La respuesta mundial al VIH llega a la Conferencia Internacional sobre el Sida 2026 en un momento contradictorio: nunca ha habido tantas herramientas para prevenir, diagnosticar y tratar la infección, pero la reducción de fondos, las brechas de acceso y el debilitamiento de programas comunitarios amenazan con frenar décadas de avances. Al respecto, publicamos una nota el pasado 14 de julio que puede leer aquí.

Del 26 al 30 de julio, Río de Janeiro será sede de AIDS 2026, el principal encuentro global sobre VIH. Bajo el lema “Rethink. Rebuild. Rise.”, la conferencia reunirá a personas que viven con el virus, comunidades, investigadores, profesionales de salud, autoridades, organismos internacionales y financiadores para discutir cómo sostener la respuesta a la epidemia en un escenario más incierto.

El debate ocurre cuando las nuevas infecciones por VIH y las muertes relacionadas con el sida se encuentran en sus niveles más bajos en más de tres décadas. Sin embargo, ONUSIDA advierte que el progreso está perdiendo impulso y que, si no se toman medidas urgentes, existe riesgo de resurgimiento de la epidemia.

En 2025, 1.2 millones de personas adquirieron VIH, 570 mil murieron por enfermedades relacionadas con el sida y alrededor de 9 millones de personas que viven con el virus no recibían tratamiento. Aunque los avances son relevantes, siguen siendo insuficientes frente a la meta de poner fin al sida como amenaza para la salud pública antes de 2030.

El riesgo de retroceder

El informe más reciente de ONUSIDA señala que la respuesta global atravesó en 2025 una crisis financiera profunda. La financiación internacional para VIH cayó 18 por ciento, el descenso más pronunciado en casi dos décadas.

La reducción golpeó especialmente a los programas de prevención y a las organizaciones comunitarias, que con frecuencia dependen de recursos externos para llegar a poblaciones con mayor riesgo de infección.

En algunos países, la financiación para preservativos se redujo en más de 90 por ciento. También se reportaron disminuciones importantes en servicios para hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadoras sexuales y supervivientes de violencia de género.

El impacto no es únicamente presupuestal. Cuando se debilitan los programas comunitarios, también se pierde capacidad para ofrecer prevención, pruebas, acompañamiento, vinculación a tratamiento y atención sin estigma.

La ciencia avanza, pero el acceso no está garantizado

Uno de los temas centrales de AIDS 2026 será cómo llevar las innovaciones a quienes más las necesitan.

ONUSIDA destaca el potencial de medicamentos de acción prolongada, como lenacapavir, una inyección semestral para prevención del VIH cuya eficacia se acerca a la de una vacuna. Este tipo de herramientas podría cambiar el curso de la epidemia si se distribuye de manera amplia, asequible y equitativa.

Pero el organismo advierte que la existencia de nuevos productos no basta. Se estima que 20 millones de personas necesitan acceder a tratamientos preventivos basados en antirretrovirales para modificar el rumbo de la epidemia.

“La innovación sin acceso no es innovación; es injusticia”, afirmó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA.

La frase resume uno de los dilemas del momento: la prevención del VIH ya no depende solo de descubrir mejores tecnologías, sino de garantizar que no queden concentradas en pocos países, sistemas de salud o grupos con capacidad de pago.

Las Américas buscan una ruta medible hacia la eliminación

En este contexto, la Organización Panamericana de la Salud presentará durante AIDS 2026 el marco “Camino hacia la Eliminación del VIH en las Américas”.

La herramienta busca ayudar a los países a medir avances, identificar brechas y demostrar progreso hacia la eliminación del VIH como problema de salud pública.

Jarbas Barbosa, director de la OPS, planteó que la región aún puede alcanzar esa meta si mantiene el compromiso político, protege las inversiones realizadas y coloca la equidad en el centro de las decisiones.

“Si mantenemos el compromiso político, protegemos las inversiones realizadas y ponemos la equidad en el centro de cada decisión, poner fin al VIH como problema para la salud pública estará a nuestro alcance”, afirmó. “Ningún país alcanzará esta meta por sí solo”.

Para la OPS, avanzar requiere fortalecer sistemas de salud centrados en las personas, ampliar el acceso a la PrEP y otras innovaciones, e integrar la atención de VIH con tuberculosis, hepatitis virales e infecciones de transmisión sexual.

También implica trabajar junto a las comunidades para reducir estigma y discriminación, dos barreras que siguen alejando a muchas personas de los servicios de salud.

Prevención bajo presión

La disminución de recursos ocurre en un punto sensible. Aunque varios países lograron sostener tratamientos mediante mayor inversión nacional, la prevención quedó más expuesta a los recortes internacionales.

Esto preocupa porque prevenir nuevas infecciones depende de intervenciones continuas: condones, PrEP, pruebas, educación, atención comunitaria, servicios diferenciados y reducción de barreras legales y sociales.

El informe de ONUSIDA advierte que las nuevas infecciones aumentaron en tres regiones y en 21 países durante el último año. En África subsahariana, donde se concentra aproximadamente la mitad de las nuevas infecciones a nivel mundial, algunos programas de prevención registraron reducciones severas.

Datos nacionales de Camerún, Nigeria y Zambia mostraron caídas de más de 50 por ciento en el número de personas que recibían profilaxis preexposición.

A ello se suma un entorno de derechos humanos más adverso en algunos países. La criminalización de determinadas orientaciones sexuales e identidades de género, así como la discriminación contra poblaciones clave, dificulta que las personas busquen atención sin miedo.

Un compromiso global renovado

Pese al escenario, ONUSIDA sostiene que todavía es posible cumplir la meta de poner fin al sida como amenaza para la salud pública antes de 2030.

En junio de 2026, 149 Estados Miembros aprobaron una nueva Declaración Política sobre el VIH y el Sida. El documento fija compromisos para ampliar el acceso al tratamiento, fortalecer la prevención, reducir el estigma y asegurar una financiación sostenible.

Si esos compromisos se cumplen plenamente, ONUSIDA estima que podrían evitarse 3.2 millones de nuevas infecciones y 1.3 millones de muertes relacionadas con el sida de aquí a 2030.

AIDS 2026 será, por ello, más que una reunión científica. Será un espacio para definir si la respuesta mundial al VIH logra reorganizarse frente a los recortes y las nuevas tensiones políticas, o si los avances alcanzados empiezan a debilitarse.

El lema de la conferencia —repensar, reconstruir y avanzar— refleja el momento que atraviesa la respuesta al VIH.

Repensar implica reconocer que la epidemia no se resolverá solo con nuevas tecnologías. Reconstruir exige proteger los programas comunitarios, las redes de prevención, la atención integrada y la inversión sostenida. Avanzar significa hacer que la ciencia llegue a todas las personas, no solo a quienes viven en países o contextos con más recursos.

El mundo cuenta con mejores tratamientos, mejores herramientas preventivas y mayor conocimiento que en cualquier otro momento de la historia del VIH. Pero esos avances pueden perder fuerza si se debilitan los sistemas que los acercan a las personas.

La discusión en Río de Janeiro partirá de esa advertencia: el fin del sida como problema de salud pública sigue siendo posible, pero dependerá de sostener la inversión, proteger los derechos humanos y colocar la equidad en el centro de la respuesta.

Fuentes

Naciones Unidas | Noticias ONU. (2026, julio 27).
En 2025, 1.2 millones de personas adquirieron el VIH y 570.000 murieron por enfermedades relacionadas con el sida. 

Organización Panamericana de la Salud. (2026, julio 27).
Las Américas cuentan con las herramientas para eliminar el VIH, pero persisten brechas de acceso y cobertura, afirma la OPS en AIDS 2026.

OPS/OMS | Organización Panamericana de la Salud. (2026, julio 24).
Vitrina del Conocimiento VIH/SIDA reúne evidencia científica. 

AFP. (2026, julio 27).
Financiamiento para luchar contra el VIH y el SIDA cayó cerca de 20% en 2025: Onusida. El Economista.

Reuters. (2026, julio 27).
Riesgo mundial de que resurja epidemia de VIH por recortes de financiamiento de EU: Onusida. La Jornada.