El pasado 2 de abril, la prestigiosa revista Nature publicó el artículo: “Millimetre-scale bioresorbable optoelectronic systems for electrotherapy”, en el que se describe el diseño y la operación de un marcapasos minúsculo –más pequeño que un grano de arroz para que tengan una mejor idea–, que puede ser implantado con una sencilla inyección, a diferencia de los marcapasos estándar que se colocan por medio de cirugías invasivas a corazón abierto, o cirugías endovasculares; a pesar de su reducido tamaño (1.8 mm de ancho X 3.5 mm de largo), cumple cabalmente la misma función que los tradicionales.
En el contexto de la miniaturización aplicada a la medicina, pero en el campo de la ciencia ficción de anticipación, vale la pena recordar la película de 1966 “Viaje Fantástico” (Fantastic Voyage), en el que un equipo de científicos a bordo de un submarino son miniaturizados a una escala tan reducida, que son inyectados en la arteria de una persona, para destruir con sus lasers un coágulo inoperable que pone en peligro la vida del paciente. Después de haber cumplido su misión, la nave y sus tripulantes son sacados, in extremis, del cuerpo.
Además de la impactante escala milimétrica del marcapasos que permite su fácil, cómoda y segura implantación, el marcapasos tiene una fuente de alimentación integrada y un mecanismo de control óptico inalámbrico para la estimulación cardíaca temporal, y está fabricado con componentes biocompatibles que se disuelven en los fluidos corporales una vez cumplida su misión, sin necesidad de ser retirado.
La conexión con un dispositivo inalámbrico con interfaz cutánea permite un funcionamiento autónomo en circuito cerrado al detectar arritmias, y su tamaño lo hace ideal para ser utilizado en el 1 % de los bebés que a nivel global nacen con alguna afección cardiovascular genética, aunque también puede ser utilizado con éxito en adultos que requieran estimulación cardiaca temporal.
Al respecto, el cardiólogo experimental de Northwestern, y codirector del trabajo, Igor Efimov, declaró sobre el uso de marcapasos en bebés: “La buena noticia es que estos bebés solamente requieren un marcapasos temporal después de una cirugía. Aproximadamente en siete días cruciales, el corazón de la mayoría de los pacientes se auto reparará. Ahora podemos colocar este diminuto marcapasos en el corazón de un niño y estimularlo con un dispositivo suave, delicado y portátil, que no requiere ninguna cirugía para extraerlo”.
En ámbito de las cardiopatías congénitas, los invitamos a escuchar el podcast de códigoF en el que conversamos ampliamente con la cardióloga pediátrica Fabiola Pérez Juárez, una súper especialista en el tema, quien nos ilustró sobre lo que son estas condiciones, cómo se manifiestan, y las intervenciones que realizan los médicos para enfrentarlas.
Para activar el marcapasos, este se enlaza con un pequeño dispositivo portátil, suave y flexible colocado sobre el pecho del paciente; el artilugio es capaz de detectar en tiempo real la ocurrencia de un latido anormal, disparando una señal lumínica infrarroja que activa la estimulación eléctrica correcta, algo realmente impresionante.
“Investigaciones posteriores ilustran las oportunidades de combinar estos dispositivos miniaturizados con otros implantes médicos, con un ejemplo de conjuntos de marcapasos para uso individual o colectivo en los marcos de sistemas de reemplazo valvular aórtico transcatéter, para ofrecer soluciones únicas que abordan el riesgo de bloqueo auriculoventricular tras cirugías. Esta tecnología básica se puede adaptar fácilmente a una amplia gama de aplicaciones adicionales en electroterapia, como la regeneración nerviosa y ósea, el tratamiento de heridas y el manejo del dolor”. Nature
Aunque es una noticia maravillosa, hay que tener presente que tendrán que pasar años para que este mini marcapasos llegue a todos los pacientes que lo necesitan.
Les sugerimos ver un estupendo video explicativo:
