En un mundo globalizado y aparentemente eficientemente comunicado, asumimos que la información fluye de manera oportuna, eficiente y comprensible para todas las personas inmersas en alguna disciplina, sobre todo en áreas de vital importancia como es la investigación científica, en la que compartir los hallazgos, descubrimientos y datos relevantes es esencial para la toma de decisiones y un desarrollo integral del conocimiento y la invención.

Sin embargo, un estudio desarrollado por los investigadores Tatsuya Amano, Juan P. González-Varo y William Sutherland,  publicado el 29 de diciembre del año pasado en Journal Plus Plos Biology, concluyó que aunque se asume que el idioma inglés es un estándar para la publicación de estudios y notas relacionadas con la investigación, al menos un 35.6% de documentos científicos publicados en 2014 sobre la conservación de la biodiversidad (tema de estudio) se habían publicado en 16 lenguas diferentes al inglés, lo que evita que una comunidad global tenga acceso a ellas.

Para poner un ejemplo de la gravedad que puede ser esta Torre de Babel científica, les comentamos que, en enero de 2004, cuando algunos virus peligrosos de la gripe aviar reaparecieron de manera generalizada en el planeta, científicos chinos descubrieron que una de las cepas, la H5N1, había infectado a cerdos. Este hallazgo era muy importante, ya que algunos expertos sostenían que el ganado porcino había hecho de trampolín al ser humano en la pandemia de gripe de 1918, que mató a más de 40 millones de personas en todo el mundo. Lo sorprendente es que muy pocos científicos se enteraron de este relevante descubrimiento ya que estaba publicado en chino.

Los científicos del Instituto de Investigación Veterinaria de Harbin, en el noreste de China, publicaron sus resultados aquel enero en una revista especializada publicada en chino. Ni la Organización Mundial de la Salud ni la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura se enteraron del anuncio hasta más de medio año después, según alertó más tarde la revista Nature. La humanidad estuvo en mayor peligro por las barreras lingüísticas.

Esto muestra que las barreras idiomáticas constituyen un espacio de desconocimiento que en algunos casos puede tener consecuencias muy graves.

Los investigadores mencionan que la metodología que utilizaron para la realización de este estudio fue la búsqueda de documentos científicos publicados en 2014, a través del buscador Google Scholar utilizando para ello dos palabras clave: “biodiversidad” y “conservación”.

La búsqueda de documentos generó 75,513 textos, de los cuales el 64.36% (48.600 documentos científicos) estaban publicados en inglés, 12.61% en español (9.520), 10.33% en portugués (7.800), 6.01 en chino simplificado (4.540), 3.03% en francés (2.290) y 4% en otras lenguas.

Los responsables del estudio mencionan que la incomprensión o ignorancia de artículos publicados en otros idiomas diferentes al inglés puede acarrear consecuencias más graves que la simple falta de acceso al 36% de la información existente (lo cual ya es de por si alarmante como lo muestra el ejemplo que utilizamos), además podría causar sesgos y lagunas en la comprensión del entorno global.

Un sesgo potencial en las revisiones sistemáticas de las revistas en inglés es la sobre-representación de resultados positivos y/o estadísticamente significativos, ya que es más probable que se publiquen en revistas inglesas de alto impacto, y aunque el sujeto de estudio y búsqueda fueron artículos relacionados con la biodiversidad y la conservación, se puede asumir que la problemática en otras áreas del conocimiento es similar.

La consecuencia inversa de estas barreras lingüísticas provoca que la mayor parte del conocimiento científico no esté disponible en los idiomas locales (diferentes al inglés), ya que como lo hemos visto, aunque no absolutamente, la publicación en inglés se ha vuelto frecuente.

Otro dato importante es que muchos científicos cuya lengua materna no es el inglés producen textos en ese idioma para conseguir su publicación en revistas de alto impacto para impulsar su desarrollo profesional. Como resultado, diversas revistas, que anteriormente se publicaban en lenguas locales, ahora se publican principalmente en inglés, propiciando un desequilibrio en la transferencia de conocimientos en países donde el inglés no es la lengua materna, aunque los descubrimientos científicos se hayan originado en países con otras lenguas diferentes al inglés.

Algunas ideas propuestas por los investigadores para superar las barreras idiomáticas incluyen que las instituciones reconozcan los esfuerzos de los investigadores para traducir sus hallazgos a otros idiomas diferentes al inglés, de la misma manera cómo se evalúan otras actividades de divulgación, especialmente si la investigación abarca cuestiones a escala mundial o regiones donde el inglés no es la lengua materna.

Por otra parte, los organismos de financiamiento podrían alentar a los investigadores a utilizar los fondos de financiamiento para el desarrollo del multilingüismo lo que podría atraer la atención de donantes tanto locales como globales.

Lo que es innegable es que las barreras idiomáticas impiden compartir de manera oportuna, fluida y comprensible la información y conocimientos que podrían ayudar a tomar decisiones tanto locales como globales.

Fuente:

PLOS Biology. Languages Are Still a Major Barrier to Global Science. Amano T, González-Varo JP, Sutherland WJ (2016) Languages Are Still a Major Barrier to Global Science. PLOS Biol 14(12): e2000933. doi:10.1371/journal.pbio.2000933. Consulta realizada el 9 de enero del 2017.