Las infecciones intrahospitalarias le cuestan al erario 28 mil 400 millones de pesos al año. Aunque el tipo de infecciones varía de una región a otra, en los países de ingresos medios, como México, las bacterias Escherichia coli  y la Acinetobacter baumannii son las que comúnmente causan este problema

Es probable que en más de una ocasión haya escuchado a alguien decir con desesperación algo como: «entró al hospital por un problema muy sencillo, y ahora nos dicen que se contagió de una bacteria peligrosísima, y todo se le complicó. Ahora no sabemos si se recuperará, es algo terrible, ¿cómo es posible que se haya infectado en el hospital donde lo iban a curar?».

Esta verbalización puede parecer exagerada, pero desgraciadamente no es tan infrecuente como quisiéramos, y representa un concepto de contagio denominado “infección intrahospitalaria”, situación que en nuestro país representa un importante problema de salud que incrementa el número de muertes prematuras, prolonga las estancias hospitalarias, complica los tratamientos médicos, ocasiona secuelas permanentes, y genera elevados costos adicionales, tanto para las instituciones sanitarias como para las familias, agravado por la resistencia antimicrobiana (RAM).

“Las infecciones asociadas con la atención sanitaria, son uno de los principales desafíos para los centros hospitalarios, ya que afectan al personal sanitario, a los pacientes y a los visitantes, incrementando las tasas de mortalidad, estancias y costos asociados. Entre las principales causas de este tipo de infecciones a nivel global, y en México, se encuentran las bacterias gramnegativas, básicamente las del grupo ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.)”.

En esta nota les compartimos los resultados de un estudio observacional, transversal y prospectivo, realizado de marzo a mayo de 2025 con 321 trabajadores de la salud adscritos a 28 servicios del Hospital Juárez de México, en la CDMX, que evidencian que las batas blancas de los prestadores de atención sanitaria, aparentemente impolutas, son en muchos casos fómites para el transporte y potencial transmisión de patógenos que pueden afectar a todos los pacientes ingresados, pero sobre todo a los que tienen un estado de salud más frágil, como los que están siendo atendidos en unidades de cuidados intensivos, oncología y neonatología.

Fómite: Cualquier objeto carente de vida o sustancia que, si se contamina con algún patógeno viable como bacterias, virus, hongos o parásitos, es capaz de transferir dicho patógeno de un individuo a otro, a los que también se les conoce como “vectores pasivos”.

Las muestras tomadas a los puños de las batas del personal de salud mostraron, sorprendentemente, la presencia de 12 géneros bacterianos y una levadura (Candida albicans), detectando varias bacterias pertenecientes al grupo ESKAPE: Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa, así como Pantoea eucrina, integrante de un género particular de Enterobacterales, siendo las cepas de Pantoea eucrina la especie más prevalente en todas las áreas estudiadas, que tienen una importante resistencia a carbapenémicos y cefalosporinas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una infección contraída en el hospital a la sufrida por un paciente internado por una razón distinta de esa infección, o una infección que se presenta en un paciente internado en un hospital o en otro establecimiento de atención de salud, en quien la infección no se había manifestado ni estaba en período de incubación en el momento del internamiento, concepto que incluye a las infecciones contraídas en el hospital, pero manifiestas después del alta hospitalaria, y también las infecciones ocupacionales del personal del establecimiento.

Sobre el problema de los uniformes de trabajo hospitalario contaminados, el doctor  Dr. Eric Ochoa Hein, médico especialista en medicina interna e infectología adscrito a la Subdirección de Epidemiología Hospitalaria y Control de Calidad de la Atención Médica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, comentó: “Estas (batas) no tendrían que salir de los hospitales; sin embargo, la realidad es que algunas instituciones no cuentan con recursos suficientes para renovar frecuentemente estas prendas, lo que lleva a su reutilización, lo que idealmente no debería ser así. Tiene que haber mecanismos para que se garantice el intercambio de la ropa”.

“La tasa de contaminación microbiológica de las batas fue de 61.5 % (en 196 de los 321 trabajadores participantes), sin relación con el sexo del personal de salud. Se observó (además) que áreas críticas a nivel hospitalario, como unidades de cuidados intensivos y quirófanos, mostraron contaminación por bacterias de importancia médica”. MDPI

Vale la pena precisar que el problema de las infecciones intrahospitalarias no puede ser achacado exclusivamente a la contaminación de batas y uniformes de trabajo nosocomial, ya que existen otros factores de riesgo como las deficiencias en infraestructura hospitalaria, el uso de equipos contaminados, como ventiladores y catéteres, la falta de capacitación y correcta higiene del personal, y la falta de recursos materiales.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

MDPI. (18 de julio de 2025).
Comprehensive Assessment of Health Risks Associated with Gram-Negative Bacterial Contamination on Healthcare Personnel Gowns in Clinical Settings.

Medscape. (25 de agosto de 2025).
Contaminación bacteriana en batas utilizadas por el personal de salud en entornos hospitalarios podría ser un vehículo de transmisión de infecciones.

Organización Mundial de la Salud. (6 de mayo de 2022).
La OMS publica el primer informe mundial sobre prevención y control de infecciones (PCI).

Organización Mundial de la Salud. (2003).
Prevención de las infecciones nosocomiales GUÍA PRÁCTICA 2a edición.

Milenio | Comunidad. (24 de noviembre de 2024).
Sector salud pierde 28 mil mdp cada año por infecciones hospitalarias. Blanca Valadez.

Hospital Infantil de México Federico Gómez. (s.f.).
Costo-impacto económico de las Infecciones Nosocomiales.