Un equipo de investigación en España desarrolló una estrategia de neuroimagen capaz de detectar, de forma no invasiva, señales de microtrombos cerebrales asociados a la enfermedad de Alzheimer en ratones vivos.
El estudio, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, abre una nueva línea para identificar el llamado estado procoagulante en Alzheimer, una condición en la que se forman pequeños coágulos en vasos cerebrales y que podría empeorar la progresión de la enfermedad.
La investigación fue realizada por especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz, en colaboración con otras instituciones españolas.
El avance no significa que exista ya una nueva prueba diagnóstica disponible para pacientes. Por ahora, los resultados se obtuvieron principalmente en un modelo animal de Alzheimer y deberán validarse en humanos. Sin embargo, el hallazgo propone una posible ruta para detectar a pacientes que podrían beneficiarse de terapias dirigidas al componente vascular y procoagulante de la enfermedad.
El componente vascular del Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer suele asociarse con la acumulación de beta amiloide y proteína tau en el cerebro. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que también intervienen otros procesos, como inflamación, disfunción sináptica y alteraciones vasculares.
El artículo recuerda que la demencia afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y que el Alzheimer representa entre 60 y 70 por ciento de los casos. También subraya que se trata de una enfermedad multifactorial, lo que ayuda a explicar por qué los tratamientos dirigidos a un solo mecanismo han tenido resultados limitados.
Uno de esos mecanismos adicionales es el estado procoagulante. De acuerdo con el estudio, aproximadamente la mitad de los pacientes con Alzheimer presenta alteraciones de coagulación caracterizadas por depósitos anormales de fibrina y fibrinógeno en el cerebro.
La fibrina es una proteína esencial en la formación de coágulos. En condiciones normales, participa en la reparación de lesiones vasculares. Pero cuando se acumula de manera anómala en el cerebro, puede contribuir a microtrombos, reducción del flujo sanguíneo, daño de la barrera hematoencefálica, neuroinflamación, daño sináptico y deterioro cognitivo.
Microtrombos difíciles de ver
Hasta ahora, uno de los problemas es que estos microtrombos no podían detectarse fácilmente en vida. Su identificación dependía en gran medida del análisis de tejido cerebral después de la muerte.
Esto limitaba la posibilidad de saber qué pacientes con Alzheimer presentan este componente procoagulante y, por tanto, quiénes podrían responder mejor a tratamientos anticoagulantes, antiplaquetarios o dirigidos a la fibrina.
El estudio plantea que no todos los pacientes con Alzheimer presentan la misma carga de fibrina o microtrombos, por lo que sería necesario contar con herramientas diagnósticas que permitan clasificar mejor a las personas según sus características biológicas.
Esa es la idea central de la investigación: avanzar hacia biomarcadores de imagen que ayuden a distinguir subgrupos de pacientes y orientar terapias personalizadas.
Cómo funcionó la nueva estrategia
El equipo utilizó tomografía por emisión de positrones, conocida como PET, una técnica de imagen médica usada en la práctica clínica para visualizar procesos biológicos dentro del cuerpo.
En este caso, los investigadores diseñaron sondas capaces de unirse a dos componentes de los microtrombos: la fibrina y las plaquetas. Cuando estas sondas se acumulan en una zona determinada, el escáner PET puede detectar una señal.
En los modelos de ratón con Alzheimer, las sondas dirigidas a fibrina permitieron diferenciar a los animales con la enfermedad de los ratones sanos. La señal fue mayor en regiones cerebrales relevantes para la memoria y la cognición, como corteza e hipocampo.
Además, la captación de la sonda aumentó con la edad en los ratones con Alzheimer, lo que sugiere que la señal se relaciona con la progresión de la patología y no solo con envejecimiento normal.
Química click para mejorar la imagen
Una de las innovaciones del trabajo fue el uso de química click, una metodología reconocida con el Premio Nobel de Química en 2022.
Esta estrategia permite realizar la imagen en dos pasos. Primero se administra una molécula que busca la diana biológica, como la fibrina. Después, cuando la molécula no unida ya se eliminó en buena medida del organismo, se administra el trazador radiactivo que se une a ella y permite obtener la imagen.
Con este enfoque, los investigadores buscan mejorar la calidad de la señal y reducir la exposición a radiación, algo relevante si en el futuro se quiere trasladar la técnica a estudios clínicos.
El equipo también exploró una sonda dirigida a plaquetas, mediante un marcador asociado a CD41. Esta vía podría tener ventajas para una futura traducción clínica, ya que las plaquetas se encuentran principalmente dentro de los vasos, mientras que la fibrina puede localizarse también fuera de ellos en el tejido cerebral.
Evidencia en tejido humano
Además de los estudios en ratones, la investigación analizó muestras cerebrales post mortem de personas con Alzheimer, obtenidas a través del Banco de Tejidos de la Fundación CIEN.
Los resultados mostraron depósitos de plaquetas en cerebros con Alzheimer y una relación entre la carga de fibrina y el contenido plaquetario. Esto apoya la idea de que ambos componentes forman parte del estado procoagulante asociado a la enfermedad.
Este punto es relevante porque conecta lo observado en los modelos animales con señales presentes en tejido humano. Aun así, falta demostrar si la estrategia PET puede detectar de manera fiable estos microtrombos en pacientes vivos.
Una posible ruta hacia medicina personalizada
Los autores plantean que, si la técnica se valida en humanos, podría ayudar a identificar a pacientes con Alzheimer que presentan un componente procoagulante importante.
Esto permitiría explorar tratamientos más personalizados. Por ejemplo, algunas personas podrían ser candidatas a intervenciones anticoagulantes, antiplaquetarias o dirigidas a fibrina, mientras que otras no necesariamente se beneficiarían de esas estrategias.
El estudio se inscribe en una visión más amplia del Alzheimer, donde la enfermedad ya no se entiende solo por la presencia de beta amiloide y tau, sino como un conjunto de procesos biológicos que pueden variar entre pacientes.
La imagen PET de amiloide y tau ya ha transformado la investigación y el diagnóstico del Alzheimer. La propuesta de este trabajo es ampliar esa mirada hacia otros mecanismos, como inflamación, daño vascular y coagulación.
Todavía no es una prueba clínica
Los investigadores advierten que el desarrollo se encuentra en una etapa temprana. Los hallazgos principales provienen de ratones TgCRND8, un modelo utilizado para estudiar la enfermedad de Alzheimer, y aunque se analizaron tejidos humanos, aún faltan estudios clínicos en pacientes vivos.
También será necesario comparar estas sondas con otras estrategias de imagen, evaluar seguridad, sensibilidad, especificidad, dosis de radiación y capacidad real para predecir progresión de la enfermedad o respuesta a tratamiento.
El hallazgo refuerza la idea de que el Alzheimer es una enfermedad compleja, en la que interactúan procesos neurodegenerativos, vasculares, inflamatorios y metabólicos.
Detectar microtrombos cerebrales mediante PET podría ayudar a entender mejor por qué algunos pacientes evolucionan más rápido que otros y qué mecanismos biológicos predominan en cada caso.
Si esta línea de investigación avanza, podría abrir nuevas oportunidades para el diagnóstico temprano, la clasificación de pacientes y el diseño de tratamientos personalizados frente a una enfermedad que aún no tiene cura.
Fuentes
Ceron C, Casquero-Veiga M, Lamanna-Rama N, et al. (2026, julio 3).
Unveiling the procoagulant state in Alzheimer’s disease: A novel PET imaging strategy. Alzheimer’s & Dementia.
Consejo Superior de Investigaciones Científicas | Delegación en Madrid. (2026, julio 6).
Una técnica de imagen no invasiva permite localizar por primera vez los microtrombos que agravan el alzhéimer.
EuropaPress. (2026, julio 6).
Detectan por primera vez los microtrombos del Alzheimer en cerebros vivos: un avance para el diagnóstico precoz. Infosalus.


