La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (Ensanut) 2020-2024 muestra que el sobrepeso y la obesidad siguen siendo un problema persistente entre la niñez y la adolescencia en México. De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), 36.6 por ciento de las y los escolares de 5 a 11 años y 40.1 por ciento de quienes tienen entre 12 y 19 años viven con sobrepeso u obesidad, pese a más de una década de políticas para contener esta epidemia.

En el panorama más reciente presentado por la Ensanut 2020-2024 se advierte, además, que el sobrepeso y la obesidad en adolescentes alcanzan alrededor de 41 por ciento y se describen como un problema generalizado en todo el país, sin diferencias marcadas entre zonas rurales y urbanas. En población adulta, la brecha de 10 puntos porcentuales en obesidad entre hombres y mujeres observada hace cinco años prácticamente se ha cerrado, lo que refuerza la lectura de una tendencia al alza sostenida en todos los grupos de edad.

Magnitud del problema y metodología del estudio

El análisis se realizó con información de 10 mil 979 escolares y 9 mil 142 adolescentes que participaron en la Ensanut Continua entre 2020 y 2024, encuesta con representatividad nacional, por región, tipo de localidad y entidad federativa. El estudio estimó el índice de masa corporal con mediciones estandarizadas de peso y talla, y clasificó el sobrepeso y la obesidad conforme a los criterios de la Organización Mundial de la Salud.

En la población escolar, 19.0 por ciento presenta sobrepeso y 17.6 por ciento obesidad; en la adolescente, 23.1 por ciento vive con sobrepeso y 17.0 por ciento con obesidad. Las y los autores señalan que estas cifras mantienen a México entre los países con mayor prevalencia de obesidad infantil en el mundo y advierten que, aunque se observa cierta estabilización en escolares y un aumento leve en adolescentes respecto a 2018, el nivel actual continúa siendo elevado.

Diferencias entre entidades y entre ámbito urbano y rural

El estudio documenta una heterogeneidad importante entre estados. En población escolar, Quintana Roo y Baja California se sitúan entre las entidades con prevalencias cercanas a 50 por ciento, mientras que Guerrero y Tabasco muestran valores por debajo de 30 por ciento en algunos subgrupos. En adolescentes, Baja California alcanza alrededor de seis de cada diez hombres con sobrepeso u obesidad, mientras que Campeche y Sinaloa registran aproximadamente la mitad de las mujeres adolescentes con esta condición. Chiapas se ubica entre los estados con prevalencias más bajas tanto en escolares como en adolescentes.

A nivel de tipo de localidad, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en adolescentes es mayor en zonas urbanas (41.0 por ciento) que en rurales (37.2 por ciento). Los modelos estadísticos muestran que vivir en localidad rural se asocia con menores probabilidades de presentar sobrepeso u obesidad en ambos grupos de edad, lo que sugiere que los entornos urbanos concentran contextos más obesogénicos.

Influencia del contexto familiar y socioeconómico

El trabajo identifica una relación consistente entre el estado nutricional de madres y padres y el de hijas e hijos. En escolares, la probabilidad de tener sobrepeso u obesidad es casi el doble cuando la madre o el padre presenta sobrepeso y más de tres veces mayor cuando vive con obesidad, en comparación con progenitores con índice de masa corporal normal; en adolescentes, esta asociación se mantiene con magnitudes similares.

También se observa una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en niñas y niños de hogares con nivel alto de bienestar y entre quienes tienen madres con secundaria, media superior o licenciatura, en contraste con hijas e hijos de madres sin escolaridad o con primaria. Las y los autores señalan que este patrón puede asociarse con estilos de vida urbanos, mayor exposición a alimentos ultraprocesados y menor tiempo para preparar alimentos saludables, más que con la escolaridad por sí misma.

Una crisis estructural de malnutrición desde los primeros años

El diagnóstico de la Ensanut se inscribe en un contexto internacional donde la obesidad infantil ya supera a la desnutrición y se consolida como la forma predominante de malnutrición. Diversos análisis describen esta situación como parte de una “sindemia global”, en la que obesidad, desnutrición y cambio climático interactúan y se refuerzan mutuamente al compartir los mismos motores económicos, sociales y ambientales. En México, los datos recientes de la Ensanut Continua 2023 muestran que la malnutrición persiste desde los primeros años de vida: 16.2 por ciento de las niñas y los niños menores de 5 años presenta baja talla y 6.7 por ciento exceso de peso, mientras que en la edad escolar el exceso de peso alcanza 36.5 por ciento y en la adolescencia ronda 40.4 por ciento.

La exposición temprana a productos ultraprocesados se identifica como un factor clave de esta trayectoria. En menores de 2 años, alrededor de la mitad consume bebidas azucaradas y más de cuatro de cada diez ingieren botanas o dulces de manera habitual, lo que altera la regulación del apetito y la programación metabólica y eleva el riesgo de enfermedades crónicas a lo largo del curso de vida. Desde esta perspectiva, el exceso de peso observado en escolares y adolescentes no surge de forma aislada, sino que refleja condiciones nutricionales y ambientales acumuladas desde los primeros mil días de vida, etapa en la que el acceso a agua segura, alimentación saludable y servicios de salud define gran parte del potencial físico y cognitivo futuro.

Políticas vigentes: avances importantes, resultados aún insuficientes

En la última década, México ha implementado instrumentos regulatorios considerados de avanzada en la región, como el impuesto a las bebidas azucaradas y alimentos de alta densidad energética y el etiquetado frontal de advertencia que motivó la reformulación de una proporción importante de productos procesados. Más recientemente, se han establecido restricciones para la venta y publicidad de productos con sellos de advertencia en planteles escolares, con el objetivo de hacer de las escuelas entornos alimentarios más protectores para niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, los patrones de consumo muestran que estas medidas, aunque necesarias, aún no son suficientes para revertir la tendencia.

Las y los investigadores concluyen que la obesidad infantil y adolescente en México debe abordarse como un problema de salud pública integral, que no se explica solo por factores individuales, sino también por determinantes estructurales, socioeconómicos, familiares y culturales. Plantean la necesidad de más investigación y evaluación de políticas para ajustar las estrategias en curso y evitar que las elevadas prevalencias de sobrepeso y obesidad en la niñez y la adolescencia sigan proyectándose hacia la vida adulta.

Fuentes:

Shamah-Levy, T., Gaona-Pineda, E. B., Cuevas-Nasu, L., Méndez-Gómez-Humarán, I., Rodríguez-Ramírez, S., Ávila-Arcos, M. A., Morales-Ruan, C., & Valenzuela-Bravo, D. G. (2025).
Prevalencia nacional y estatal de sobrepeso y obesidad en escolares y adolescentes en México y factores asociados.
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La hipertensión infantil se duplica en dos décadas y alcanza a 114 millones de menores: “Es profundamente preocupante”. EL PAÍS.

Almazán Chávez, A. (2025, noviembre 12).
Obesidad infantil: una epidemia silenciosa que exige acción colectiva. Animal Político.

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Sobrepeso y obesidad siguen al alza en México. La Jornada.