Un consorcio liderado por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña desarrolló una nueva familia de moléculas fotosensibles capaces de restaurar respuestas visuales en modelos animales de ceguera causada por degeneración de la retina.
El estudio, publicado en el Journal of the American Chemical Society, presenta compuestos llamados prosthe6, diseñados para actuar como “prótesis moleculares” dentro del ojo. Estas moléculas no regeneran los fotorreceptores perdidos ni curan la enfermedad, pero pueden imitar parte de su función al responder a la luz y reactivar circuitos de la retina que permanecen conservados.
El avance se basa en la fotofarmacología, un enfoque que permite controlar la actividad de un fármaco mediante luz. En este caso, los compuestos fueron diseñados para cambiar su actividad cuando reciben luz visible o blanca, como la iluminación interior o la luz ambiental de un día nublado.
“Estas moléculas no curan la ceguera, ya que no abordan la causa de la degeneración de los fotorreceptores. Sin embargo, son sorprendentemente eficaces a la hora de restaurar la visión, y lo hacen mediante un enfoque muy sencillo y potencialmente fácil de usar para los pacientes”, explicó Pau Gorostiza, profesor de investigación ICREA en el IBEC y colíder del estudio.
Cuando la retina conserva parte de su circuito
En enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad y la retinitis pigmentaria, las células fotorreceptoras de la retina se deterioran progresivamente. Estas células son las encargadas de detectar la luz y convertirla en señales que el sistema visual puede procesar.
Sin embargo, aunque los fotorreceptores se pierdan, buena parte del circuito neuronal interno de la retina puede permanecer estructuralmente conservado. Eso abre una posibilidad terapéutica: si se logra devolver sensibilidad a la luz a partes preservadas de la retina, el ojo podría recuperar cierta capacidad para procesar estímulos visuales.
Las estrategias actuales para restaurar visión incluyen terapia génica, prótesis electrónicas de retina, optogenética y otros fármacos sensibles a la luz. Pero cada enfoque tiene limitaciones. La terapia génica solo funciona para un subconjunto pequeño de pacientes con mutaciones específicas; las prótesis electrónicas requieren cirugía, entrenamiento y dispositivos implantados; y algunas estrategias optogenéticas necesitan manipulación genética o fuentes de luz intensas.
La propuesta de prosthe6 busca evitar esos obstáculos: usar moléculas pequeñas, reversibles, potencialmente administrables como fármaco y sin necesidad de implantes ni modificación genética.
Una prótesis molecular
Los compuestos prosthe6 actúan sobre las células bipolares ON, un tipo de neurona de la retina que normalmente recibe señales de los fotorreceptores. Estas células se encuentran en una posición temprana del circuito visual, justo después de los fotorreceptores, por lo que intervenir ahí podría conservar mejor el procesamiento natural de la retina.
“Nuestro objetivo era restaurar la visión mediante un mecanismo molecular lo más parecido posible al funcionamiento de una retina sana”, afirmó Rosalba Sortino, coprimera autora del estudio e investigadora posdoctoral en el grupo de Gorostiza.
La diana de estos compuestos es el receptor mGlu6, localizado en las dendritas de las células bipolares ON. En una retina sana, este receptor participa en la transmisión de señales relacionadas con la presencia o ausencia de luz. En una retina degenerada, prosthe6 puede activar ese receptor de forma controlada por luz, sustituyendo parcialmente la señal que ya no llega desde los fotorreceptores.
“En las enfermedades oculares degenerativas, aunque se pierden los fotorreceptores, gran parte de este circuito subyacente permanece intacto, pero inactivo. Esto crea una gran oportunidad terapéutica”, señaló Pedro de la Villa, colíder del estudio.
Resultados en pez cebra y modelos de ratón
El equipo probó los compuestos en modelos animales de pérdida visual. En larvas de pez cebra cegadas experimentalmente, prosthe6 restauró movimientos oculares sacádicos asociados al reflejo optocinético, una respuesta que permite seguir patrones visuales en movimiento.
El artículo reporta que prosthe6-12 destacó como uno de los compuestos más potentes, con recuperación de respuestas visuales incluso a concentraciones bajas. La restauración de los movimientos oculares dependió de la activación de mGlu6, lo que respalda el mecanismo propuesto.
Después, los investigadores evaluaron los compuestos en modelos murinos de dos condiciones degenerativas: atrofia geográfica asociada a degeneración macular seca y retinitis pigmentaria.
Los ratones sanos prefieren de forma natural permanecer en zonas oscuras y evitan espacios iluminados. En cambio, los ratones ciegos pierden esa preferencia porque no perciben adecuadamente la luz. Tras el tratamiento con prosthe6, los animales recuperaron la preferencia por los espacios oscuros, lo que indica que podían detectar la luz y usar esa información para orientar su comportamiento.
La recuperación se observó tanto con inyección intraocular como con administración tópica en forma de gotas, especialmente con los compuestos prosthe6-12 y prosthe6-15.
Luz ambiental, no dispositivos especiales
Uno de los puntos más relevantes del estudio es que los compuestos funcionaron con luz blanca ambiental. Esto los diferencia de algunas estrategias de restauración visual que requieren gafas, cámaras o fuentes de luz intensas para estimular la retina.
Los autores señalan que prosthe6 responde a niveles de iluminación comparables con ambientes interiores o días nublados. En términos clínicos, esto podría facilitar un uso más cotidiano si la tecnología logra avanzar hacia pruebas en humanos.
También se reportaron señales preliminares favorables de seguridad. En los modelos animales no se observaron signos de dolor, malestar o alteraciones morfológicas en el ojo tras la administración. En estudios farmacocinéticos en conejos, el compuesto prosthe6-12 fue detectado en la retina durante varias horas después de la aplicación tópica o intravítrea, sin detectarse en plasma, lo que sugiere una acción principalmente local.
Ventajas frente a otras estrategias
El estudio plantea que prosthe6 podría ofrecer varias ventajas: no requiere cirugía implantable, no necesita manipulación genética, puede suspenderse o modificarse como otros fármacos y actúa sobre una zona del circuito retinal cercana al punto donde normalmente operan los fotorreceptores.
A diferencia de una prótesis electrónica, que estimula el sistema visual mediante señales artificiales, estas moléculas intentan aprovechar el propio circuito preservado de la retina. Por eso los investigadores las describen como prótesis moleculares.
El compuesto también podría ser independiente de la mutación genética específica que causó la degeneración retinal. Esto es relevante para enfermedades como la retinitis pigmentaria, donde existen múltiples causas genéticas y no todos los pacientes son candidatos a terapia génica.
Aunque los resultados son prometedores, el avance sigue en etapa preclínica. Los experimentos se realizaron en modelos animales y todavía será necesario evaluar seguridad, duración del efecto, formulación, dosis, vías de administración y eficacia en humanos.
Los investigadores trabajan ahora en mejorar la formulación para prolongar la duración de la rehabilitación visual. La tecnología está protegida por patente y el equipo colabora con Eyelumina, una empresa derivada en proceso de constitución, para impulsar el desarrollo traslacional y futuros ensayos clínicos.
“Convertir esto en una terapia es un proceso largo y complejo”, advirtió Gorostiza.
Aun así, el estudio propone una ruta nueva para enfermedades degenerativas de retina que actualmente tienen opciones limitadas, especialmente en etapas avanzadas.
Fuentes
Sortino, R., González-Díez, A., Milla-Navarro, S., Martínez-Tambella, J., Paleo-García, V., Calatayud, E., de Saralegui, P., Opar, E., Claparols, À., Quintanilla, J. A., Martínez-Soler, X., Riefolo, F., Matera, C., Hernando, J., Gomila, A. M. J., Pérez-Batlle, G., Pereira, C., Camarero, N., Serra, C., … Gorostiza, P. (2026).
Restoration of Saccadic Eye Movements and Visually Guided Behavior in Ambient White Light with Photoswitchable Small Molecules. Journal of the American Chemical Society.
Institute for Bioengineering of Catalonia. (2026, julio 15).
Un consorcio liderado por el IBEC desarrolla fármacos activados por luz que restauran la visión en ratones ciegos.
Rodríguez, R. (2026, julio 15).
«Prótesis molecular» para la retina dañada: crean fármacos activados por luz que restauran la visión en ratones ciegos. El Mundo.


