Hoy celebramos a nivel internacional el Día del Autocuidado, y sumándonos a esta iniciativa fundamental para el ecosistema de salud, conversamos con Juan Thompson, presidente ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR).
– códigoF: Hola Juan, gracias por darnos la oportunidad de conversar contigo. En pocas, pero sustanciosas palabras, ¿podrías decirnos qué es el autocuidado?
– Juan Thompson (JT): Claro, Manuel. Te comparto que, de acuerdo con la OMS, el autocuidado es la capacidad de los individuos, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a la enfermedad y la discapacidad con o sin el apoyo de un profesional de la salud.
–códigoF: ¿Qué importancia tiene en el ecosistema de salud el autocuidado?
– JT: El autocuidado es un pilar estratégico y fundamental dentro del ecosistema de salud, especialmente en regiones como América Latina. No substituye a la atención médica, sino que la complementa. Adicionalmente, es una solución directa para optimizar recursos y mejorar la calidad de vida de la población. Podemos resumir su importancia en tres grandes áreas:
- Alivio a la carga del sistema de salud: En un contexto donde existen limitaciones de acceso, déficit de personal médico y una alta prevalencia de enfermedades no transmisibles —que representan más del 70 % de las muertes en la región—, el autocuidado optimiza la capacidad del sistema. De hecho, genera un beneficio directo de 7.2 mil millones de dólares para los sistemas de salud y libera 122 millones de horas de tiempo médico al año, permitiendo que los profesionales se enfoquen en casos de mayor complejidad.
- Impacto socioeconómico y productividad: Facilita la sostenibilidad económica y el bienestar general, generando un beneficio anual de 79 mil millones de dólares en bienestar comunitario y recuperando 2.5 mil millones de días de productividad para las personas, además de 869 millones de horas de tiempo personal.
- Alineación con las demandas de la sociedad: Existe una clara disposición del público hacia la prevención: 8 de cada 10 personas consideran que el autocuidado es vital, y más del 90 % busca activamente más información y herramientas para implementarlo.
En conclusión, promover el autocuidado no significa trasladar la responsabilidad de la salud a las personas, sino empoderar a la comunidad para construir un sistema de salud más eficiente, sostenible y enfocado en la prevención.
– códigoF: ¿Consideras que promover el autocuidado podría llegar a debilitar el papel de las y los médicos en el cuidado de la salud de sus pacientes o, por el contrario, lo complementaría?
– JT: Promover el autocuidado no debilita la labor médica; por el contrario, la fortalece y la complementa de manera estratégica al optimizar el tiempo y los recursos del sistema sanitario.
Asimismo, una mayor alfabetización en autocuidado empodera a las personas para acudir a la consulta con mejor información, facilitando un proceso de toma de decisiones compartidas junto con su equipo médico. Esa estrecha colaboración fomenta una mayor adherencia a los tratamientos prescritos y convierte al paciente en un aliado activo en su propio bienestar, elevando al profesional de la salud a una posición de liderazgo estratégico y contribuyendo a la sostenibilidad de todo el ecosistema de salud.
– códigoF: ¿Qué deben hacer las personas para que las acciones de autocuidado que emprendan no pongan en riesgo su salud?
– JT: Para que las personas emprendan acciones de autocuidado seguras y efectivas sin poner en riesgo su salud, es fundamental desarrollar e incrementar la alfabetización en salud, entendida como el conjunto de conocimientos, motivación y competencias para acceder, comprender, evaluar y aplicar información médica de manera crítica. En primer lugar, la alfabetización en salud permite a los individuos tener un conocimiento adecuado y hacer un uso racional de los medicamentos (tanto de venta libre como los prescritos), comprendiendo el etiquetado, las dosis indicadas, los riesgos y los posibles efectos secundarios, evitando así prácticas riesgosas o automedicación irresponsable.
En segundo lugar, una alta alfabetización en salud implica saber reconocer cuándo es necesario buscar atención médica profesional y abandonar el autocuidado individual para someterse a diagnósticos técnicos. Eso facilita una participación activa y colaborativa en la toma de decisiones médicas, donde el paciente comprende su historial clínico y trabaja de la mano con el profesional de la salud. Finalmente, en el entorno actual de desinformación e infodemia, la alfabetización en salud digital dota a las personas de la habilidad para navegar, verificar datos y evaluar la calidad de la información en línea, evitando seguir consejos erróneos de fuentes no confiables en redes sociales que puedan comprometer su bienestar.
– códigoF: ¿Piensas que las y los especialistas en el cuidado de la salud comprenden lo que es el autocuidado y su importancia, y lo apoyan?
– JT: Creo que la percepción de los especialistas sobre el autocuidado ha evolucionado de manera positiva. Aún existe una brecha importante entre comprender el concepto e integrarlo de forma activa en la práctica clínica diaria. La mayoría de las y los profesionales de la salud comprenden que la prevención y el empoderamiento del paciente son vitales. Sin embargo, en la práctica, muchos profesionales aún operan bajo un modelo reactivo orientado al tratamiento del síntoma y no a la educación al paciente. Además, persisten temores justificados respecto a la desinformación, el autodiagnóstico erróneo o la autoprescripción irresponsable por parte de los pacientes. Apoyar el autocuidado no significa que el médico pierda control, sino que asuma un rol de guía y educador que valide la capacidad del paciente para gestionar su salud. Para lograr esto, se requiere incorporar las precauciones universales de alfabetización en salud, comunicando la información de manera sencilla y accesible para minimizar cualquier riesgo de mala interpretación. Para que los especialistas apoyen plenamente el autocuidado, es fundamental actualizar los planes de estudio en las carreras de salud e incorporar la alfabetización para el autocuidado como una competencia clave. Asimismo, se debe capacitar a otros profesionales de fácil acceso en la comunidad, como farmacéuticos comunitarios y personal de enfermería, para que colaboren con el médico en la educación y guía continua del paciente
– códigoF: ¿Qué opinas de la participación cada vez más frecuente –y yo diría en ocasiones intrusiva– de las diferentes IA en el ámbito de la salud?
– JT: Al igual que ocurrió con otros avances tecnológicos, la inteligencia artificial y las herramientas digitales tienen un enorme potencial para acercar la información en salud a las personas de una forma más clara, personalizada y accesible. Sin embargo, ese potencial debe ir acompañado de marcos regulatorios sólidos que garanticen su uso seguro, la protección de los datos personales y el cumplimiento de estándares internacionales de calidad y seguridad. Es cierto que la tecnología suele avanzar más rápido que la regulación, pero eso no significa que debamos verla con desconfianza. El reto está en desarrollar reglas adecuadas que permitan aprovechar sus beneficios para mejorar la educación en salud, orientar a las personas y facilitar el acceso oportuno a los servicios de salud, siempre como un complemento, y no como un reemplazo del criterio de los profesionales de la salud.
– códigoF: ¿Piensas que la IA es un aliado del autocuidado, o a quién deben recurrir los pacientes para obtener información confiable, actual y sin sesgos en este ámbito de la salud?
– JT: Creo que la inteligencia artificial puede ser una gran aliada del autocuidado, siempre que tengamos claro cuál es su papel. No debe reemplazar a los profesionales de la salud, sino ayudar a las personas a orientarse mejor, comprender la información disponible y tomar decisiones más informadas. Para ello, es fundamental que opere con información basada en evidencia, fuentes confiables y marcos regulatorios que garanticen calidad, transparencia y protección de los datos. Incluso puede facilitar la conexión con farmacéuticos, médicos y otros servicios de salud cuando sea necesario. Este será uno de los grandes retos para todo el ecosistema en los próximos años y, al mismo tiempo, una oportunidad decisiva para fortalecer la alfabetización en salud, de modo que las personas comprendan los alcances y límites de estas herramientas y desarrollen una mirada crítica frente a la información que reciben.
– códigoF: ¿Qué acciones realiza la asociación que lideras en favor del autocuidado?
– JT: Este año cumplimos 25 años siendo la voz y el motor del autocuidado responsable en América Latina. A lo largo de esta trayectoria, hemos consolidado nuestro compromiso trabajando de la mano con gobiernos, autoridades reguladoras y profesionales de la salud. Hemos sido catalizadores para incorporar el autocuidado en las agendas legislativas de la región, como la Ley General de Salud en México, la Política Nacional de Autocuidado en Brasil o el Plan de Salud para Centroamérica. Asimismo, lideramos una plataforma regional única que reúne a más de 15 agencias reguladoras (como COFEPRIS, INVIMA y ANVISA) para homologar criterios en la clasificación de productos de venta libre (OTC, por sus siglas en inglés) y agilizar el acceso a soluciones de salud. Promovemos activamente la alfabetización en salud y fortalecemos el rol de los profesionales de primera línea. En el marco de nuestro 25° aniversario, celebraremos en la Ciudad de México el II Foro de Alto Nivel de Autocuidado, un espacio donde reuniremos a ministerios de salud, reguladores, la academia y la industria para trazar la hoja de ruta hacia la sostenibilidad de los sistemas de salud
– códigoF: ¿Qué recomendaciones les darías a quienes lean la entrevista?
– JT: Daría tres recomendaciones fundamentales para que cualquier persona aplique el autocuidado de manera responsable, segura y transformadora en su vida cotidiana:
- Desarrollen su alfabetización en salud y sean consumidores críticos
El autocuidado empieza por la capacidad de informarse bien y comprender lo que consumimos. En esta era de desinformación, aprendan a evaluar la calidad de la información sobre salud que encuentran en internet y redes sociales; consulten siempre fuentes oficiales o validadas antes de adoptar un nuevo hábito o tratamiento.
- Vean al profesional de la salud como un aliado estratégico, no como última opción
El autocuidado no reemplaza la atención médica, sino que la potencia. Mantenerse al día con los exámenes de prevención, acudir a revisiones periódicas y apoyarse en profesionales permite detectar condiciones a tiempo. Cuando consulten a su médico, adopten un rol activo: compartan abiertamente su historial, expresen sus dudas y tomen decisiones de manera compartida para garantizar el éxito de su tratamiento.
- Asuman el autocuidado como un estilo de vida continuo
El autocuidado va mucho más allá de reaccionar ante la enfermedad; es un conjunto diario de decisiones proactivas. Integrar la actividad física regular, cuidar la nutrición, priorizar el descanso y mantener buenos hábitos de higiene son las inversiones más efectivas para prevenir enfermedades crónicas, proteger la productividad y construir una mejor calidad de vida a largo plazo.
– códigoF: Muchas gracias por el tiempo que nos regalaste para conversar, y feliz 25 aniversario.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuente
Entrevista con Juan Thompson, presidente ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR). (20 de julio de 2026).


