Un equipo de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México trabaja en una posible alternativa terapéutica para atender la retinopatía diabética, una complicación severa de la diabetes mellitus que puede derivar en pérdida de visión. La propuesta consiste en un fármaco en forma de gotas oftálmicas basado en la vasoinhibina, una molécula natural del cuerpo humano, con el propósito de ofrecer una opción más accesible y menos invasiva que los tratamientos disponibles hasta ahora.

Una enfermedad progresiva con alto impacto

La retinopatía diabética afecta a la retina, el tejido del ojo encargado de captar la luz, y constituye uno de los problemas más importantes asociados a la diabetes. En México, impacta a millones de personas y es la principal causa de pérdida visual en adultos jóvenes y en edad laboral, con efectos que van más allá del deterioro de la vista, al comprometer la autonomía, la calidad de vida y generar costos emocionales y económicos tanto para las personas afectadas como para el sistema de salud.

A ello se suma que se trata de un padecimiento de avance progresivo, que en etapas iniciales puede pasar inadvertido. Uno de los textos refiere además una prevalencia de 31.5 por ciento en México y advierte sobre la necesidad de mantener revisiones periódicas, al menos cada seis meses, debido a que los daños en los vasos de la retina pueden acumularse antes de que aparezcan síntomas evidentes.

De la vasoinhibina a una formulación en gotas

El proyecto se apoya en más de tres décadas de trabajo científico en el Laboratorio de Endocrinología Molecular del Instituto de Neurobiología, en Juriquilla, Querétaro, encabezado por Carmen Clapp. Ahí se ha estudiado durante más de 30 años el papel de la vasoinhibina en la regulación de los vasos sanguíneos. Aunque estos son indispensables para llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos, su crecimiento fuera de control puede impulsar la progresión de enfermedades como la propia retinopatía diabética, la degeneración macular e incluso algunos tipos de cáncer.

Uno de los principales obstáculos para transformar esta molécula en un medicamento era su tamaño y complejidad. Sin embargo, el equipo identificó que la actividad biológica se concentraba únicamente en tres de sus 123 aminoácidos, un hallazgo que abrió la puerta al diseño de un compuesto más pequeño y viable para uso terapéutico. A partir de ello, el grupo encabezado por Juan Pablo Robles comenzó a desarrollar una formulación en gotas oftálmicas con la mira puesta en llevarla a estudios clínicos en humanos.

Una opción menos invasiva frente a los tratamientos actuales

El investigador del Instituto de Neurobiología, Juan Pablo Robles, ha subrayado la relevancia de contar con una alternativa no invasiva, ya que los tratamientos actualmente disponibles consisten en inyecciones intraoculares repetidas, de alto costo y con resultados que no siempre logran frenar la progresión de la enfermedad. En ese contexto, unas gotas oftálmicas representarían un cambio importante en términos de acceso, comodidad y continuidad del tratamiento.

Según los textos base, el nuevo compuesto tiene la capacidad de bloquear la angiogénesis, es decir, el crecimiento anormal de vasos sanguíneos inducido por el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), que es el principal blanco de las terapias actuales. Pero además, el desarrollo mexicano también inhibe otras moléculas angiogénicas, lo que podría convertirlo en un tratamiento más amplio e integral que las opciones hoy utilizadas.

Reconocimiento científico e innovación traslacional

El avance no se quedó en el diseño del compuesto. A comienzos de este año, el equipo publicó en el Journal of Biological Chemistry resultados sobre el blanco molecular de la nueva molécula y su mecanismo de acción a nivel celular, con Magdalena Zamora como primera autora. Ese artículo recibió un reconocimiento especial de los editores de la revista por su relevancia e impacto en el área.

Para Robles, el proyecto encarna un ejemplo de innovación traslacional, al convertir hallazgos de ciencia básica desarrollados en una universidad pública en una posible aplicación clínica con proyección internacional. En esa lógica, la investigación no solo apunta a crear una nueva terapia para enfermedades de la retina, sino también a mostrar que desde México se puede generar biomedicina de frontera con bases científicas sólidas.

Si esta tecnología logra avanzar hacia la etapa clínica, podría convertirse en una vía menos agresiva, más accesible y potencialmente más efectiva para atender una enfermedad que compromete la visión y la autonomía de quienes la padecen.

Por otra parte, el proyecto también refleja el valor público de la investigación científica de largo plazo. Convertir décadas de trabajo en laboratorio en una alternativa terapéutica concreta abre nuevas expectativas para pacientes con retinopatía diabética, a la vez que refuerza la idea de que la ciencia desarrollada en instituciones públicas puede traducirse en soluciones con impacto social real.

Fuentes

Dirección General de Comunicación Social UNAM. (2026, abril 4).
En desarrollo, gotas oftálmicas para prevenir la pérdida de visión en personas con diabetes. 

Omaña, S. (2026, abril 7).
UNAM busca prevenir ceguera con gotas oftálmicas. El Heraldo de México.

8 Columnas. (2026, abril 5).
UNAM desarrolla gotas oftálmicas para prevenir ceguera por diabetes.