Aunque los brotes de la enfermedad por el virus Bundibugyo del Ébola se remontan a más de dos decenios, no existen vacunas ni tratamientos aprobados para combatirlo

Ayer 25 de mayo, la agencia de salud de la ONU consignó 900 casos sospechosos y 220 muertes atribuidas a la cepa Bundibugyo del ébola en la República Democrática del Congo (RD Congo).

Como informamos el 16 de mayo, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), emitió la declaración de emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) ante la ocurrencia (hasta ese momento) de 246 casos sospechosos y 80 fallecimientos por ébola en la República Democrática del Congo y Uganda; estos casos sospechosos, apenas 9 días después, casi se han quintuplicado, elevando un 300 % el número de fallecimientos, sin que los trabajadores de la salud puedan contener su avance por diferentes factores, entre los que destacan: las características propias de la enfermedad, la desconfianza de la comunidad local hacia las autoridades externas, y los intensos combates que han ocasionado el desplazamiento forzado de más de 100 mil personas.

Que están haciendo las autoridades locales y la OMS para tratar de contener el brote

  • Crear un puente aéreo de emergencia, para enviar suministros médicos y personal capacitado para apoyar la respuesta sobre el terreno.
  • Ya que muchos de los contagios se dan durante la celebración de las exequias de una persona fallecida por ébola, las autoridades han prohibido la asistencia de más de 50 personas, lo que, lejos de conseguir la comprensión y el apoyo de la población, ha ocasionado fuertes protestas.
  • Vigilar las ceremonias funerarias con efectivos del ejército y la policía, lo que ha incrementado la tensión social.
  • Combatir las campañas de desinformación que circulan en las redes sociales, las cuales ralentizan significativamente las investigaciones de casos, limitando la capacidad de los equipos de salud para llegar a las comunidades afectadas.
  • Tratar de influir en la percepción y actitud de los líderes y curanderos tradicionales locales, buscando incrementar la comprensión y la participación comunitaria.
  • Incrementar la seguridad de los trabajadores de salud externos.
  • La OMS recomendó priorizar los ensayos clínicos de dos anticuerpos, y la evaluación del antiviral obeldesivir en un ensayo clínico como tratamiento para personas que son contactos de alto riesgo.
  • Ampliar inmediatamente las operaciones sobre el terreno, lo que incluye: rastreo de contactos, establecimiento de centros de tratamiento, fortalecimiento de la capacidad de laboratorio, manejo de casos, prevención y control de infecciones, comunicación de riesgos y participación comunitaria.
  • Asignar poco más de 3.9 millones de dólares del Fondo de Contingencia para Emergencias de la OMS para financiar las acciones de respuesta iniciales.
  • Buscar nuevas fuentes de financiamiento.

¿Estamos listos para enfrentar una nueva pandemia?

El 21 de mayo publicamos una nota titulada: “La humanidad está en riesgo de sufrir una pandemia devastadora, y no podemos ponernos de acuerdo”, en la que les informamos que la Junta Global de Monitoreo de Preparación asegura en su informe Un mundo al borde del abismo (A world on the edge) que será inviable enfrentar con éxito la próxima pandemia que azotará a la humanidad, dados los pocos e insuficientes avances conseguidos para que las naciones de altos ingresos asuman el compromiso de colaborar entre ellas y apoyar a las naciones menos desarrolladas.

Lo anterior está claramente expresado en esta declaración: “El cambio climático, los cambios demográficos, la volatilidad geopolítica y otras presiones convergentes seguirán impulsando los desafíos que enfrenta la seguridad sanitaria mundial. Al mismo tiempo, los rápidos avances tecnológicos ofrecen herramientas poderosas para ayudar, pero solo si se aprovechan de manera eficaz y equitativa. Para afrontar esta nueva era, los países deberán fortalecer su colaboración multilateral e invertir de forma más estratégica y eficiente, dirigiendo sus recursos —tanto a nivel nacional como internacional— hacia las capacidades y los sistemas que realmente fortalezcan la seguridad mundial y reduzcan el creciente costo humano, económico y político de futuras emergencias sanitarias”.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes

Organización de las Naciones Unidas. (25 de mayo de 2026).
La epidemia de ébola se propaga rápidamente en medio de campañas de desinformación.

Organización de las Naciones Unidas. (19 de mayo de 2026).
En menos de 24 horas, la OMS envía 12 toneladas de suministros de emergencia para frenar el avance del ébola en la RDC.

códigoF. (18 de mayo de 2026).
Declara la OMS emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) por brote del virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda.