Los ataques provocados por la neuralgia del trigémino son tan dolorosos y devastadores física y emocionalmente que, en la historia de la neurología y en organizaciones globales como la Facial Pain Association, se le conoce de esta manera.
Hoy celebramos una efeméride sanitaria que busca impulsar el conocimiento de la enfermedad entre el público en general, y llevar esperanza a quienes la padecen, buscando rescatarlos del sufrimiento, la desesperanza, la depresión e incluso la ideación suicida: la neuralgia del trigémino.
¿Qué es el nervio trigémino?
El nervio trigémino es el quinto par craneal, y el nervio más grande y complejo de los doce pares de nervios que emergen directamente del cerebro. Es tanta su importancia que frecuentemente es descrito como la gran “autopista sensorial” del rostro. Su principal cometido es el de transmitir al cerebro todo lo que la cara siente: temperatura, tacto, presión y, evidentemente, dolor.
Su nombre proviene del latín trigeminus, cuyo significado es “tres gemelos”, ya que antes de ramificarse en el rostro, se divide en tres ramas principales que cubren un área facial específica.
¿Qué áreas cubre cada ramificación del nervio trigémino?
- Rama Oftálmica (V1): Se encarga de la sensibilidad del cuero cabelludo, la frente, el párpado superior, la córnea del ojo y la punta de la nariz.
- Rama Maxilar (V2): Transmite las sensaciones de las mejillas, el párpado inferior, el labio superior, el paladar, y los dientes y encías superiores.
- Rama Mandibular (V3): Es la rama inferior y la única que tiene una función mixta (sensorial y motora). Controla las sensaciones del labio inferior, la mandíbula, los dientes y las encías inferiores, incluyendo la de enviar las órdenes motoras a los músculos encargados de la masticación.
¿Los accesos dolorosos se dan en las tres ramas?
No. La neuralgia del trigémino generalmente afecta las ramas V2 y V3. La ubicación del dolor hace que los pacientes crean que lo que les ocurre es un dolor de muelas insoportable. Esta confusión sensorial hace que acudan desesperados al dentista, cuando en realidad el problema está en la raíz del nervio, en la base de su cerebro.
¿De verdad es tan intenso el dolor como para provocar depresión e ideación suicida?
El dolor es tan intenso que en la escala médica de dolor de McGill se cataloga como el dolor más intenso conocido por la humanidad, superior al de un parto sin anestesia, un cólico nefrítico o incluso una amputación. Es descrito como el ocasionado por recibir descargas eléctricas de alto voltaje o puñaladas.
Además de su altísima intensidad, los episodios dolorosos son súbitos e incapacitantes, lo que provoca que los enfermos vivan aterrados esperando con ansiedad la próxima crisis. Los eventos pueden ser disparados por acciones tan inocentes como lavarse los dientes, maquillarse, afeitarse, masticar, hablar, sonreír o incluso sentir una ráfaga de aire o el roce de la sábana, durando desde unos cuantos segundos hasta varios minutos.
¿Qué lo ocasiona?
En pocas palabras, por el desgaste de la mielina que recubre el nervio. Este desgaste puede ser provocado por el roce constante de una arteria o vena normal con el nervio trigémino, desgastando con cada latido del corazón su revestimiento.
También puede ser ocasionado por la Esclerosis Múltiple (que destruye la mielina a nivel sistémico), por un tumor que presiona el nervio, o por lesiones faciales previas.
La odisea diagnóstica
Al ser un dolor localizado en la zona dental, muchos pacientes creen que el problema está en sus dientes; en su desesperación, llegan a pedir al odontólogo que se los extraiga sin que esto, evidentemente, alivie las crisis dolorosas.
Como ocurre con otras enfermedades, los pacientes atraviesan episodios de mucho sufrimiento y consultas odontológicas fallidas, hasta llegar al especialista que maneja el padecimiento: el neurólogo.
¿Cuál es la prevalencia de la enfermedad?
Tiene una incidencia que oscila entre 4 y 13 nuevos casos por cada 100 000 habitantes al año, atacando más a mujeres (en una proporción de casi 2 a 1 frente a los hombres). Los primeros episodios suelen detonarse en personas mayores de 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
¿Tiene solución el sufrimiento ocasionado por la neuralgia del trigémino?
A grandes rasgos, se puede decir que sí. En primer lugar, es necesario aclarar que los analgésicos comunes, como el paracetamol o el ibuprofeno, e incluso los opioides, no alivian el dolor, porque no tiene un origen inflamatorio, sino neuropático.
La primera elección de tratamiento son los medicamentos anticonvulsivos que bloquean los disparos eléctricos del nervio, a la par de relajantes musculares.
Cuando los fármacos dejan de hacer efecto, se recurre a la Descompresión Microvascular (DMV). Es una neurocirugía donde se abre el cráneo, se localiza el punto donde la arteria golpea al nervio y se coloca una pequeña almohadilla de teflón entre ambos para aislarlos de manera permanente. También existen radiocirugías (Gamma Knife) o procedimientos para dañar el nervio intencionalmente y que deje de enviar señales de dolor.
¿Nuestro país está al día en el tratamiento de la neuralgia del trigémino?
Mientras que en los países del primer mundo las técnicas de descompresión microvascular y radiocirugía han revolucionado el tratamiento de la enfermedad, los pacientes del sector público son atendidos bajo lineamientos oficiales con más de una década de antigüedad.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes
National Institute of Neurological Disorders and Stroke. (13 de marzo de 2026).
Neuralgia del trigémino.
Facial Pain Association. (s.f.).
Trigeminal Neuralgia.
Clínica Mayo. (3 de julio de 2026).
Neuralgia del trigémino.
Instituto Mexicano del Seguro Social. (2011).
Tratamiento farmacológico del dolor neuropático en mayores de 18 años. Evidencias y Recomendaciones.


