La Secretaría de Salud modificará la forma en que las instituciones públicas previenen, detectan y atienden algunos de los padecimientos crónicos de mayor impacto en México. La nueva estrategia agrupa alteraciones cardiovasculares, renales y metabólicas bajo el concepto de síndrome cardio-renal-metabólico, con el propósito de identificar riesgos desde el primer nivel de atención y evitar que enfermedades que suelen avanzar de manera relacionada sean tratadas como problemas independientes.

Un mismo esquema para padecimientos que están relacionados

El modelo parte de que diabetes, hipertensión, enfermedad renal, dislipidemias, sobrepeso y obesidad no necesariamente evolucionan de manera aislada. La ruta establecida en los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM) define al síndrome cardio-renal-metabólico como un trastorno sistémico que genera alteraciones cardiovasculares, renales y metabólicas, consideradas entre las principales causas de enfermedad y muerte en México.

La propuesta busca que la detección de una de estas alteraciones lleve al personal de salud a investigar también la presencia de las demás. El documento establece expresamente un tamizaje cruzado y señala que controlar oportunamente uno de los componentes puede ayudar a limitar el daño sobre los otros.

“Este anuncio es muy importante: lo que vamos a hacer es poner a la prevención en el centro de la salud. La prevención tiene que empezar antes de que la gente acuda al consultorio por alguna molestia o alguna enfermedad”, informó el secretario de Salud, David Kershenobich.

El cambio supone pasar de un esquema en el que cada padecimiento puede ser atendido por separado a uno que considere el conjunto de riesgos de una persona. Los PRONAM serán la herramienta para homologar ese manejo entre las instituciones públicas del sector.

La secretaria del Consejo de Salubridad General, Patricia Clark, señaló que los “Protocolos Nacionales de Atención Médica establecen criterios comunes con el propósito de ofrecer una atención estandarizada en todo el sistema de salud y están sustentados en la mejor evidencia científica disponible.”

Peso, presión y riesgo cardiovascular deberán revisarse en cada consulta

Uno de los componentes centrales del nuevo modelo está en la vigilancia sistemática desde las unidades de primer contacto.

La ruta PRONAM establece que en cada consulta deberán medirse peso, talla y presión arterial, además de calcularse el riesgo cardiovascular.

También fija criterios que pueden alertar sobre distintas alteraciones. Para hipertensión arterial sistémica, por ejemplo, considera una presión sistólica igual o superior a 140 mmHg o una diastólica de al menos 90 mmHg; en personas con alto riesgo cardiovascular, contempla el umbral de 130/80 mmHg, confirmado mediante dos tomas.

En diabetes, el documento incluye como criterios una hemoglobina glucosilada —HbA1c— de 6.5% o más, glucosa en ayuno de al menos 126 mg/dL o glucosa plasmática de 200 mg/dL o más dos horas después de una prueba de tolerancia oral. Para prediabetes, señala valores de glucemia en ayuno de entre 100 y 125 mg/dL o una HbA1c de entre 5.7% y 6.4%.

El enfoque también incorpora indicadores para detectar daño renal, como una relación albúmina/creatinina en orina superior a 30 mg/g o una tasa de filtración glomerular estimada menor a 60 ml/min/1.73 m², confirmada en mediciones separadas por más de tres meses.

Laboratorios periódicos para detectar daño antes de las complicaciones

La vigilancia no se limitará a la consulta clínica. El esquema contempla estudios periódicos que permitan identificar alteraciones aun cuando una persona todavía no presente síntomas evidentes.

De acuerdo con la ruta PRONAM, la tasa de filtración glomerular, la relación albúmina/creatinina y el perfil de lípidos deberán evaluarse al menos una vez al año. En el caso de la hemoglobina glucosilada, se plantea una medición cada tres meses para pacientes que no han alcanzado control y cada seis meses para quienes sí lo han conseguido.

“De ahora en adelante nos estaremos refiriendo al síndrome cardiorrenal metabólico. La innovación que estamos planteando es su atención desde el primer nivel, desde la atención primaria, para tratar de evitar que progresen estas enfermedades”, añadió Kershenobich.

Los protocolos también incluyen la identificación de alteraciones en colesterol y triglicéridos. Entre los valores establecidos se encuentran colesterol total de 200 mg/dL o más, LDL de al menos 100 mg/dL y triglicéridos iguales o superiores a 150 mg/dL.

La meta: detectar, tratar y controlar a ocho de cada 10 pacientes

El modelo plantea una meta poblacional resumida en tres indicadores: que 80% de las personas afectadas sean detectadas, 80% reciban tratamiento y 80% alcancen el control de su enfermedad.

El objetivo responde a la dimensión que han alcanzado estos padecimientos en el país. De acuerdo con las cifras presentadas por las autoridades, 14.4 millones de personas viven con diabetes mellitus, 21.3 millones con hipertensión arterial y 9.2 millones con enfermedad renal crónica.

Kershenobich señaló además que las enfermedades cardiacas, renales y metabólicas están relacionadas con cuatro de cada 10 muertes en México, equivalentes a más de 300 mil defunciones anuales.

Gustavo Reyes Terán, director médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), vinculó esta carga de enfermedad con otro problema de largo plazo: la esperanza de vida promedio en México se ha mantenido alrededor de los 75 años durante las últimas dos décadas.

Medicamentos y atención desde el primer nivel

El cambio no se limitará a las pruebas de detección. La Secretaría de Salud también prevé ampliar los tratamientos disponibles en centros de salud y unidades de medicina familiar.

Entre los medicamentos contemplados se encuentran semaglutida, utilizada para el control de la diabetes y del peso; dapagliflozina, que además de sus efectos metabólicos puede contribuir a proteger la función renal; estatinas para controlar alteraciones de lípidos, y combinaciones de dos o tres principios activos en una sola tableta para facilitar el tratamiento de la hipertensión.

Según lo anunciado, el fortalecimiento del primer nivel incluirá la incorporación de más de 50 claves de medicamentos que actualmente no necesariamente están disponibles en todas las unidades de atención primaria.

Para el IMSS, la instrumentación implicará capacitar a una red que comprende más de 25 mil médicos familiares en más de 1,500 Unidades de Medicina Familiar.

“Tenemos varias formas de capacitación: educación presencial, educación a distancia y programas educativos permanentes. Hemos desarrollado contenidos en todas nuestras plataformas educativas y pensamos que vamos a estar con el 100 por ciento de nuestro personal capacitado”, afirmó Alba Santos Carrillo, directora de Prestaciones Médicas del IMSS.

Las autoridades también anticiparon que algunos medicamentos que hasta ahora están autorizados principalmente para hospitales de segundo o tercer nivel requerirán ajustes administrativos para incorporarse a las unidades de primer contacto.

Prevenir antes de que el daño sea irreversible

La estrategia forma parte de un planteamiento más amplio para desplazar el énfasis del sistema de salud desde el tratamiento de las complicaciones hacia la prevención. Esto incluye no sólo la atención médica, sino acciones sobre alimentación, actividad física, entornos escolares y factores que favorecen las enfermedades crónicas.

La propia ruta PRONAM coloca al estilo de vida saludable como la principal estrategia preventiva frente al síndrome cardio-renal-metabólico.

A partir de enero de 2027, la Secretaría de Salud también prevé incorporar 12 mil nuevos consultorios de primer contacto como parte del Servicio Universal de Salud. La intención anunciada es ampliar el acceso a atención continua y disminuir el gasto directo de las familias que recurren a servicios privados, incluidos los consultorios anexos a farmacias.

Diabetes, hipertensión y enfermedad renal absorben recursos públicos durante años y pueden derivar en infartos, insuficiencia cardiaca, diálisis, discapacidad y muerte prematura cuando no se detectan o controlan a tiempo. Llevar evaluaciones sistemáticas, tratamientos homologados y vigilancia continua al primer nivel podría permitir intervenir antes de que aparezcan esas consecuencias. El alcance real del cambio dependerá, sin embargo, de que las instituciones cuenten con personal capacitado, pruebas de laboratorio, medicamentos y capacidad de seguimiento suficientes para convertir las metas de prevención en atención efectiva para la población.

Fuentes

Secretaría de Salud. (2026, agosto 20).
Secretaría implementa un modelo nacional de atención integral del síndrome cardio-renal-metabólico.

Secretaría de Salud. Consejo de Salubridad General. (2026, agosto).
Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM) | Ruta de integración PRONAM en: Síndrome cardio-renal-metabólico.

Cruz Martínez, Á. (2026, agosto 20).
Ssa atenderá la diabetes mellitus, hipertensión arterial y la enfermedad renal crónica con un solo esquema integral. La Jornada.

Correa, J. M. (2026, agosto 21).
Oficializan nueva ruta PRONAM para síndrome cardio-renal-metabólico. ConsultorSalud.