Organizaciones de pacientes como la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, la Federación Mexicana de Diabetes, y la Federación Mexicana de Alzheimer llevaron a cabo el conversatorio “Vacunación: una hoja de ruta hacia la salud”; en este espacio, establecieron que la vacunación sigue siendo uno de los instrumentos más efectivos para proteger a la población y reducir riesgos epidemiológicos.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud estima que la vacunación evita entre 3 y 5 millones de muertes anuales. En México, sólo el 6.8% de adultos y adultos mayores puede acreditar que tiene un esquema de vacunación, ya sea con su Cartilla Nacional de Salud o algún documento probatorio. Este porcentaje es mucho menor al registrado en la ENSANUT 2012, que acreditó un 17.7%.
La Doctora Alexandra Martin-Onraët, infectóloga del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y especialista en medicina interna, afirmó que cada persona desarrolla su firma inmunológica para la vida, lo que contribuirá a tener un envejecimiento saludable.
Cuando la población no se vacuna:
- Se pueden enfermar más veces
- Hay mayor riesgo de complicaciones
- Existe más riesgo de secuelas
- Las infecciones pueden ser más prolongadas
La Doctora Diana Vilar-Compte, coordinadora de Epidemiología Hospitalaria en el Departamento de infectología del INCan, mencionó que las vacunas pueden prevenir cáncer, como es el caso de la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano (VPH), que puede evitar el cáncer cervicouterino, el cáncer oral, de recto y vaginal; o la vacuna contra la Hepatitis B, que puede prevenir el cáncer de hígado hasta en un 75%.
Los especialistas pusieron énfasis en personas adultas que tienen alguna enfermedad crónica como cáncer, diabetes o Alzheimer, y mencionaron que la vacunación en estos grupos de la población sigue siendo importante porque:
- Hay menor riesgo de complicaciones
- La vacunación favorece la inmunidad
- Las vacunas son seguras y ayudan a quienes tienen las defensas bajas.
También se destacó que la vacunación debe entenderse como una “hoja de ruta para la salud”, un proceso continuo que requiere acceso, educación, comunicación clara y compromiso colectivo. Aunque las vacunas no eliminan completamente el riesgo, sí reducen de manera significativa la posibilidad de enfermedad grave y muerte, lo que las convierte en una de las herramientas más efectivas de la medicina moderna.
Por ello, acudir a un profesional de la salud, mantener los esquemas actualizados y consultar información basada en evidencia son pasos indispensables para proteger a los pacientes y todo su entorno.
Por: Daniela Peralta Franco, colaboradora de códigoF


