Cuando uno tiene una actividad laboral prolongada y estresante que consume nuestra energía, dejándonos agotados y sin ganas para realizar una actividad física, a pesar de saber la importancia que tiene para nuestra salud, calidad y expectativa de vida hacerlo, es difícil romper esta inercia.

La noticia que hoy compartimos con ustedes, y que estamos seguros que será muy alentadora, sobre todo para quienes practicamos el sedentarismo, son los resultados de una investigación liderada por Ulf Ekelund, de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, publicados el pasado 13 de enero del presente año, en la prestigiosa revista The Lancet, bajo el título: “Muertes potencialmente evitables mediante pequeños cambios en la actividad física y el tiempo sedentario: un metaanálisis de datos de participantes individuales de estudios de cohorte prospectivos” (Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies”.

De acuerdo con las conclusiones alcanzadas con el análisis de los datos de más de 135 mil personas sedentarias, con un promedio de edad de 64 años, y un seguimiento medio de ocho años, incorporar a nuestra rutina diaria la realización de una actividad física vigorosa de entre 5 y 10 minutos diarios podría ayudar a reducir entre el 6 y el 10 % las muertes anticipadas, y eso no es todo: si reducimos el tiempo que permanecemos sentados a tan solo 30 minutos, dando una pequeña caminata de un par de minutos cada hora, podría prevenirse entre un 3 % y un 7 % de las muertes prematuras, lo que demuestra que no es necesario que pasemos de un sedentarismo casi total a una actividad física acérrima para mejorar nuestra salud y expectativa de vida.

“Aumentos pequeños y realistas de la actividad física moderada a vigorosa (AFMV) de 5 min/día, podrían prevenir hasta el 6 % de las muertes en un enfoque de alto riesgo, y el 10 % en un enfoque poblacional. Reducir el tiempo de sedentarismo en 30 min/día podría prevenir una proporción menor, pero significativa, de muertes en los dos escenarios de riesgo”. The Lancet. Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies

Si a estos cambios (potencialmente realizables) en nuestra rutina diaria, sumamos el mantenernos en nuestro peso ideal (o lo más cercano a el), tener una dieta balanceada, no fumar, no consumir alcohol ni bebidas azucaradas ni comida chatarra (exageradamente cara y peligrosa), y practicar alguna disciplina como la “conciencia plena”, que nos permita manejar el estrés, enfocarnos, y relajarnos, los resultados serán todavía mejores.

Los invitamos escuchar el podcast sobre la práctica de la Atención Plena como técnica coadyuvante para la salud mental.

El impacto positivo del ejercicio en los pacientes oncológicos

Para cerrar esta nota, les comentamos que, de acuerdo con un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh, EE. UU., la realización de ejercicio físico activa en los pacientes oncológicos un mecanismo que además de reducir el tamaño de los tumores, mejora la respuesta a la inmunoterapia al modificar el microbioma intestinal; algo fascinante y sorprendente. Pueden consultar la nota al respecto aquí.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

The Lancet. (13 de enero de 2026).
Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies.

códigoF el podcast. (26 de mayo de 2025).
La Atención Plena como técnica coadyuvante para la salud mental.

códigoF. (1 de agosto de 2025).
Descubren nuevos beneficios del ejercicio en pacientes oncológicos.