El cáncer renal puede desarrollarse sin causar síntomas durante sus primeras etapas y, en muchos casos, descubrirse de forma incidental durante estudios que pueden ser realizados por otros motivos. En México, el número estimado de nuevos casos pasó de 6,427 en 2022 a 7,337 en 2024, lo que representa un incremento cercano al 15%. Con esta actualización, la enfermedad escaló del lugar 11 al 9 en el ranking de incidencia oncológica nacional, de acuerdo con datos del Observatorio Mundial del Cáncer retomados por la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer (AMLCC).

Ante este escenario, la AMLCC llevó a cabo el conversatorio “Más fuerte que el cáncer renal: la vida sí lleva filtros”, en el que pacientes, especialistas y representantes de organizaciones civiles dialogaron sobre los obstáculos que rodean a este diagnóstico, la necesidad de contar con información confiable, de construir una relación de confianza y entendimiento con el personal médico, y la importancia de mantener un seguimiento oportuno de la salud.

Uno de los principales retos planteados durante la conversación fue el camino que deben seguir los pacientes para obtener un diagnóstico claro. Se señaló que las primeras señales de este tipo de cáncer pueden ser inespecíficas, lo que en algunos casos retrasa la valoración requerida. Ante esta situación, Alma Ortiz, subdirectora de la Asociación, llamó a cambiar la forma en que se habla de la enfermedad y a colocar a las personas en el centro del ecosistema de atención, desde el diagnóstico hasta los tratamientos: “No hablaremos de cáncer de riñón, hablaremos de personas con cáncer de riñón. La vida sí lleva filtros, y esos filtros son los riñones”.

David Aguilar, sobreviviente de cáncer de riñón y periodista, compartió que recibió el diagnóstico de cáncer renal pese a mantener una vida activa, no fumar y no contar con antecedentes directos de cáncer en su familia. “Tenía el ejercicio de hacerme un checkup”, relató. El diagnóstico lo tomó por sorpresa; sin embargo, de forma consistente se hacía revisiones para monitorear su salud, por lo que pudo actuar oportunamente. “Si no fuera por esas revisiones de rutina, la enfermedad se hubiera complicado”.

La Dra. Ximena Atilano Carsi, nutrióloga e investigadora clínica especializada en nefrología y nutrición renal, explicó que se deben tomar medidas en la alimentación diaria, aunque no existe un mismo esquema alimentario para todas las personas, por lo que la cantidad y tipo de proteínas, el consumo de sodio y la hidratación deben ajustarse al funcionamiento renal y a las condiciones particulares de cada paciente. De igual forma, recomendó recuperar el consumo de alimentos naturales y evitar productos ultraprocesados, así como evitar dietas o restricciones recomendadas por coaches o influencers sin formación en nutrición, asegurando que la información errónea puede añadir nuevas barreras al proceso de atención.

El conversatorio dejó claro que abordar el cáncer renal no termina con el diagnóstico ni con una intervención médica, sino que la detección oportuna y cuidados adecuados en la salud en la vida diaria forman parte de la misma ruta. Conocer el propio estado de salud y mantener revisiones periódicas ayudan a resolver dudas con profesionales de salud especializados para poder ampliar las posibilidades de actuar a tiempo y tomar decisiones acordes con cada caso.

Por: Ulises Cantor