A diferencia de la peste o la gripe española, que mataban en cuestión de días o semanas en brotes explosivos, lo que hace al VIH/sida verdaderamente único en la historia clínica es que creó una crisis prolongada que, antes del desarrollo de los antirretrovirales, tenía prácticamente una letalidad del 100 %

El 5 de junio de 1981, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. (CDC, por sus siglas en inglés) publicaron un informe sobre cinco jóvenes homosexuales que habían desarrollado una rara neumonía por Pneumocystis carinii, y un cáncer extremadamente agresivo llamado Sarcoma de Kaposi.

Una etiqueta que estigmatiza a las personas que viven con la enfermedad

Antes de aislar al virus que ocasionaba esos raros casos de neumonía, la comunidad médica y la prensa lo bautizaron como Síndrome de Inmunodeficiencia Relacionada con los Gays (GRID, por sus siglas en inglés). Esta etiqueta, imprecisa y denostativa, desató una campaña de odio y rechazo completamente injustificada y absurda, que después de 45 años continúa generando miedo, discriminación y violencia.

En 1982 se acuñó el término oficial SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida); y en 1983, los científicos Luc Montagnier y Françoise Barré-Sinoussi, miembros del Instituto Pasteur, en Francia, aislaron el virus, nombrándolo como virus de inmunodeficiencia humana, mejor conocido por sus siglas: VIH.

¿Cuántas personas han muerto desde el inicio de la pandemia de VIH/sida?

De acuerdo con las cifras proporcionadas por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) en 2024, hasta esa fecha habían muerto aproximadamente 42.3 millones de personas por enfermedades relacionadas con el sida a nivel global, posicionándola como la pandemia más prolongada y persistente de nuestra época.

En datos duros, y a pesar de sus aterradoras cifras, la pandemia de VIH/sida es superada por la de la peste negra (1347–1351), pandemia que causó la muerte de entre 75 y 200 millones de personas; la de la gripe española (1918–1919), que en un breve término de dos años mató a una cifra estimada de entre 50 y 100 millones de personas, y la viruela, enfermedad infecciosa que, antes de ser erradicada globalmente en 1980, se pondera que mató a unos 300 millones de personas tan solo en el siglo XX.

Una extendida creencia equivocada que provoca errores en la lucha contra la transmisión y el manejo del VIH

Existe la creencia ampliamente generalizada de que los adultos mayores no son sexualmente activos, lo que en la práctica es totalmente erróneo. Sin embargo, y como resultado de este dogma, los médicos rara vez solicitan pruebas de VIH en chequeos geriátricos de rutina, asumiendo que síntomas como la fatiga, los sudores nocturnos o la pérdida de peso son parte del proceso de envejecimiento natural. Esto provoca que muchos adultos mayores que viven con VIH sean diagnosticados en etapas avanzadas de la infección.

Es importante saber que vivir con el VIH, incluso cuando se está bajo un control médico estricto, somete al cuerpo a un estado de inflamación crónica de bajo nivel, provocando que afecciones como las enfermedades cardiovasculares, la pérdida de densidad ósea, la enfermedad renal y ciertos tipos de cáncer se presenten años, o incluso décadas, antes que en personas sin el virus.

En las personas mayores seropositivas, el manejo clínico es sumamente complejo. Los médicos deben equilibrar cuidadosamente la interacción entre los fármacos antirretrovirales y los medicamentos recetados para enfermedades concomitantes como la hipertensión, la diabetes, el colesterol o la artritis.

La generación de adultos mayores con el VIH enfrenta, además de los síntomas físicos, una fuerte carga psicológica. A la absurda discriminación por la edad (edadismo) se suma el estigma persistente del VIH (serofobia). Hay que tener presente que muchos de quienes sobrevivieron a las etapas más críticas del VIH en los años 80 y 90 perdieron un gran número de parejas, amigos y redes de apoyo, enfrentando el envejecimiento sumidos en un profundo aislamiento social.

Las 10 naciones que afrontan las mayores cifras de mortalidad por esta enfermedad

         
Rango País Región Muertes estimadas (datos recientes ONUSIDA) Contexto de impacto
1 Sudáfrica África Subsahariana ~43,000 anuales El epicentro mundial histórico de la pandemia.
2 Nigeria África Subsahariana ~39,000 anuales Severas brechas de acceso a tratamiento en zonas rurales.
3 Mozambique África Subsahariana ~35,000 anuales Altas tasas de co-infección con tuberculosis.
4 India Asia ~33,000 anuales Alta mortalidad por el volumen poblacional absoluto.
5 Tanzania África Subsahariana ~22,000 anuales Impacto histórico profundo en esperanza de vida.
6 Uganda África Subsahariana ~16,000 anuales Cuna de brotes tempranos severos en los 80s.
7 Kenia África Subsahariana ~15,000 anuales Gran progreso reciente, pero con carga histórica alta.
8 Rep. Dem. del Congo África Subsahariana ~12,000 anuales Dificultades logísticas por conflictos armados.
9 Zimbabue África Subsahariana ~12,000 anuales Llegó a tener tasas de prevalencia superiores al 20% en los 90s.
10 Malaui África Subsahariana ~11,000 anuales País severamente afectado, con recuperación mediante donaciones globales.

Las cifras expresadas en esta tabla son estimaciones matemáticas calculadas por la OMS y ONUSIDA, y no conteos exactos o absolutos.

La geografía mundial de los contagios por VIH

La pandemia es brutalmente asimétrica. El África subsahariana ostenta la inmensa mayoría de los casos, albergando a 25.9 millones de personas (el 65 % del total mundial). Le siguen Asia y el Pacífico (6.7 millones), y América Latina (2.3 millones).

Al cierre de 2023, se estimó que hay 39.9 millones de personas viviendo con el virus a nivel mundial.

¿Cómo se frena actualmente la replicación del virus para evitar que progrese a sida?

Es necesario aclarar que cuando una persona toma su tratamiento al pie de la letra, el virus es indetectable en su sangre. Esto significa que no puede transmitirlo sexualmente, lo que paralelamente evita que su condición progrese a la enfermedad.

Gracias a la Terapia Antirretroviral (TAR), la ciencia médica consiguió que el VIH deje de ser mortal para convertirse en un padecimiento crónico:

  • Tabletas Únicas (STR): En los 90, los pacientes tomaban “cocteles antirretrovirales” de hasta 20 pastillas diarias con efectos secundarios muy intensos. Hoy, inhibir la replicación viral se consigue tomando una pastilla al día que incluye varios fármacos (inhibidores de la integrasa y transcriptasa inversa) con mínimos efectos adversos y alta barrera a la resistencia y mutación del virus.
  • Tratamientos Inyectables de Acción Prolongada: Es la mayor revolución terapéutica actual. Medicamentos como Cabenuva (cabotegravir y rilpivirina) se administran mediante inyección intramuscular cada uno o dos meses. Esto libera al paciente de la necesidad de tomar diariamente su pastilla, consiguiendo un mejor apego clínico para bloquear la replicación.

¿Qué recursos existen actualmente para evitar adquirir el VIH, independientemente del uso del condón?

  • PrEP (Profilaxis Preexposición): Personas seronegativas toman antirretrovirales para prevenir su adquisición. Comenzó como pastillas de toma diaria (como Truvada), pero el gran salto reciente es el PrEP inyectable de acción prolongada (cabotegravir), que se aplica cada dos meses y tiene una eficacia superior al 99%.
  • PEP (Profilaxis Posexposición): Tratamiento de emergencia (pastillas durante 28 días) que se inicia en las 72 horas posteriores a una posible exposición (accidente médico, agresión sexual, falla del preservativo) para abortar la infección antes de que se instale.

El máximo avance en la lucha contra el VIH hasta el momento

Aunque tiene hasta el momento un acceso extremadamente limitado, el laboratorio Gilead Sciences desarrolló el Lenacapavir, al que muchos especialistas definen como una “vacuna funcional” que se inyecta dos veces al año.

A diferencia de los antirretrovirales clásicos (que bloquean enzimas específicas del virus), el Lenacapavir es el primero de una nueva clase de medicamentos llamados inhibidores de la cápside.

La cápside es la envoltura de proteínas que protege el material genético del virus. El Lenacapavir destruye esta envoltura impidiéndole replicarse e infectar las células del paciente.

El acceso al Lenacapavir es totalmente prohibitivo y disparejo en este momento. El precio de lista de este maravilloso medicamento supera en los EE. UU. los 40,000 dólares anuales, lo que hace inviable que naciones de ingresos bajos y medios puedan aspirar a incluirlo en sus esquemas de atención gratuita.

Gracias a la presión de activistas y organismos internacionales, Gilead Sciences ha ofrecido licencias voluntarias para fabricar genéricos del fármaco a países de bajos y medios ingresos.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (5 de junio de 1981).
Pneumocystis Pneumonia. Los Angeles. Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR).

Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA). (2024).
Hoja informativa — Estadísticas mundiales sobre el VIH y el sida 2024 (Datos correspondientes al cierre de 2023).

ONUSIDA (UNAIDS). (2024).
AIDSinfo: Base de datos epidemiológicos globales.

The New England Journal of Medicine (NEJM). (24 de julio de 2024).
Twice-Yearly Lenacapavir or Daily F/TAF for HIV Prevention in Cisgender Women (Ensayo PURPOSE 1).

Gilead Sciences. (12 de septiembre de 2024).
Comunicado oficial: Gilead’s Twice-Yearly Lenacapavir for HIV Prevention Reduced HIV Infections by 96% in Second Pivotal Phase 3 Trial (Ensayo PURPOSE 2).

Organización Mundial de la Salud (OMS). (15 de julio de 2025).
Directrices y Datos sobre el VIH/sida.

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (s.f.).
HIV Among People Aged 50 and Over.

National Institutes of Health. (31 de mayo de 2024).
Address HIV-Associated Comorbidities, Coinfections, & Complications.

HIV.gob. (s.f.).
National HIV/AIDS and Aging Awareness Day.

Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida. (1 de noviembre de 2013).
HIV and Aging: A special supplement.