Los editores de la revista Nature, una de las publicaciones científicas de mayor prestigio a nivel mundial y también una de las más longevas, cuya primera edición vio la luz el 4 de noviembre de 1869, hace 156 años, dieron a conocer su tradicional lista anual, Nature’s 10, que compartimos con ustedes año con año.
Como dato curioso, tal vez recuerden que en la lista de Nature de 2024, que bautizaron como Nature’s 10 + 1, se incluyó por primera vez a una entidad no humana: ChatGPT. Si les interesa, pueden consultarla en la siguiente liga:
https://codigof.mx/natures-10-2024/
La lista Nature, que este año vuelve a su formato original, reconoce las tendencias, los descubrimientos científicos y las personas que los han protagonizado.
- Susan Monarez: Esta destacada microbióloga e inmunóloga norteamericana trabajó como científica independiente al gobierno durante casi 20 años, desarrollando una extraordinaria carrera profesional. Fue nombrada directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, pos sus siglas en inglés) y poco antes del mes despedida flagrantemente por negarse a obedecer las órdenes del secretario de salud de los EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., quien le exigió despedir sin razón alguna a un nutrido grupo de importantes científicos de la agencia, y conminarla para que aprobara una serie de recomendaciones de vacunas, sin permitirle evaluar los datos científicos.
Monarez es una víctima más de la nueva política sanitaria estadounidense, basada en creencias, no en ciencia, algo que esta teniendo graves consecuencias y que a un futuro mediato ocasionará aún más, dentro y fuera de los EE. UU.
“Susan se ha consolidado desde hace tiempo como alguien que pone la evidencia al servicio del país por encima de todo. Hizo lo que cualquier científico que se precie haría. Ningún científico que se precie aceptaría simplemente aprobar las cosas sin antes examinar la evidencia científica”. Jennifer Nuzzo, epidemióloga y directora del Centro de Pandemias de la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island
- Achal Agrawal: Este científico hindú, dedicado de manera independiente al análisis de datos en Raipur, India, develó las malas prácticas realizadas por numerosos investigadores e instituciones académicas de su país, quienes, ávidos por conseguir la publicación de sus textos, cometen graves violaciones a la integridad ética, un principio rector que debe privar cualquier investigación.
Su actividad, por la que vale la pena aclarar que no recibe remuneración, “lo ha situado en el centro del debate nacional sobre incentivos académicos”, evidenciando el elevado número de retractaciones en ciencias biológicas que hacen algunas universidades, lo que a partir de ahora tendrá consecuencias legales en la India.
“Tras renunciar (Agrawal) a su puesto universitario en 2022, fundó India Research Watch (IRW), un grupo en línea de investigadores y estudiantes que denuncian problemas de integridad, como el plagio y otras prácticas indebidas en publicaciones. Publicando a la par análisis de retractaciones de investigadores de instituciones indias en la red social LinkedIn, y escribió para los medios de comunicación sobre el alarmante aumento de las prácticas indebidas en investigación en el país. Por primera vez, el Marco Nacional de Clasificación Institucional (NIRF) de la India ha anunciado que penalizará a las universidades con un alto índice de retractaciones. Esta medida busca frenar la mala conducta académica castigando las prácticas de investigación poco éticas”. Nature’s 10
Antes de las revelaciones de Agrawal, a las que se han sumado otros académicos, se premiaba el número de publicaciones sin importar su calidad, lo cual, en bien de la ciencia, aparentemente está a punto de cambiar.
- Tony Tyson: Trabajó 30 años de manera ininterrumpida, hasta conseguir las primeras imágenes tomadas por el Observatorio Vera Rubin en Chile, lo que permitirá ver en todo su esplendor, y detalle, miles de galaxias. Al respecto, Tyson declaró: “Una cosa es saber que todo funciona, pero otra muy distinta es verlo con tus propios ojos. Cuando lo vi, dije ‘¡guau!’».
- Precious Matsoso: La experta en salud global, gracias a cuya visión y empuje al frente de las arduas, complejas y por momentos ríspidas negociaciones entre las partes involucradas, consiguió llevar a buen puerto, después de tres años, el primer borrador de un acuerdo (aún por ratificarse) que potencialmente servirá para alcanzar el primer tratado mundial contra las pandemias.
Matoso fue directora general del Departamento de Salud de Sudáfrica de 2010 a 2019., ha ocupado varios puestos de liderazgo en la OMS durante las últimas dos décadas, y actualmente trabaja en el Consorcio de Salud de Wits de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, Sudáfrica.
Hay voces críticas que aseguran que lo obtenido por Matoso, al conseguir que las empresas productoras de vacunas y otros medicamentos se comprometan a proporcionar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante el curso de una pandemia al menos el 20 % de los productos para enfrentarla es inequitativo e insuficiente; todos vimos y vivimos durante la pandemia de COVID-19 las desigualdades monstruosas en el acceso a las vacunas y otros medicamentos para combatir al SARS-CoV-2 entre los países de ingresos altos y los de ingresos medios y bajos, las que mostraron que mientras que en los primeros las personas habían recibido además de la vacuna inicial uno o más refuerzos, en los países de menor capacidad, ni siquiera toda la población que la necesitaba había recibido la primera dosis.
Sin embargo, y como lo dijo un editorial de The Lancet publicado en mayo: “El 20 % es mejor que nada, pero no equivale a un enfoque verdaderamente equitativo y justo”.
- Sarah Tabrizi: La neuróloga a cargo del Centro de la Enfermedad de Huntington en el University College de Londres es la asesora principal de un ensayo clínico que demostró la capacidad de una terapia genética para desacelerar la progresión de la enfermedad de Huntington, un implacable trastorno neurodegenerativo hereditario que afecta los movimientos, la capacidad de pensar y la salud mental de la persona afectada.
“La terapia génica pionera, denominada AMT-130 y desarrollada por uniQure, una empresa de biotecnología de Ámsterdam, utiliza un virus inocuo para introducir hebras de material genético en las regiones cerebrales afectadas. Una vez allí, la terapia detiene la producción de la proteína huntingtina mutante defectuosa, responsable de la lenta destrucción de las células cerebrales”. Nature’s 10
Es verdad que el conjunto de datos conseguidos con este estudio clínico es pequeño, ya que solamente un grupo de 12 personas recibió una dosis alta de la terapia, y que la misma requirió para su implementación una cirugía cerebral invasiva y prolongada, pero lo resultados no mienten: el tratamiento consiguió ralentizar la tasa de deterioro ocasionada por la enfermedad de Huntington en un sorprendente 75 %.
Tabrizi y su colaborador Ed Wild, neurólogo del University College de Londres, están al frente de la evaluación de otras cinco terapias en desarrollo clínico que buscan reducir la huntingtina, a la par de liderar varias otras que pronto comenzarán ensayos clínicos en humanos y, por si fuera poco, conducir estudios de laboratorio sobre los mecanismos de la neurodegeneración, mientras tratan de encontrar la manera de prevenir la enfermedad.
- Luciano Moreira: Este ingeniero agrónomo y entomólogo prácticamente vive dentro de una monumental fábrica en el distrito industrial de Curitiba, Brasil, en la que cada semana se producen 80 millones de huevos de mosquito de la familia Aedes aegypti, insectos intencionalmente infectados con la bacteria Wolbachia, la que frena la transmisión de diferentes patógenos dañinos a los humanos, entre los que destaca el que ocasiona el dengue.
Las crías de estos mosquitos manipulados, ahora inocuos para el ser humano, son liberadas posteriormente en las ciudades brasileñas más afectadas por el dengue, enfermedad transmitida principalmente por ese vector.
Moreira comenta que los mosquitos inoculados con Wolbachia inicialmente se producían de forma artesanal en una habitación diminuta climatizada, con pipetas y procesos manuales, pero ahora, y gracias al apoyo de las autoridades políticas, su fábrica está a punto de alcanzar la producción de cinco mil millones de “wolbitos”, los que una vez liberados, ayudarán a disminuir la incidencia de los casos de dengue en las ciudades brasileñas más afectadas.
- Mengran Du: La investigadora que descubrió el ecosistema con vida animal, en una profundidad oceánica superior a los nueve kilómetros, en la zona hadal de la fosa de Kuril-Kamchatka al noreste de Japón.
Es sorprendente saber que, a diferencia de los seres vivos hasta el momento conocidos que usamos a la luz solar como fuente de energía, el ecosistema de la zona hadal obtiene energía del metano, el sulfuro de hidrógeno y otros compuestos disueltos en fluidos que se filtran desde el fondo del océano, cuyos microbios quimiosintéticos utilizan para convertir el carbono inorgánico en carbohidratos, con los que se sustenta el resto del ecosistema.
Du es la directora científica de la expedición en la que ella y sus colegas completaron 24 inmersiones en el sumergible Fendouzhe, con una duración promedio de unas 6 horas. El Fendouzhe está construido en titanio, lo que le permite soportar presiones de 98 megapascales (unas 1000 veces la presión atmosférica a nivel del mar), pero que solamente tiene una superficie de 1.8 metros para tres personas, algo que suena totalmente claustrofóbico.
- Liang Wenfeng: Como recordarán, al principio de esta nota mencioné que el año pasado la lista de Nature acogió a ChatGPT como el onceavo miembro. Sin embargo, Liang Wenfeng, un exanalista financiero chino de 40 años que muchos creen que ganó millones de dólares aplicando algoritmos de IA al mercado de valores, fundó en 2023 DeepSeek, un potente modelo R1 de inteligencia artificial abierto y económico, que le demostró al mundo que los EE. UU. no estaban tan adelantados en la carrera de las IA como muchos creían.
Es interesante percatarnos de que DeepSeek rompe con la imagen de un país de grandes imitadores, a la de una nación con verdaderos innovadores, lo que seguramente potenciará muchos otros desarrollos originales.
- Yifat Merbl: La doctora israelí Merbl descubrió en los proteasomas (complejos proteicos grandes con forma de barril, ubicados en el citoplasma de las células eucariotas, cuya función principal es degradar proteínas dañadas, mal plegadas o innecesarias, reciclando sus componentes) una parte desconocida del sistema inmunitario, lo que demostró que el procesamiento por el proteasoma incrementa enormemente la cantidad de funciones que puede desempeñar una sola proteína.
“Pensábamos que (los proteosomas) eran tan familiares y tan bien entendidos, y luego boom, algo totalmente inesperado y emocionante surge de ello”. Lo más sorprendente es que los péptidos provienen de “proteínas celulares comunes y corrientes”, en lugar de las que participan específicamente en la defensa inmunológica y que se creían únicas, lo que impulsará nuevas investigaciones.
- KJ Muldoon: La primera bebé cuya vida se salvó gracias a la primera terapia CRISPR personalizada en el mundo, con la que los científicos corrigieron la afección genética extremadamente rara y mortal con la que había nacido.
La enfermedad que esta bebé padecía se llama deficiencia de carbamoilfosfato sintetasa 1 (CPS1), y es un trastorno genético hereditario poco común que afecta la capacidad del cuerpo para procesar proteínas, provocando largos periodos de sueño, inapetencia, daño cerebral severo y muerte prematura.
“Cuando el cuerpo descompone las proteínas, produce amoníaco, una sustancia tóxica que generalmente es procesada por enzimas hepáticas y excretada en la orina. La deficiencia de CPS1 altera una de estas enzimas, provocando la acumulación de amoníaco en la sangre, lo que eventualmente puede dañar el cerebro. La afección puede tratarse con un trasplante de hígado, pero aproximadamente la mitad de los bebés con deficiencia de CPS1 mueren en la primera infancia”. Nature’s 10
El equipo de investigadores que desarrolló el procedimiento inédito utilizó una variante de la edición genómica CRISPR, llamada edición de bases, para identificar la mutación problemática (una letra de ADN defectuosa entre los tres mil millones del genoma humano) y corregirla, una terapia de edición hiperpersonalizada nunca antes vista.
Ahora el reto es cómo conseguir que estas terapias génicas de altísima personalización se estandaricen de alguna manera, para beneficiar a un mayor número de personas.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
Nature’s 10. (8 de diciembre de 2025).
Ten people who helped shape science in 2025.
Nature India. (5 de agosto de 2025).
India’s research retraction surge sparks call for reform.
The Lancet. (10 de junio de 2025).
The pandemic treaty: a milestone, but with persistent concerns.


