En México, identificar a tiempo una posible enfermedad oncológica durante la infancia continúa siendo uno de los principales retos para el sistema de salud. En el marco del Mes de la Concientización del Cáncer Infantil, la Secretaría de Salud impulsa el Protocolo Nacional de Atención Médica (PRONAM) para el diagnóstico temprano de cáncer en niñas, niños y adolescentes, una herramienta dirigida principalmente a fortalecer el reconocimiento de señales de alerta, la evaluación inicial y la canalización hacia servicios especializados.

Tres de cada cuatro casos llegan en etapas avanzadas

La relevancia de acortar los tiempos de diagnóstico se refleja en las cifras incluidas en el PRONAM. De acuerdo con la infografía, con datos del Observatorio Global de Cáncer de la Organización Mundial de la Salud correspondientes a 2022, se contabilizaron 7 mil 101 casos de cáncer entre personas de cero a 19 años en México. El documento advierte además que 75 por ciento de los pacientes son diagnosticados en etapas avanzadas, condición que aumenta los tiempos y costos del tratamiento y reduce las posibilidades de curación.

El material señala que la sobrevida a largo plazo reportada en México es de alrededor de 50 por ciento y relaciona este resultado con factores como diagnóstico tardío, dificultades para lograr una confirmación precisa, falta de acceso a tratamientos, abandono terapéutico, toxicidad y recaídas evitables.

Ana Cecilia Ochoa Drucker, médica adscrita al Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG), recordó que el cáncer infantil abarca las neoplasias malignas que aparecen desde el nacimiento hasta los 18 años y que, aunque constituyen una proporción reducida del cáncer a escala mundial, representan una causa importante de mortalidad por enfermedad en población pediátrica.

Fiebre, palidez, moretones y masas: señales que requieren atención

A diferencia de lo que ocurre con ciertos tipos de cáncer en adultos, en la población pediátrica no existe una estrategia general de tamizaje que permita detectar la enfermedad antes de que aparezcan manifestaciones clínicas. Por ello, la observación de signos persistentes cobra especial importancia.

Entre las señales que deben motivar una valoración médica se encuentran fiebre, palidez, cansancio, pérdida de peso, moretones o puntos rojos sin explicación, sangrado de nariz o encías, dolor de huesos, crecimiento anormal de ganglios, distensión abdominal o pélvica, masas en alguna región del cuerpo, alteraciones de la marcha, pupila blanca o desviación ocular. La infografía del PRONAM también incorpora cefalea persistente, crecimiento acelerado del perímetro cefálico y aumento de volumen o endurecimiento testicular.

El documento establece como criterio de sospecha la presencia de uno o más signos o síntomas durante 15 días o más y señala que, ante una posible neoplasia, deben realizarse los estudios disponibles en la unidad médica o efectuar la referencia inmediata a oncología o hematología pediátrica.

También recomienda buscar intencionalmente manifestaciones menos evidentes, como crisis convulsivas de aparición reciente, cambios inexplicables de conducta, deterioro del rendimiento escolar, pérdida de fuerza, somnolencia, vómitos explosivos o dolor progresivo en extremidades que no mejora con analgésicos y llega a despertar al paciente.

Ochoa Drucker subrayó que la rapidez de la referencia puede modificar el curso de la atención.

“Una de las acciones más importantes es la atención oportuna. Cuando tenemos alguna referencia de un centro de primer o segundo nivel con sospecha de cáncer, la mayoría de las veces valoramos al paciente el mismo día”, explicó.

Leucemias encabezan los diagnósticos

La especialista del HIMFG señaló que las leucemias son las neoplasias más frecuentes en población pediátrica, seguidas de los tumores del sistema nervioso central y los linfomas. Indicó además que la leucemia linfoblástica aguda es la más común y suele presentarse entre los dos y cinco años de edad.

La infografía del PRONAM, que utiliza datos de GLOBOCAN 2022 para población de cero a 19 años, presenta una distribución específica: 2 mil 421 casos de leucemia, equivalentes a 34.1 por ciento del total; 731 tumores cerebrales o del sistema nervioso central, 10.3 por ciento; 651 tumores germinales, 9.2 por ciento; 464 casos de linfoma no Hodgkin, 6.5 por ciento; 407 de cáncer de tiroides, 5.7 por ciento; y 398 de linfoma de Hodgkin, 5.6 por ciento. Otros tumores representan 28.6 por ciento.

Esta cifra de 34.1 por ciento para leucemias en la infografía corresponde al conjunto de casos de cero a 19 años reportados por esa fuente, mientras que Ochoa Drucker señaló que estas neoplasias representan aproximadamente la mitad de los casos de cáncer infantil.

Del primer contacto al tratamiento especializado

El PRONAM pretende establecer criterios comunes para que personal de primer y segundo nivel identifique pacientes que requieren una evaluación especializada y reduzca retrasos entre la aparición de los primeros síntomas y la confirmación diagnóstica.

La propia guía remarca que, al no existir pruebas generales de tamizaje en pediatría, el diagnóstico oportuno depende del reconocimiento temprano de signos y síntomas. Detectar la enfermedad en una fase inicial aumenta la posibilidad de responder a un tratamiento eficaz y puede permitir intervenciones menos intensivas.

Una vez confirmado el cáncer, el tratamiento depende del tipo de neoplasia y las condiciones de cada paciente. Puede incluir quimioterapia, cirugía y radioterapia, además de inmunoterapia, terapias dirigidas y, en determinados casos, trasplante de células progenitoras hematopoyéticas.

La Secretaría de Salud también dispone de protocolos específicos relacionados con leucemia linfoblástica aguda, linfoma de Hodgkin y retinoblastoma, con el propósito de avanzar hacia una atención más homogénea dentro del Sistema Nacional de Salud.

Además de orientar al personal sanitario, las autoridades buscan que madres, padres y cuidadores sepan identificar cambios que ameriten una valoración médica, sin asumir que cada uno de estos síntomas equivale necesariamente a un diagnóstico de cáncer.

Ochoa Drucker explicó que el origen de la enfermedad suele ser multifactorial y que solamente una parte reducida de los tumores pediátricos tiene un componente hereditario claramente identificado. Por ello, consideró importante que las campañas de concientización contribuyan también a reducir ideas equivocadas sobre sus causas.

“El cáncer infantil se puede curar, los niños se curan. Es un mes para hablar de esperanza, tanto para las familias como para el personal de salud; si hacemos una detección oportuna, tenemos la posibilidad de que estos pacientes puedan curarse y llevar una buena calidad de vida a lo largo del tiempo”, concluyó.

Fuentes

Secretaría de Salud. Consejo de Salubridad General. (s.f.).
PRONAM – Diagnóstico temprano de cáncer en niñas, niños y adolescentes.

Secretaría de Salud. (2026, septiembre 6).
241. Detección oportuna, clave para mejorar el pronóstico del cáncer infantil.

Consejo de Salubridad General. (2026, septiembre 1).
Mes de la Concientización del Cáncer Infantil.

Correa, J. M. (2026, septiembre 7).
Cáncer infantil en México: 75% se detecta en etapa avanzada. Consultor Salud.

La Jornada. (2026, septiembre 6).
Ssa: detección oportuna, esencial para mejorar diagnóstico de cáncer infantil.