“La magnitud sin precedentes de la crisis de malnutrición requiere una respuesta sin precedentes”. Catherine Russell, Directora Ejecutiva del UNICEF
El pasado 6 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer la edición 2022 del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI), documento que entre otros hallazgos muestra lo lejos que estamos de alcanzar el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2, el que plantea lograr el estado de “hambre cero” para 2030, y que a la luz de los magros avances conseguidos se ve por el momento inalcanzable.
“Todos los hombres, mujeres y niños tienen el derecho inalienable a no padecer de hambre y malnutrición a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus capacidades físicas y mentales. La sociedad posee en la actualidad recursos, capacidad organizadora y tecnología suficientes y, por tanto, la capacidad para alcanzar esta finalidad. En consecuencia, la erradicación del hambre es objetivo común de todos los países que integran la comunidad internacional, en especial de los países desarrollados y otros que se encuentran en condiciones de prestar ayuda”. Declaración universal sobre la erradicación del hambre y la malnutrición. Asamblea General de las Naciones Unidas 1974.
Más allá de la inenarrable tortura que es padecer hambre, sobre todo en un mundo que cuenta con los recursos tecnológicos y financieros suficientes para paliar el problema, la inseguridad alimentaria y el consumo consuetudinario de alimentos y bebidas de baja o nula calidad alimenticia y aporte nutricional (cuando es posible), acarrean una larga lista de daños a la salud, y una pérdida casi total de la calidad y expectativa de vida de quienes la padecen, encabezando la lista de afectados los infantes, quienes bajo estos parámetros alimenticios no alcanzan a desarrollarse física ni mentalmente, condenándolos, en caso de sobrevivir, a una vida precaria y de enormes desventajas.
“Existe un peligro real de que estas cifras aumenten aún más en los próximos meses. La subida global de los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes que estamos presenciando como consecuencia de la crisis en Ucrania amenaza con abocar a países de todo el mundo a la hambruna. Como consecuencia, se producirá una desestabilización mundial, hambre y migraciones masivas a un nivel sin precedentes. Tenemos que actuar hoy para evitar esta catástrofe inminente”. David Beasley, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Algunos datos sobre el hambre:
- Hasta 828 millones de personas padecieron hambre en 2021: 46 millones de personas más que el año anterior y 150 millones más que en 2019.
- Tras permanecer relativamente sin cambios desde 2015, el porcentaje de personas afectadas por el hambre se disparó en 2020 y siguió aumentando en 2021, hasta alcanzar al 9.8% de la población mundial, frente a los porcentajes del 8% registrado en 2019 y el 9.3% en 2020.
- Alrededor de 2 mil 300 millones de personas en el mundo (29.3%) se encontraban en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave en 2021, esto es, 350 millones de personas más que antes del brote de la pandemia de la COVID‑19. Cerca de 924 millones de personas (el 11.7 % de la población mundial) afrontaron niveles graves de inseguridad alimentaria, lo que supone un aumento de 207 millones en un intervalo de dos años.
- La brecha de género en relación con la inseguridad alimentaria siguió aumentando en 2021: el 31.9 % de las mujeres del mundo padecía inseguridad alimentaria moderada o grave, en comparación con el 27.6 % de los hombres, una brecha de más de 4 puntos, en comparación con los 3 puntos porcentuales registrados en 2020.
- En 2020, casi 3 mil 100 millones de personas no pudieron permitirse mantener una dieta saludable, es decir, 112 millones más que en 2019, lo que refleja los efectos de la inflación de los precios de los alimentos al consumidor derivada de las repercusiones económicas de la pandemia de la COVID-19 y las medidas adoptadas para contenerla.
- Se calcula que 45 millones de niños menores de cinco años padecían emaciación, la forma más mortífera de malnutrición, la que aumenta hasta 12 veces el riesgo de mortalidad infantil. Además, 149 millones de niños menores de cinco años sufrían retraso en el crecimiento y el desarrollo debido a la falta crónica de nutrientes esenciales en su dieta, mientras que 39 millones tenían sobrepeso.
- Se están logrando progresos en cuanto a la lactancia materna exclusiva, ya que casi el 44 % de los bebés menores de seis meses de todo el mundo fueron alimentados exclusivamente con leche materna en 2020, pero esa cifra está lejos del objetivo del 50% fijado para 2030. Un dato muy preocupante es que dos de cada tres niños carecen de la dieta diversa mínima que necesitan para crecer y desarrollarse plenamente.
- De cara al futuro, se prevé que casi 670 millones de personas (el 8 % de la población mundial) seguirán pasando hambre en 2030, aun teniendo en cuenta una recuperación económica mundial. Se trata de una cifra similar a la de 2015, cuando se estableció el objetivo de acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición para finales de esta década en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2 para alcanzar el hambre cero en 2030:
2.1 Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.
2.2 Para 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.
2.3 Para 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas.
2.4 Para 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad del suelo y la tierra.
2.5 Para 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas, los animales de granja, domesticados y sus especies silvestres conexas, entre otras cosas mediante una buena gestión además de la diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, los conocimientos tradicionales, su distribución justa y equitativa, como se ha convenido internacionalmente.
2.6 Aumentar las inversiones, incluso mediante una mayor cooperación internacional, en la infraestructura rural, la investigación agrícola y los servicios de extensión, el desarrollo tecnológico y los bancos de genes de plantas y ganado a fin de mejorar la capacidad de producción agrícola en los países en desarrollo, en particular en los países menos adelantados.
2.7 Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales, entre otras cosas mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvenciones a las exportaciones agrícolas y todas las medidas de exportación con efectos equivalentes, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha para el Desarrollo.
2.8 Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus derivados y facilitar el acceso oportuno a información sobre los mercados, en particular sobre las reservas de alimentos, a fin de ayudar a limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos.
En este contexto, el Señor Gilbert F. Houngbo, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) declaró: “Son cifras deprimentes para la humanidad. Seguimos alejándonos de nuestro objetivo de acabar con el hambre de aquí a 2030. Lo más probable es que los efectos de la crisis alimentaria mundial vuelvan a empeorar el resultado el próximo año. Necesitamos un enfoque de mayor intensidad para acabar con el hambre; el FIDA está preparado para cumplir con su parte ampliando sus operaciones y sus repercusiones. Esperamos contar con el apoyo de todos”.
Como cierre, rescatamos unas palabras de Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud sobre el tema: “Debemos colaborar para alcanzar las metas mundiales de nutrición para 2030, para combatir el hambre y la malnutrición, y para garantizar que los alimentos sean una fuente de salud para todos”.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF.
Fuentes:
Organización Mundial de la Salud. (6 de julio).
Informe de las Naciones Unidas: las cifras del hambre en el mundo aumentaron hasta alcanzar los 828 millones de personas en 2021.
FAO, FIDA, OMS, PMA y UNICEF. (2022).
Versión resumida de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022. Adaptación de las políticas alimentarias y agrícolas para hacer las dietas saludables más asequibles.
Organización de las Naciones Unidas. (s.f.).
Do you know all 17 SDGs?
Organización de las Naciones Unidas. (s.f.).
Objetivos de Desarrollo Sostenible. Objetivo 2: Poner fin al hambre.
Organización de las Naciones Unidas. (s.f.).
Declaración universal sobre la erradicación del hambre y la malnutrición.


