Cada 24 de noviembre, en México se conmemora el Día Nacional de la Prueba de Detección del VIH, una jornada dedicada a recordar que conocer el estado serológico salva vidas. A pesar de los avances científicos, el VIH sigue siendo uno de los mayores retos de salud pública, y el miedo, la desinformación y la discriminación continúan frenando que muchas personas se acerquen a una prueba o inicien tratamiento.
En este contexto, la fecha busca poner en el centro tres ideas esenciales: diagnóstico oportuno, acceso continuo a tratamiento y respeto absoluto a los derechos humanos de las personas que viven con VIH.
Un diagnóstico temprano que cambia la historia clínica
La prueba de detección del VIH es la única forma de saber si una persona vive con el virus. Las pruebas rápidas que se utilizan en jornadas y centros de salud pueden realizarse con una gota de sangre del dedo o fluido oral, y permiten obtener resultados en minutos, de acuerdo con los lineamientos de la OMS.
En México, el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (CENSIDA) coordina acciones para garantizar que estas pruebas sean gratuitas, voluntarias, seguras y confidenciales, acompañadas de consejería antes y después del resultado. Un resultado reactivo en una prueba rápida no es un diagnóstico definitivo: debe confirmarse mediante pruebas de laboratorio más sensibles, siguiendo algoritmos validados.
Este enfoque se alinea con las metas internacionales 95-95-95 respaldadas por ONUSIDA y la OMS:
- 95 % de las personas que viven con VIH deben conocer su diagnóstico.
- 95 % de ellas debe estar en tratamiento.
- 95 % debe alcanzar carga viral suprimida.
En México, la política pública establece que toda persona diagnosticada con VIH tiene derecho a tratamiento antirretroviral gratuito, lo que convierte a la prueba en el primer paso para entrar al sistema de atención y mejorar la calidad y la expectativa de vida.
Una epidemia vigente: más diagnósticos, más responsabilidad
De acuerdo con reportes recientes, en 2024 se detectaron 12,057 casos de VIH en México. Solo en los primeros nueve meses de 2025 ya se habían registrado 12,088, superando la cifra de todo el año anterior. Especialistas estiman que el ritmo de transmisión equivale a alrededor de 500 infecciones semanales, con el Estado de México, Veracruz y Ciudad de México entre las entidades con más casos notificados.
Aunque el incremento puede relacionarse con una mayor aplicación de pruebas y mejores herramientas diagnósticas, los datos subrayan la necesidad de reforzar la prevención, ampliar el acceso a la prueba y reducir los diagnósticos tardíos.
Un dato particularmente preocupante es que 7 de cada 10 mujeres que viven con VIH lo adquirieron a través de una pareja estable, lo cual evidencia que la confianza en una relación no sustituye el uso del preservativo ni la importancia de las pruebas periódicas.
Prueba, tratamiento y el mensaje clave: indetectable = intransmisible
El VIH ataca el sistema inmunológico y, si no se detecta y trata a tiempo, puede evolucionar al SIDA. Sin embargo, la terapia antirretroviral (TAR) ha cambiado el panorama: hoy, una persona que vive con VIH puede llevar una vida larga, plena y saludable, siempre que reciba tratamiento y mantenga una adherencia constante.
Cuando el tratamiento se sigue de forma adecuada, la carga viral puede descender a niveles tan bajos que las pruebas no la detectan. A esta condición se le conoce como indetectable.
Ser indetectable no significa que el virus haya desaparecido, sino que está controlado en niveles muy bajos. La evidencia científica ha demostrado que una persona con carga viral indetectable no transmite el VIH por vía sexual, lo que ha dado origen al mensaje global “indetectable = intransmisible”.
En este escenario, la continuidad en el suministro de medicamentos antirretrovirales es crucial. La intermitencia en el abasto no solo pone en riesgo la salud de quienes ya están en tratamiento, sino que también debilita las estrategias de prevención, al favorecer fallas terapéuticas y aumentar la probabilidad de transmisión.
PrEP y prevención combinada: el futuro ya está aquí
La profilaxis preexposición (PrEP) es una de las herramientas más relevantes en la prevención actual. Se trata de un tratamiento con antirretrovirales para personas que no viven con VIH, pero que tienen una probabilidad elevada de exposición, y que puede reducir en más del 90 % el riesgo de adquirir el virus si se toma de manera adecuada.
En México, la PrEP fue incorporada en 2021 a las estrategias de prevención coordinadas por CENSIDA, aunque persisten desafíos de acceso, particularmente en comunidades rurales, mujeres cisgénero y personas trans.
Las recomendaciones internacionales apuntan a que las personas sexualmente activas se realicen la prueba al menos una vez en la vida, y con mayor frecuencia si tienen parejas ocasionales, múltiples parejas o pertenecen a poblaciones con mayor probabilidad de exposición. En algunos casos se sugiere repetirla cada 3 a 6 meses.
Como parte de una prevención combinada, la prueba de VIH, el uso constante de condón, la PrEP y el tratamiento oportuno para quienes viven con el virus son estrategias que se refuerzan entre sí.
Derechos, confidencialidad y fin del estigma
Más allá de la perspectiva biomédica, el VIH implica también una dimensión de derechos humanos. La información clínica es propiedad de cada persona, y su resguardo es una obligación ética y legal. La confidencialidad en el resultado de la prueba y el manejo de expedientes no es un favor: es un derecho.
El estigma y la discriminación siguen siendo barreras que alejan a muchas personas de los servicios de salud.
“Hacerse la prueba de VIH no debe verse con miedo ni vergüenza, sino como un acto de responsabilidad y autocuidado. Detectar a tiempo salva vidas y rompe con el ciclo del estigma que aún rodea a esta enfermedad”, señala Abelardo Perches, director de Fundación CTR.
El propio Perches insiste en un mensaje que debería ser punto de partida en todas las campañas: “Hoy, más que nunca, debemos entender que el VIH no define a una persona. Hablar abiertamente, cuidarse e informarse son pasos que no solo salvan vidas, sino que construyen una sociedad más empática y responsable”.
Gracias al trabajo conjunto de CENSIDA, la Secretaría de Salud, organismos internacionales y organizaciones civiles, cada vez más personas pueden acceder a pruebas rápidas gratuitas y confiables, consejería especializada y tratamiento antirretroviral.
Hacerse la prueba es un acto de cuidado propio y cuidado colectivo. Es abrir la puerta a una atención oportuna, defender el derecho a la salud y avanzar hacia un país con menos infecciones, menos estigma y más vidas protegidas.
Fuentes:
Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida. (2017, noviembre 14).
24 de noviembre «Día Nacional de la Prueba de Detección del VIH».
del Río, J. (2025, noviembre 24).
Día de la Prueba de Detección VIH y la urgencia del acceso a medicamentos. El Heraldo de México.
Vértigo Político. (2025, noviembre 21).
Día Nacional de la Prueba de VIH.
Zamora Ramírez, J. (2025, noviembre 21).
Día Nacional de la Prueba Rápida de VIH; qué es y por qué se conmemora. Excélsior.


