Cada día hay más evidencias de cómo los microplásticos acceden sin freno a nuestro organismo, dañándolo seriamente. Esto confirma la urgencia de transitar hacia políticas ambientales más estrictas

En ocasiones previas hemos publicado en este espacio de divulgación noticias sobre la presencia de micro y nanoplásticos en todos los espacios y seres vivos de nuestro planeta, y los múltiples daños que nos ocasionan.

Entre otros, es probable que uno de los estudios más impactantes sea el realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido, publicado hace 10 años en la revista The Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), en el que develaron la presencia de partículas en la contaminación atmosférica en el cerebro de personas fallecidas que habían estado expuestas a la misma, lo que en vida había deteriorado seriamente sus funciones.

El vínculo entre la contaminación aérea y la salud coronaria

Entre los micro y nanoplásticos, los denominados PM2.5 (partículas suspendidas en el aire con un diámetro menor a 2.5 micrómetros -hasta 30 veces más delgadas que un cabello humano) parecen ser los más perjudiciales.

Para ponernos al día, les hablaré sobre un estudio publicado el pasado 14 de julio en el European Heart Journal de Oxford Academic, con el título: “Micro- and nano-plastics in the coronary circulation and air pollution exposure in ischaemic heart disease presentation” (Microplásticos y nanoplásticos en la circulación coronaria y exposición a la contaminación del aire en la presentación de la cardiopatía isquémica).

Esta investigación, que, como lo dice su título, aborda el tema de la presencia de estas partículas en la circulación sanguínea coronaria, documentó que los microplásticos y nanoplásticos (MNP) son, sin lugar a dudas, factores de riesgo emergentes para las enfermedades cardiovasculares, padecimientos que son responsables del mayor número de muertes prematuras a nivel global.

El objetivo del estudio era el de determinar la carga de estas partículas en la sangre coronaria en todo el espectro de la enfermedad arterial coronaria (EAC), en relación con la exposición a la contaminación del aire.

El diseño del estudio

El protocolo incorporó la participación de 61 pacientes sometidos a angiografía coronaria por sospecha de enfermedad coronaria, clasificados bajo los siguientes criterios:

  • Infarto de miocardio con elevación del segmento ST
  • Síndromes coronarios crónicos
  • Controles con arterias coronarias normales.

Además de cuantificar las nanopartículas en la sangre coronaria y periférica, los investigadores recopilaron datos de exposición a la contaminación atmosférica el día del procedimiento invasivo (exposición aguda) y durante los dos años previos (exposición crónica).

Las conclusiones son sólidas

Todas las personas que sufrieron un infarto de miocardio con elevación del segmento ST  (alteración eléctrica grave que indica un infarto agudo al miocardio) tenían mayores concentraciones de nanoplásticos, de los que el polietileno —el polímero más utilizado en el mundo— tenía una presencia predominante.

La detección de microplásticos y nanoplásticos fue consistente con niveles elevados de biomarcadores inflamatorios, relacionados con una mayor exposición a contaminantes aéreos, incluyendo el consumo de tabaco; esto sugiriere una posible asociación entre la exposición ambiental y la enfermedad coronaria.

Expuestos a la contaminación aérea y acuática

Estas conclusiones nos dejan en una posición muy compleja, porque en mayor o menor medida todos, o prácticamente todos, respiramos cotidianamente aire contaminado, y frecuentemente bebemos o comemos productos que transportan micro y nanopartículas plásticas que inadvertidamente ingresan a nuestro organismo sin que podamos evitarlo.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

European Heart Journal. (14 de Julio de 2026).
Micro- and nano-plastics in the coronary circulation and air pollution exposure in ischaemic heart disease presentation.

códigoF. (17 de mayo de 2017).
La contaminación atmosférica también daña al cerebro.

códigoF. (12 de febrero de 2025).
Cada vez hay mayores cantidades de micro y nanoplásticos en nuestro organismo.

códigoF el pódcast. (16 de diciembre de 2024).
La contaminación como factor de riesgo para la salud.