Sin lugar a dudas, aliviar el dolor con la mayor rapidez, eficacia, seguridad y con los menores efectos secundarios indeseados continúa siendo uno de los retos más acuciantes de la investigación científica enfocada en la salud.

Los analgésicos opioides, utilizados por los médicos especialistas por su probada eficacia para aliviar dolores crónicos, conllevan a la par riesgos de adicción y sobredosis cuando se utilizan sin el debido respeto a la prescripción médica.

Es por ello que diferentes equipos de investigación invierten ingentes cantidades de talento, tiempo y recursos financieros buscando desarrollar analgésicos que igualen o incluso superen la efectividad de los opioides sin ocasionar daños potenciales.

Antes de continuar, vale la pena aclarar porqué los analgésicos opioides son altamente eficaces para aliviar el dolor: estos medicamentos se unen a unas proteínas llamadas receptores opioides que pertenecen a una familia de proteínas denominadas receptores acoplados a proteínas G, las que al activarse provocan diversos efectos en el organismo, incluido de manera relevante el alivio del dolor.

En la búsqueda de nuevas opciones analgésicas, los investigadores encontraron otros receptores en las proteínas G con la capacidad de aliviar el dolor, como el receptor de la neurotensina 1. Lamentablemente, las moléculas que imitan a la neurotensina también pueden llegar a ocasionar diversos efectos secundarios potencialmente peligrosos, como caídas abruptas de la temperatura corporal e hipertensión arterial.

Uno de los hallazgos relevantes en el tema de la búsqueda de nuevos agentes analgésicos no peligrosos lo realizó el equipo de investigadores liderado por el doctor Steven Olson, químico farmacéutico de Sanford Burnham Prebys en los EE. UU., el cual descubrió dos moléculas que estimulan los efectos analgésicos con mayor seguridad para los pacientes. Actualmente están diseñando y sintetizando cientos de nuevas moléculas con la capacidad de conseguir ambos objetivos.

Otro de los caminos investigativos para aliviar el dolor lo está recorriendo el especialista en neurología del Hospital Brigham and Women’s y de la Facultad de Medicina de Harvard, en los EE. UU., William Renthal, quien, junto con su equipo, se apoya en las terapias génicas aplicadas a las células nerviosas implicadas en el dolor.

Para ello, Renthal y su equipo crearon un mapa de todas las células nerviosas —denominadas nociceptores— en las estructuras a lo largo de la columna vertebral llamadas ganglios de la raíz dorsal, los cuales transmiten diferente información sensorial del cuerpo a la médula espinal, como la temperatura, el tacto y señales de dolor derivadas de alguna lesión o daño tisular.

Su objetivo es desactivar las señales enviadas por las células nerviosas que detectan el dolor sin afectar sus otras funciones, lo que potencialmente evitará la generación de efectos secundarios indeseados.

Para cerrar esta nota, les comento que además de los caminos investigativos que les mencioné, se aplican alternativas complementarias no farmacológicas para el manejo del dolor, como la acupuntura, los masajes y el tai chi, entre otras más.

Estamos expectantes de nuevas alternativas analgésicas sin riesgos.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

Institutos Nacionales de Salud de los EE. UU. (septiembre de 2026).
Tratamiento del dolor crónico. La búsqueda de nuevas opciones.

Institutos Nacionales de Salud de los EE. UU. (octubre de 2018).
Control del dolor. Más allá de los opioides.