Hace tiempo que los científicos saben que los seres vivos tenemos en nuestra configuración la presencia del gen p53, declarado en 1993 “gen del año”, aunque su descubrimiento data en 1979, atendiendo a su extraordinaria capacidad para combatir el desarrollo y proliferación de las células cancerosas.

Otro dato interesante es que todos los seres vivos tenemos la misma cantidad de genes p53, lo que al final de cuentas constituye per se, una mayor o menor capacidad para inhibir el desarrollo del cáncer, liberando a las especies que los tienen en mayor número y potencia de padecer esta enfermedad.

Entre los diferentes animales que poseen un mayor número de proteínas p53 están los elefantes, los que por cada copia en humanos ellos tienen aproximadamente entre 15 y 20, lo que para los especialistas explica fehacientemente el porqué estos grandes y magníficos paquidermos no desarrollan cáncer, lo que ha llevado a diversos equipos de investigadores a explorar la manera de incrementar en nuestro organismo la presencia de este “súper gen”, o “guardián del genoma”, cuidando que su introducción artificial no provoque ninguna consecuencia indeseada.

Sin embargo, diferentes estudios realizados en roedores de laboratorio a los que se les ha incrementado el número de genes p53 en su organismo, han observado que además de evitar el desarrollo de cáncer, se observan efectos sobre el envejecimiento, lo que hace aún más delicada y cautelosa la labor de su colocación en seres humanos.

“Sabíamos que p53 está relacionado con el cáncer, y ahora se ha demostrado que también lo está con el envejecimiento”. Manuel Serrano, jefe del grupo de Supresión Tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Madrid, España.

El gen p53 es realmente portentoso; al activarse en una célula dañada (mutada) funciona como un interruptor génico, evitando que se divida o provoque su apoptosis, lo que al final de cuentas impide, por una u otra vía, que la célula cancerosa prospere.

Como en otros casos, y como lo han mencionado múltiples científicos, introducir nuevos “jugadores genéticos”, o editar el ADN utilizando la técnica CRISPR, podría tener efectos imprevisibles, argumentos por los que se frena o se hace altamente selectiva la experimentación en seres humanos. Sin embargo, y aunque los investigadores reconocen que aún tienen mucho camino que recorrer antes de considerar viable la introducción artificial del p53 en nuestro organismo, no cabe duda que los hallazgos son extraordinariamente prometedores en la lucha contra el cáncer y potencialmente el envejecimiento.

Fuentes:

El País.
¿Podría implantarse en humanos la proteína p53 que protege a los elefantes del cáncer? 

Wikipedia.
P53.

BioCáncer.
Gen P53.

El País.
Científicos de EE UU descubren cómo actúa el gen p53 para evitar el cáncer.

El País.
Hombre y ratón comparten el 99% de sus genes.

El País. | El País Semanal.
REPORTAJE. Gen P53, asesino y policía.