La leche materna es un alimento único. No existe ninguna fórmula comercial en el mundo capaz de replicar por completo su compleja matriz inmunológica y celular
La lactancia materna impulsa el desarrollo de una vida con mejores oportunidades
Ofrecer a un bebé recién nacido la inigualable oportunidad de ser alimentado exclusivamente con leche materna durante sus primeros seis meses de vida –cuando menos– es, además de una experiencia sensorial y amorosa extraordinaria para la madre y el hijo, una maravillosa fuente de beneficios físicos.
Es importante saber que la leche materna es un fluido vivo, dinámico y bioactivo que se adapta constantemente a las necesidades nutricionales e inmunológicas del bebé en crecimiento, compuesto por:
Agua: Aproximadamente es el 87 % de este fluido, manteniendo al bebé perfectamente hidratado aún en climas cálidos.
Macronutrientes:
- Proteínas de alta calidad y fácil digestión y anticuerpos en forma de inmunoglobulinas.
- Ácidos grasos esenciales para el desarrollo del cerebro y la retina.
- Carbohidratos, principalmente lactosa que, además de aportar energía, favorece la absorción del calcio y el desarrollo de una microbiota intestinal saludable.
Micronutrientes: Vitaminas y minerales altamente biodisponibles.
Factores bioactivos: Enzimas, hormonas, factores de crecimiento y glóbulos blancos vivos que protegen al bebé recién nacido contra infecciones y modulan el sistema inmunitario.
¿Qué le da al bebé y a las madres la alimentación materna?
Al bebé:
- A corto plazo: Amplia protección contra enfermedades comunes de la infancia como diarreas, infecciones respiratorias agudas (neumonía, bronquiolitis), otitis media y el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Favorece una digestión óptima.
- A mediano plazo: Menor incidencia de alergias, asma, dermatitis atópica y mejor desarrollo cognitivo y neurológico.
- A largo plazo: Reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónico-degenerativas en la edad adulta, tales como obesidad infantil, diabetes tipo 1 y 2, e hipertensión arterial.
A las mamás:
- A corto plazo: Estimula la liberación de oxitocina, lo que ayuda a la contracción uterina, disminuye el sangrado postparto y acelera la recuperación del útero a su tamaño original. Ayuda a quemar calorías adicionales, facilitando la pérdida de peso acumulado durante el embarazo.
- A mediano plazo: Es un método natural de anticoncepción durante los primeros meses (bajo el método de amenorrea de la lactancia – MELA) y reduce el riesgo de depresión posparto al promover el vínculo afectivo.
- A largo plazo: Disminuye significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario, así como osteoporosis y enfermedades cardiovasculares en la etapa menopáusica.
¿Qué tanto se realiza esta actividad esencial?
A nivel global, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguran que aproximadamente el 48 % de los lactantes menores de 6 meses reciben lactancia materna exclusiva, porcentaje que está lejos de la meta global establecida por la Asamblea Mundial de la Salud de cuando menos el 70 % para el año 2030.
En nuestro país, la situación es lamentablemente peor. De acuerdo con datos históricos obtenidos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), la prevalencia de lactancia materna exclusiva en menores de seis meses se ubica entre el 35 y el 38%, como consecuencia de las barreras sociales, laborales y la desinformación.
¿Por qué las tasas de lactancia materna son tan bajas?
La decisión o la imposibilidad de continuar con la lactancia suele estar condicionada por barreras estructurales y sociales, entre las que destacan:
- Falta de apoyo laboral e institucional: Licencias de maternidad insuficientes y ausencia de espacios dignos, higiénicos y privados (lactarios) en centros de trabajo y lugares públicos para la extracción y conservación de la leche.
- Desinformación y mitos culturales: Creencias erróneas generalizadas sobre que la leche “no alimenta”, que es “de baja calidad”, o mitos en torno al dolor inevitable que generan inseguridad en las madres primerizas.
- Prácticas clínicas inadecuadas en hospitales: Separación innecesaria de la madre y el recién nacido tras el parto, falta de apoyo temprano en la técnica de agarre y la introducción precoz y no justificada de fórmulas lácteas en cuneros.
- Presión comercial: La intensa comercialización de fórmulas para lactantes, que las equipara con la leche humana.
- Falta de asesoría profesional especializada: Escasez de consultores de lactancia certificados u orientadores capacitados en el primer nivel de atención médica que puedan prevenir y resolver problemas comunes como mastitis, pezones agrietados o baja producción percibida.
¿Qué otros beneficios tiene la alimentación materna?
La lactancia materna contribuye a fortalecer la economía familiar versus la alimentación con fórmulas.
Por otra parte, ayuda a disminuir la contaminación ambiental ocasionada por desechos sólidos, como envases de fórmulas, mamilas y demás implementos utilizados en la alimentación no materna.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes
World Alliance for Breastfeeding Action. (2026).
World Health Organization. (30 de julio de 2026).
Breastfeeding for a sustainable start in life: strengthen what works.
Organización Mundial de la Salud. (31 de julio de 2024).
En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, UNICEF y la OMS reclaman un acceso equitativo al apoyo a esta práctica.
Instituto Nacional de Salud Pública. (21 de mayo de 2025).
Solo 1 de cada 3 bebés recibe lactancia materna exclusiva en México.
Organización Panamericana de la Salud. (31 de julio de 2026).
La OPS llama a proteger la lactancia materna frente a la creciente influencia del marketing digital.
WABA. (2026).
Lactancia materna: un inicio sostenible en cualquier circunstancia. Fortalezcamos las acciones que funcionan.
ConsultorSalud. (13 de septiembre de 2024).
Especialistas alertan sobre la baja tasa de lactancia materna exclusiva en México y sus implicaciones en la salud infantil.


