (2024, octubre 24).
Contaminación del aire ambiente (exterior) y salud.
National Institute of Environmental Health Sciences. (2025, diciembre 22).
La Contaminación del Aire y Su Salud.
Sánchez Galván, C. (2026, septiembre 24).
Contaminación del aire: vigilarán los daños a la salud. Once Noticias.
Villaseñor, A. (2026, septiembre 25).
Crean registro de consultas médicas por contaminación. La Jornada.


