“Desenmascaremos su atractivo: combatamos la adicción al tabaco y a la nicotina”. OMS
El pasado 31 de mayo, hace poco menos de una semana, conmemoramos a nivel mundial el Día sin Tabaco, una de las efemérides sanitarias con mayor trascendencia para todos nosotros, atendiendo a la enorme cantidad y variedad de enfermedades, muchas de ellas dolorosas y mortales, que el consumo directo e indirecto de cigarrillos, vapeadores y bolsitas de nicotina ocasionan.
Hemos dejado pasar este periodo intencionalmente, buscando cubrir con esta nota el vacío informativo que se da después de una conmemoración, cuando lo cierto es que deberíamos recordar todos los días las nefastas consecuencias que estos engañosos productos acarrean para la salud y la economía de las personas que los consumen, para nuestro planeta y para los agricultores que se dedican a su cultivo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos invita a buscar liberarnos de las sutiles cadenas con las que la adicción a la nicotina nos atrapa, haciéndonos notar las atractivas estrategias y productos diseñados para hacernos caer ese sus redes.
“En el mundo hay 349 millones de personas de 79 países que se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda, una cifra sin precedentes. Muchas de esas personas residen en países de ingreso bajo y mediano, y más de 30 de esos países están en el continente africano. Otra característica que comparten muchos de esas naciones es que destinan grandes extensiones de tierra fértil a cultivar tabaco, en lugar de destinarlas a producir alimentos sanos”. códigoF | Día Mundial sin tabaco 2023
Algunos datos relevantes sobre este peligroso hábito
- Cada año, el tabaco mata a más de 8 millones de personas. Una vida se pierde cada cuatro segundos.
- 7 millones de esas muertes son causadas por el consumo directo de tabaco, y aproximadamente 1.3 millones por el humo de segunda mano.
- 15 millones de adolescentes (de 13 a 15 años) en todo el mundo ya utilizan cigarrillos electrónicos.
- En todo el mundo, 40 millones de adolescentes (de 13 a 15 años) consumen tabaco.
- Se estima que alrededor de la mitad de los niños del mundo respiran aire contaminado por humo de tabaco, y alrededor de 51 mil niños mueren cada año por enfermedades relacionadas con el humo de segunda mano.
- Casi nueve de cada diez fumadores comienzan a fumar antes de los 18 años, y el 99 % comienza antes de los 26 años.
- Más del 80% de los 1800 millones de jóvenes del mundo de entre 10 y 24 años viven en países en desarrollo, y son el objetivo de la industria tabacalera y afines.
- El humo del tabaco contiene más de 7 mil sustancias químicas, de las que al menos 250 son conocidas por ser dañinas y al menos 70 por causar cáncer.
- El consumo de tabaco entre los jóvenes aumenta el riesgo de disminución de la función pulmonar, retraso en el crecimiento pulmonar y aparición temprana de enfermedades respiratorias crónicas.
- Los pulmones continúan desarrollándose hasta bien entrada la edad adulta, pero la inhalación de las toxinas presentes en el humo del tabaco ralentiza este proceso y causa daños pulmonares potencialmente irreversibles.
- El consumo de tabaco, especialmente desde temprana edad, provoca enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, diversos tipos de cáncer y problemas de fertilidad, pudiendo dañar todos los órganos y sistemas del cuerpo.
- La nicotina es altamente adictiva y puede tener efectos dañinos y duraderos en el desarrollo cerebral.
- La exposición al líquido de los cigarrillos electrónicos también representa graves riesgos para su salud. Algunos de los compuestos de los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), más conocidos como cigarrillos electrónicos, son potencialmente dañinos para los usuarios.
- A pesar de lo que pretenden hacernos creer, los cigarrillos electrónicos refuerzan la adicción a la nicotina, lo que puede llevar al uso continuado de los SEAN o al cambio a otras formas de consumo de tabaco.
- Los cigarrillos electrónicos se comercializan con miles de sabores y diseños atractivos, lo que los hace muy populares entre los jóvenes.
No cabe duda de que el tabaquismo, la adicción a la nicotina y las muertes asociadas al consumo de tabaco y a sus más de 250 sustancias potencialmente cancerígenas conforman una de las crisis de salud pública más graves que enfrenta la humanidad.


