Un equipo internacional de científicos identificó un nuevo antibiótico natural, llamado manikomicina, que actúa sobre una zona poco explorada del ribosoma bacteriano y podría abrir una nueva ruta para el desarrollo de tratamientos contra bacterias resistentes a medicamentos.

El hallazgo fue publicado en la revista Nature, y parte de una bacteria del suelo, Streptomyces rimosus, conocida desde hace décadas por producir oxitetraciclina, uno de los antibióticos de la familia de las tetraciclinas. Aunque esta bacteria ha sido estudiada durante más de 70 años, los investigadores encontraron que aún escondía compuestos con actividad antimicrobiana no descritos.

La manikomicina pertenece a una familia de péptidos cíclicos naturales y fue detectada gracias a métodos de fraccionamiento y análisis diseñados para separar compuestos minoritarios y evitar redescubrir antibióticos ya conocidos.

Una bacteria conocida con un compuesto nuevo

Durante décadas, Streptomyces rimosus fue reconocida principalmente por su capacidad de producir oxitetraciclina. Sin embargo, el nuevo estudio muestra que incluso microorganismos ampliamente estudiados pueden contener moléculas valiosas que habían pasado desapercibidas.

Los investigadores analizaron extractos de bacterias del suelo y aplicaron una estrategia para priorizar compuestos con estructuras o mecanismos de acción diferentes. En el caso de S. rimosus, algunas fracciones contenían antibióticos ya conocidos, pero otras mostraron señales químicas inusuales.

A partir de ese proceso se identificó la manikomicina, cuyo nombre deriva de la palabra manik, usada en hindi y punyabí para referirse a una piedra preciosa. El nombre alude a que el compuesto se produce en cantidades pequeñas, pero con un valor científico considerable.

En entrevista con La Jornada, la científica mexicana Nora Vázquez Laslop, profesora del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Illinois en Chicago y coautora del estudio, explicó que el hallazgo fue posible por una nueva metodología desarrollada por colegas de la Universidad McMaster, en Canadá, para detectar compuestos poco abundantes en bacterias.

“Es como si lo único que ves en tu plato es un pedazo de carne, y es eso lo que se te antoja comerte; pero, si lo mueves un poquito al lado, ves el caviar. Haz de cuenta que esta nueva metodología ha hecho que se descubra el caviar”, señaló a ese diario.

Cómo actúa la manikomicina

La mayoría de los antibióticos que interfieren con la producción de proteínas en bacterias actúan sobre el ribosoma, la estructura celular encargada de fabricar las proteínas necesarias para crecer y sobrevivir.

La diferencia de la manikomicina es el sitio donde se une. De acuerdo con el estudio, este compuesto se fija al sitio E de la subunidad 50S del ribosoma bacteriano, una zona que no había sido identificada previamente como blanco de antibióticos antibacterianos.

Al ocupar ese sitio, la manikomicina impide un paso necesario durante la traducción, el proceso por el cual la bacteria produce proteínas. En términos simples, bloquea el movimiento normal del ribosoma y evita que la célula bacteriana fabrique proteínas esenciales.

Vázquez Laslop destacó la importancia de este mecanismo: “La mayoría de antibióticos que se usan en la clínica, más de 50 por ciento, actúan en el ribosoma; lo interesante aquí es que la manikomicina actúa en otro lugar del ribosoma”, explicó.

La investigadora añadió que ningún antibiótico usado actualmente en la práctica clínica se une a esa región del ribosoma bacteriano, lo que puede ser relevante frente a mecanismos de resistencia ya existentes.

Una posible ruta frente a la resistencia bacteriana

La resistencia antimicrobiana es uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Muchas bacterias han desarrollado mecanismos para evadir antibióticos usados durante años, lo que dificulta el tratamiento de infecciones comunes y hospitalarias.

El estudio señala que la manikomicina puede actuar contra algunas bacterias Gram negativas de la familia Enterobacteriaceae, incluidas cepas resistentes a múltiples fármacos. También mostró actividad contra micobacterias.

Además, por su sitio de acción distinto, la manikomicina no fue afectada por mecanismos de resistencia asociados con antibióticos de uso clínico que también inhiben la síntesis de proteínas.

Los autores observaron que el compuesto no altera directamente la membrana bacteriana, sino que entra a la célula y actúa sobre el ribosoma. También identificaron transportadores que podrían estar relacionados con su entrada a ciertas bacterias, lo que ayudaría a explicar por qué funciona contra algunos microorganismos y no contra otros.

Aún no es un medicamento

Aunque el descubrimiento es relevante, la manikomicina todavía no puede considerarse un antibiótico listo para uso clínico.

El propio estudio advierte que el compuesto tiene limitaciones: no actúa contra muchas bacterias Gram positivas ni contra varios grupos de Gram negativas, probablemente por dificultades para entrar a esas células. También se observaron retos farmacocinéticos, como una eliminación rápida en modelos animales, lo que indica que será necesario modificar o mejorar la molécula.

En pruebas de laboratorio, los investigadores no detectaron actividad hemolítica ni toxicidad en líneas celulares humanas a las concentraciones evaluadas. También observaron reducción de carga bacteriana en un modelo con sangre humana infectada con Klebsiella pneumoniae y mejora de supervivencia en un modelo de infección con Caenorhabditis elegans, un organismo usado frecuentemente para evaluar actividad antimicrobiana.

Sin embargo, estos resultados son preclínicos. Todavía faltan estudios para determinar si moléculas derivadas de la manikomicina podrían ser seguras, estables y eficaces en humanos.

Base para nuevos antibióticos

Una de las aportaciones del estudio es que los científicos identificaron el grupo de genes que permite a S. rimosus producir manikomicina. Esto abre la posibilidad de modificar la ruta biosintética o diseñar versiones sintéticas del compuesto.

Vázquez Laslop señaló que los farmacéuticos podrían usar esa información para desarrollar análogos más estables, siempre que conserven el mecanismo de acción original.

“A partir de nuestro estudio, se sabe cuáles son los genes de la bacteria productora que hacen la manikomicina. Entonces, los farmacéuticos pueden modificar esos genes o hacer versiones sintéticas”, planteó.

La investigadora subrayó que el reto será lograr una sustancia más estable sin cambiar la forma en que se une al ribosoma, ya que ahí se encuentra la novedad del hallazgo.

El trabajo fue realizado por especialistas de instituciones de Canadá, Estados Unidos y Alemania. Entre ellas se encuentran la Universidad McMaster, la Universidad de Illinois en Chicago, y la Universidad de Hamburgo.

Vázquez Laslop destacó a La Jornada que el descubrimiento fue resultado de una colaboración amplia, en la que distintos grupos aportaron experiencia química, microbiológica, genética y estructural.

“Cada quien contribuyó desde diferentes aspectos. Habría sido imposible lograrlo desde un solo grupo o de manera individual. La ciencia tiene que ser de colaboración”, afirmó.

El hallazgo también cuestiona la idea de que las bacterias productoras de antibióticos ya fueron exploradas por completo. En este caso, una especie conocida desde mediados del siglo XX reveló una molécula con una forma de acción distinta.

“Para nosotros es una novedad, pero la naturaleza ha hecho muchos antibióticos durante la evolución que ni nos habíamos imaginado”, señaló Vázquez Laslop.

Con la manikomicina, los investigadores presentan un nuevo punto de partida: una estructura química y un blanco ribosomal que podrían servir para diseñar futuros antibióticos frente a infecciones resistentes.

Fuentes

Kaur, M., Travin, D.Y., Berger, M.J. et al. (2026, junio 3).
A natural depsipeptide antibiotic binds the E-site of the bacterial ribosome. Nature.

Lowe, D. (2026, junio 10).
A New Antibiotic Idea From An Old Source. Science | AAAS.

Gómez, E. (2026, junio 30).
Científicos descubren un antibiótico que combate la resistencia a medicamentos. La Jornada.