La Ciudad de México fue sede del XI Encuentro de la Alianza Latinoamericana Anticontrabando (ALAC), un espacio que reunió a autoridades, empresas, organismos internacionales y especialistas para construir una agenda regional frente a uno de los fenómenos que más afectan la economía, la seguridad y la salud pública: el comercio ilícito.
Durante dos días, más de 150 representantes de distintos países de América Latina y el Caribe intercambiaron experiencias, compartieron buenas prácticas y acordaron acciones concretas para enfrentar el contrabando, la falsificación y otras formas de comercio ilegal que fortalecen a las organizaciones criminales transnacionales.
La edición 2026 tuvo un significado especial, pues, además de celebrarse en la Ciudad de México, marcó el décimo aniversario de ALAC, una iniciativa que durante una década ha promovido la colaboración internacional entre el sector público y privado para combatir el comercio ilícito en la región.
Un problema que trasciende fronteras
Los participantes coincidieron en que el comercio ilícito dejó de ser un problema aislado para convertirse en una actividad que financia estructuras criminales cada vez más sofisticadas y con capacidad de operar en varios países al mismo tiempo.
La Declaración de Ciudad de México advierte que estas actividades afectan la competitividad de las empresas formales, generan pérdidas fiscales para los gobiernos, debilitan las cadenas productivas y ponen en riesgo la seguridad de las personas. En sectores sensibles como el farmacéutico, los impactos pueden incluso traducirse en consecuencias directas para la salud de la población.
Frente a este escenario, uno de los principales consensos del encuentro fue la necesidad de fortalecer la cooperación regional, el intercambio de información en tiempo real y el desarrollo de mecanismos conjuntos de inteligencia y prevención.
El reto de los medicamentos ilegales
Uno de los espacios de trabajo más relevantes fue la mesa técnica del sector farmacéutico, en la que participaron representantes de la industria, autoridades regulatorias y organismos especializados.
Entre los acuerdos alcanzados destaca el impulso a una mayor participación de las agencias sanitarias y autoridades aduaneras de la región, así como la creación de canales permanentes de comunicación entre autoridades e industria para intercambiar información y fortalecer las acciones de vigilancia.
También se propuso la construcción de un banco regional de información que permita identificar tendencias, zonas de riesgo, plataformas digitales utilizadas para la comercialización de medicamentos ilícitos y resultados de operativos de aseguramiento e incautación. La intención es contar con herramientas de inteligencia que faciliten una respuesta más coordinada entre los países de la región.
Otro de los ejes prioritarios será el desarrollo de campañas de prevención y educación dirigidas a consumidores, profesionales de la salud, asociaciones de pacientes y actores de la cadena de suministro, con el objetivo de fortalecer la cultura de la legalidad y reducir los riesgos asociados al consumo de productos falsificados o comercializados fuera de los canales autorizados.
La colaboración como herramienta estratégica
A lo largo de las distintas sesiones quedó claro que ninguna institución ni país puede enfrentar por sí solo un fenómeno con alcance transnacional.
Por ello, una de las conclusiones más relevantes del encuentro fue la necesidad de consolidar mecanismos permanentes de colaboración entre gobiernos, organismos internacionales, autoridades regulatorias, aduanas, fuerzas de seguridad, academia y sector productivo.
Los participantes destacaron que el intercambio de experiencias, la capacitación continua y la construcción de estrategias regionales permitirán mejorar la capacidad de respuesta frente a las organizaciones criminales que utilizan el comercio ilícito como una fuente de financiamiento.
CANIFARMA reafirma su compromiso
Como anfitrión del encuentro, CANIFARMA reiteró la importancia de fortalecer la cooperación regional para proteger la salud pública, la innovación y la legalidad de los mercados.
La Cámara ha señalado de manera consistente que el combate a los medicamentos ilegales requiere una visión integral que combine vigilancia sanitaria, fortalecimiento institucional, educación al consumidor y una estrecha colaboración entre autoridades y sector productivo.
Los acuerdos alcanzados durante el XI Encuentro de ALAC representan un paso importante en esa dirección y confirman que la construcción de alianzas regionales seguirá siendo una de las herramientas más efectivas para enfrentar un problema que afecta a toda América Latina.
A diez años de su creación, ALAC se consolida como uno de los principales espacios de diálogo y acción conjunta contra el comercio ilícito en la región, con una agenda cada vez más enfocada en la protección de la salud, la seguridad y el desarrollo económico de nuestros países.




