La empresa anunció una inversión de 140 millones de pesos para producir en México un ingrediente farmacéutico activo esencial para tratamientos oncológicos y recibió el distintivo Hecho en México, convirtiéndose en la primera productora de APIs del país en obtener este reconocimiento.
Lerma, Estado de México. En un contexto global marcado por la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro y reducir la dependencia de insumos críticos provenientes del extranjero, TAPI México anunció una inversión de 140 millones de pesos para ampliar su capacidad de producción de ingredientes farmacéuticos activos (APIs) y desarrollar, por primera vez en el país, la producción local de 5-Fluorouracilo (5-FU), un ingrediente esencial utilizado en medicamentos oncológicos de alta demanda. El anuncio estuvo acompañado por la obtención del distintivo Hecho en México, con el que la empresa se convirtió en la primera productora de APIs del país en recibir este reconocimiento.
El proyecto, desarrollado en alianza con Fluor Cell, representa una de las inversiones más relevantes anunciadas recientemente para fortalecer la manufactura nacional de ingredientes farmacéuticos activos. Más allá del monto destinado, la iniciativa busca sustituir parte de la proveeduría importada por insumos producidos en México, un objetivo que ha cobrado especial relevancia tras las disrupciones que enfrentó la industria farmacéutica mundial durante la pandemia y que hoy forma parte de las prioridades del Plan México para impulsar la soberanía sanitaria y la competitividad industrial.
La inversión se ejecutará en dos etapas. Durante 2026 se destinarán recursos para el desarrollo de una Planta de Materia Prima Crítica (Flúor) con proveeduría nacional, mientras que en 2027 se realizará una ampliación de la capacidad instalada de la planta ubicada en Lerma, Estado de México. En conjunto, el proyecto contempla una inversión aproximada de 140 millones de pesos, además de la generación de empleos especializados y de alrededor de 250 empleos indirectos durante las etapas de construcción y puesta en marcha.
Durante la ceremonia, autoridades federales, estatales, legisladores y representantes del sector farmacéutico coincidieron en que fortalecer la producción nacional de APIs constituye un paso estratégico para incrementar la resiliencia de la cadena de suministro y consolidar a México como un polo regional de manufactura farmacéutica.
El presídium estuvo integrado por Pedro Goya Martínez, director general de TAPI México; el senador Emmanuel Reyes Carmona, presidente de la Comisión de Economía del Senado de la República; Javier Dávila Torres, director general de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Economía; Joaquín Alejandro Zúñiga Ramos, director general de Políticas de Investigación en Salud de la Secretaría de Salud; Antonio Jaymes Núñez, director general del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM); y Raymundo Tenorio Aguilar, director general de Industria de la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado de México. Como invitados de honor asistieron también Guy Jean Savoir García, presidente de CANIFARMA; Ron Masterson, director global de Operaciones de TAPI; directivos de TEVA, representantes del sector privado, cámaras empresariales y autoridades de los tres órdenes de gobierno.
En su intervención, Pedro Goya, director general de TAPI México, destacó que el proyecto representa una apuesta de largo plazo por el país y por el fortalecimiento de la industria farmacéutica nacional.
«Producir en México el corazón de un medicamento oncológico esencial es una manera concreta de contribuir a la seguridad sanitaria del país y la región», afirmó.
Por su parte, Javier Dávila, representante de la Secretaría de Economía señaló que este tipo de inversiones reflejan la confianza del sector privado en México y contribuyen al objetivo de recuperar capacidades nacionales en investigación, desarrollo y manufactura farmacéutica, al tiempo que fortalecen la competitividad del país dentro de Norteamérica. Estas acciones, señaló, forman parte de una estrategia orientada a incrementar el contenido nacional, impulsar la innovación y generar mayor valor agregado para la industria.
La única planta de TAPI en América
La planta de Lerma ocupa un lugar estratégico dentro de la operación global de la compañía. Establecida en 1983 y adquirida por TEVA en 2004, es la única instalación de TAPI en el continente americano y la más importante del país en producción de ingredientes farmacéuticos activos. Cuenta con más de 220 colaboradores directos, produce más de 35 APIs especializados y abastece 68 medicamentos incluidos en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud. Además, mantiene certificaciones de COFEPRIS, la FDA de Estados Unidos, la Unión Europea, ANVISA de Brasil y PMDA de Japón, lo que le permite exportar a mercados de Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia.
Un reconocimiento al contenido nacional
Durante el evento, TAPI México también recibió el distintivo Hecho en México, convirtiéndose en la primera empresa productora de ingredientes farmacéuticos activos del país en obtener esta certificación. El reconocimiento acredita que una parte significativa de sus procesos productivos, mano de obra e insumos incorpora contenido nacional. Actualmente, más del 75 % del volumen de materia prima utilizada en la planta integra una participación relevante de proveedores locales, porcentaje que la empresa prevé incrementar conforme avance el proyecto de expansión.
Para Rafael Suárez, vicepresidente para Latinoamérica y director general de TEVA México, la inversión confirma el papel estratégico que México desempeña dentro de la red global de la compañía.
«Esta inversión, y el distintivo Hecho en México, reafirman que aquí contamos con el talento, la capacidad técnica y los estándares regulatorios para producir APIs que llegan a pacientes donde quieran que estén.»
Más que una inversión
El anuncio realizado en Lerma trasciende la ampliación de una planta industrial. Refleja una tendencia que comienza a consolidarse en México: recuperar capacidades para producir localmente insumos estratégicos para la salud. En un escenario internacional caracterizado por la relocalización de cadenas de suministro, la creciente competencia por atraer inversión y la necesidad de fortalecer la seguridad sanitaria, proyectos como el de TAPI muestran que la manufactura farmacéutica nacional puede convertirse en un motor de innovación, desarrollo tecnológico y competitividad para el país.



