El 2025 cerrará como un año lleno de cambios para el mercado público de medicamentos. Después de varios ciclos de reformas e intentos de centralización, el sistema llega al umbral del nuevo sexenio con menos piezas compradas, mayor complejidad operativa y una industria que enfrenta la presión de transformarse. A partir de este punto de partida, INEFAM plantea tres trayectorias posibles para el periodo 2026–2030: una recuperación moderada, un escenario de reformas exitosas y otro, menos deseable, en el que las inercias ganan la partida.
Decremento 2025: un cierre con menos piezas en anaquel
Las cifras anticipan una contracción histórica en 2025. Con información a octubre, el volumen de piezas adquiridas por IMSS e ISSSTE muestra una caída cercana a 16 % en términos de doce meses móviles y una reducción de alrededor de 11 % en valor frente a 2024. La proyección de cierre apunta a 1,415 millones de piezas, casi 9 % menos que el año previo, con un importe estimado de 112 mil millones de pesos, ligeramente por encima de 2024 en términos nominales.
Es decir: se gasta un poco más, pero se compran menos medicamentos. El desabasto percibido por la población no es una anécdota, sino el resultado de un sistema que todavía no logra estabilizar volúmenes ni flujos de entrega.
Compra bienal 2025–2026: centralización fragmentada
La Compra Consolidada Bienal 2025–2026 buscaba ordenar y ganar eficiencia mediante un solo gran proceso de contratación. En la práctica, terminó en un mosaico de más de 60 procedimientos, muchos de ellos por adjudicación directa, tras la anulación de uno de los concursos de mayor volumen en abril.
El resultado es una programación de entregas difícil de gestionar para instituciones y empresas, empalmes contractuales y más de 2,600 millones de piezas distribuidas en procesos dispersos. La experiencia deja una lección clara: centralizar sin capacidad operativa robusta puede generar más ruido que orden.
Nueva estructura de salud: IMSS-Bienestar y federalización
En paralelo, el país avanza hacia una arquitectura de salud más centralizada, con IMSS-Bienestar como columna vertebral del nuevo Sistema de Salud Nacional y con 24 entidades ya incorporadas al modelo federalizado. A partir de enero de 2026 iniciará el registro de personas derechohabientes con una credencial única, lo que plantea retos de portabilidad entre IMSS, ISSSTE y el propio organismo descentralizado.
El objetivo es construir un esquema universal y homogéneo; el riesgo es que la transición prolongue la incertidumbre en compras, logística y pagos a proveedores justo cuando se intenta normalizar el abasto.
COFEPRIS: regulación más estricta y más digital
En el frente regulatorio, COFEPRIS ha entrado en una fase de modernización acelerada. Entre 2024 y 2025 se han actualizado las normas de Buenas Prácticas de Fabricación para dispositivos y medicamentos (NOM-241 y NOM-059), con la intención de alinear al país con estándares internacionales como ICH y recomendaciones de la OMS.
A ello se suman una vía regulatoria abreviada, plataformas digitales para trámites y lineamientos para reducir tiempos de aprobación. La paradoja es que, mientras se le exige más capacidad técnica y vigilancia, el Presupuesto de Egresos 2026 considera un recorte cercano a 4 % para COFEPRIS, lo que coloca presión adicional sobre un regulador llamado a ser pieza clave en la transición hacia terapias más complejas.
Nueva Ley de Adquisiciones: más herramientas, más discrecionalidad
La nueva Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público (LAASSP 2025) abre un abanico más amplio de mecanismos de compra: diálogo competitivo con proveedores, adjudicación directa con negociación, contratos derivados de acuerdos marco y órdenes de suministro a través de la Tienda Digital del Gobierno Federal.
En paralelo, se crea la Plataforma Digital de Contrataciones Públicas y se sustituye CompraNet por un esquema transaccional con firma electrónica y administración contractual digital. El potencial es enorme, pero la falta de un reglamento publicado deja un espacio de interpretación que puede derivar en mayor discrecionalidad justo cuando se busca transparencia y certidumbre.
Presupuesto 2026: concentración en IMSS y auge de BIRMEX
El Presupuesto de Egresos 2026 confirma que el IMSS concentrará alrededor de 80 % del gasto público en medicamentos, mientras que IMSS-Bienestar registra una reducción significativa, coherente con su integración gradual al régimen ordinario. El presupuesto total para medicamentos crece aproximadamente 17 %, por encima de la inflación esperada, lo que sugiere un margen para recuperar volúmenes siempre que la ejecución sea eficiente.
En este contexto, BIRMEX incrementa su presupuesto en 18.5 % y se perfila como brazo operador central de la logística y las compras consolidadas 2027–2028, con la posibilidad de convertirse en distribuidor y pagador único. El contraste está del lado de COFEPRIS, que enfrenta el mencionado recorte presupuestal. La apuesta es un Estado más activo en la producción y distribución, pero el equilibrio entre poder de compra, regulación y competencia será determinante.
De genéricos baratos a terapias complejas
Los estudios de productividad elaborados por INEFAM-CANIFARMA muestran que, entre 2008 y 2024, la industria farmacéutica mexicana construyó una fortaleza clara en la fabricación de genéricos de bajo costo, lo que presionó los precios a la baja en los mercados público y privado.
El reto para 2025–2030 es distinto: migrar hacia terapias de mayor complejidad, incluyendo biotecnológicos y medicamentos de especialidad, sin perder capacidad de abastecer los tratamientos básicos. Eso implica inversiones en capacidad productiva, tecnología, talento y cumplimiento regulatorio que no se resuelven con una sola reforma.
Tres escenarios 2026–2030 para el mercado público de medicamentos
Con este telón de fondo, INEFAM plantea tres trayectorias posibles para el mercado público 2026–2030:
- Escenario base (más probable).
Asume implementación gradual de las reformas, mejora moderada en la eficiencia de compras y crecimiento económico de 2–3 % anual. El mercado podría crecer alrededor de 4 % anual en volumen y casi 10 % en valor, impulsado por una mayor proporción de terapias de alto costo. - Escenario optimista (reformas exitosas).
Supone reformas bien ejecutadas, eficiencia alta en compras consolidadas (85–95 % de cumplimiento), nearshoring farmacéutico y una Plataforma Digital plenamente operativa. En este caso, el volumen podría crecer cerca de 7 % anual, con un aumento en valor de alrededor de 8.5 %. - Escenario pesimista (reformas lentas o ineficaces).
Se caracteriza por implementación parcial de reformas, persistencia del desabasto, retrasos regulatorios y presiones fiscales. El crecimiento en volumen se reduciría a 1.5 % anual, con un incremento en valor cercano a 9 %, más asociado a precios que a una expansión real del acceso.
El mercado público de medicamentos entra a la segunda mitad de la década en un punto de inflexión. El marco institucional, regulatorio y presupuestal ya cambió; lo que falta por definirse es cómo se ejecutarán esas reformas en la operación diaria de compras, regulación y logística.
Entre el escenario optimista y el pesimista no hay sólo diferencias de porcentaje, sino de impacto en la vida de millones de pacientes que dependen del abasto público. Lograr, al menos, el escenario base requiere coordinación efectiva entre instituciones, reglas claras para la industria y un regulador fortalecido. Lo demás, incluidos los beneficios del nearshoring y las nuevas terapias, dependerá de que el sistema sea capaz de convertir promesas en entregas concretas en farmacia.
Por: Enrique Martínez Moreno


