Es paradójico que una temporada de vacaciones y celebraciones, como la que acabamos de pasar, sea también en la que muchas personas sufren casos de tristeza estacional, también conocida como “depresión blanca” o “blues de Navidad”, un estado de ánimo negativo generalmente temporal que puede llegar a ocasionar insomnio, ansiedad, tristeza, falta de apetito, aislamiento social, negatividad y mal humor, y que, a pesar de no estar contemplado como un término psiquiátrico formal, existe.

Es importante saber que la “depresión blanca” puede llegar a profundizar los desórdenes mentales preexistentes, como la ansiedad y la depresión, de manera peligrosa, por lo que es necesario permanecer atentos a los cambios de ánimo y comportamiento que se presenten.

El “blues de navidad” se dispara por muchos factores, pero el primero de ellos es ver la vida no como un hecho continuo, sino como algo que, respondiendo a nuestras propias necesidades e intereses, hemos acotado en períodos cerrados con un aparente principio y fin, lo que nos conduce a realizar balances que pueden hacer evidentes los logros no alcanzados en el periodo que concluye, y que probablemente nos hayamos propuesto conseguir un año atrás, dejándonos con un amargo sabor de boca.

Hablando de periodos, es probable que muchos de nosotros establezcamos nuestra historia reciente como antes y después de la pandemia, ya que, sin lugar a dudas, este evento mundial dejó una huella profunda e imborrable en todos quienes lo vivimos, cobrándose alevosa y anticipadamente la vida de muchas personas, cuyas ausencias dejaron espacios vacíos irremplazables y dolorosos.

En los países que acusan inviernos muy crudos, en los que los días con luz solar se acortan, la depresión estacional se relaciona con el déficit de serotonina, la baja producción de melatonina, hormona esencial para los ciclos de vigilia y sueño, y la deficiencia de vitamina D, desapareciendo con la llegada de la primavera y verano.

Es necesario tener presente que, aunque las emociones ocasionadas por el “blues de la navidad” suelen presentarse de manera frecuente en esta época y no acarrear generalmente mayores consecuencias, los especialistas advierten que si éstas se prolongan más allá de unas pocas semanas, o incluso se acentúan, se debe sospechar el desarrollo de un cuadro depresivo que es necesario atender sin demora.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

National Institutes of Health. (s.f.).
Trastorno afectivo estacional

National Institutes of Mental Health. (s.f.).
Trastorno afectivo estacional: Algo más que la tristeza invernal

+Salud FacMed. (10 de diciembre de 2023)
¿Depresión Navideña?