Cada minuto, dos personas mueren en el mundo a causa del cáncer de pulmón. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se registran 2.48 millones de nuevos casos y cerca de 1.8 millones de fallecimientos, consolidándolo como la primera causa de muerte por cáncer a nivel global.

En México, la situación no es menor: se reportan más de 7,500 nuevos diagnósticos anuales y se prevé que alrededor de 8,000 personas perderán la vida en 2025 por esta enfermedad.

Con el propósito de visibilizar esta problemática y fomentar la detección oportuna, especialistas en oncología, nutrición, salud mental y pacientes se dieron cita en el Conversatorio “Escucha lo que tus pulmones intentan gritarte”, convocado por la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer, y evidenciaron la necesidad de abordar el cáncer de pulmón desde una perspectiva integral y humana, más allá del tratamiento médico.

“El cáncer de pulmón no siempre avisa. A veces comienza con una tos matutina o un dolor leve, y cuando el paciente llega al hospital, la enfermedad ya está avanzada”, explicó la doctora Diana Bonilla, oncóloga médica del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Cuando el cuerpo habla, pero nadie escucha

Los síntomas suelen ser tan comunes: cansancio, tos persistente, dolor en la espalda, que muchas personas los ignoran o los atribuyen al estrés o al clima. Así le ocurrió a Karla Lizbeth Ramírez, diagnosticada a los 35 años con cáncer de pulmón con metástasis en la columna: “Durante meses tuve dolor y cansancio. Fui con varios médicos, pero nadie lo detectó. Hasta que el dolor me inmovilizó y descubrieron que era cáncer”, relató.

Casos como el de Karla son frecuentes. En México, el 70% de los diagnósticos se da en etapas avanzadas, cuando el tratamiento es más complejo y las posibilidades de supervivencia disminuyen.

Más allá del tabaco

Aunque el tabaquismo sigue siendo uno de los principales factores de riesgo, los especialistas advierten que no es el único. La contaminación ambiental, la exposición prolongada al humo por combustión de leña y ciertos factores genéticos también están relacionados con el desarrollo de esta enfermedad.

Por ello, Bonilla subrayó la importancia de implementar tamizajes con tomografía de baja dosis para personas con factores de riesgo. Este tipo de estudios, dijo, permiten identificar lesiones tempranas y mejorar el pronóstico.

Ver al paciente completo

El abordaje integral fue uno de los temas más insistentes durante el conversatorio. Oncólogos, nutriólogos y psicooncólogos coincidieron en que tratar el cáncer de pulmón no sólo implica atacar el tumor, sino cuidar todo lo que rodea al paciente: su nutrición, su salud emocional y la carga que asume su entorno familiar.

“No basta con tratar la enfermedad. Hay que ver al paciente como un todo: su alimentación, su estado emocional, sus hábitos. Todo influye en cómo enfrenta el diagnóstico y el tratamiento”, comentó la nutrióloga Ivette Sandoval.

La psicooncóloga Margarita Giraldi agregó que, a menudo, el sistema de salud olvida el lado humano del diagnóstico: “Dar una noticia de este tipo requiere empatía. No sólo es decir ‘tienes cáncer’, sino acompañar emocionalmente. Las palabras importan”.

La importancia de hablar y prevenir

Los especialistas hicieron un llamado a reforzar la educación médica y las campañas de información para que las personas conozcan sus factores de riesgo y acudan a revisiones periódicas.

“El tiempo es vital. Si los síntomas duran más de dos semanas sin mejorar, hay que insistir en una revisión. Detectar lo invisible puede salvar vidas”, concluyó Bonilla.

El mensaje fue claro: el cáncer de pulmón no siempre da señales ruidosas, pero escuchar al cuerpo, actuar a tiempo y exigir revisiones preventivas puede marcar la diferencia entre detectarlo tarde o salvar una vida.

Por: Andrea Landeros