Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) evidencian un panorama complejo para la salud de niñas, niños y adolescentes en México, marcado por deficiencias nutricionales, problemas de salud mental y brechas en el acceso efectivo a servicios. Los hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y atención integral, especialmente en poblaciones vulnerables.

Anemia y deficiencias nutricionales afectan a la infancia

De acuerdo con la ENSANUT Continua 2024, al menos 8.6% de los niños en edad preescolar presenta anemia, mientras que en escolares de 5 a 11 años la prevalencia también es significativa. Estas condiciones están asociadas principalmente a deficiencias de micronutrimentos: 26.8% por falta de hierro, 20.2% por niveles bajos de vitamina B12 y al menos 9.6% por déficit de vitamina D.

El estudio, elaborado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), señala que las deficiencias nutricionales afectan a cuatro de cada 10 preescolares y a uno de cada dos escolares. Estas carencias no solo impactan el crecimiento físico, sino también el desarrollo neurocognitivo, la función inmunológica y el rendimiento escolar.

Además, se identificó que la anemia y otras deficiencias son más frecuentes en regiones del sur del país y en comunidades rurales, particularmente en población indígena y en contextos de menor bienestar, lo que refuerza la necesidad de intervenciones focalizadas en suplementación y fortificación de alimentos.

Intoxicación por plomo: un problema persistente y desigual

Otro de los hallazgos más preocupantes es la exposición al plomo en la infancia. La ENSANUT estima que 15.8% de niñas y niños de entre uno y cuatro años presentan niveles considerados como intoxicación, lo que equivale a aproximadamente 1.2 millones de menores en el país.

La distribución del problema es desigual: en estados como Puebla, hasta cinco de cada 10 infancias presentan niveles elevados, mientras que en San Luis Potosí y Tlaxcala la prevalencia ronda cuatro de cada 10. Las principales fuentes de exposición incluyen el uso de barro vidriado con plomo en la preparación de alimentos, así como actividades industriales como el reciclaje de baterías en algunas regiones.

Especialistas advierten que la exposición al plomo tiene efectos graves y acumulativos, especialmente en etapas tempranas del desarrollo, afectando el sistema nervioso, la capacidad cognitiva y la salud a largo plazo.

Adolescentes: menos sueño, más sedentarismo

En la población adolescente, los datos muestran un deterioro en hábitos clave para la salud. En los últimos 12 años, el sueño inadecuado aumentó en 60%, particularmente entre estudiantes de bachillerato, jóvenes en zonas urbanas y en el norte del país.

Asimismo, 36% de los adolescentes no realiza actividad física y 25% pasa largos periodos en comportamiento sedentario. Estas tendencias están asociadas al mayor uso de dispositivos electrónicos, redes sociales y cambios en los estilos de vida.

Los especialistas advierten que la falta de sueño y el sedentarismo afectan la regulación emocional, el rendimiento académico y favorecen hábitos alimentarios poco saludables, lo que puede agravar otros problemas de salud.

Cobertura en salud y vacunación: brechas persistentes

Aunque México cuenta con un sistema de vacunación universal, la ENSANUT muestra que solo 49.4% de las niñas y niños de un año tienen el esquema completo. Esta cifra disminuye aún más en poblaciones indígenas (19%) y rurales (32%), evidenciando desigualdades en el acceso a servicios de salud.

Entre las principales barreras se encuentran la distancia a las unidades médicas, la falta de citas oportunas y problemas en la calidad de la atención, lo que limita el uso efectivo del sistema.

Diabetes: diagnóstico insuficiente y control limitado

En la población adulta, la ENSANUT también revela desafíos importantes. Se estima que 17% de las personas viven con diabetes, lo que equivale a más de 14 millones. Sin embargo, una de cada tres desconoce su diagnóstico, lo que dificulta el tratamiento oportuno.

Aunque la mayoría de quienes han sido diagnosticados recibe atención médica, solo uno de cada tres logra mantener niveles adecuados de glucosa, lo que refleja problemas en el control de la enfermedad.

Los resultados de la ENSANUT muestran coexistencia de desnutrición y sobrepeso, deficiencias nutricionales, problemas ambientales como la exposición a plomo, así como hábitos de vida poco saludables y brechas en el acceso a servicios.

Este panorama evidencia que no basta con ampliar la cobertura, sino que es necesario garantizar acceso efectivo, fortalecer la atención primaria y diseñar políticas diferenciadas que atiendan las desigualdades territoriales y sociales. La prevención, la nutrición adecuada, el acceso a servicios de calidad y el enfoque integral serán clave para mejorar la salud de la población en los próximos años.

Fuentes

ENSANUT. (s.f.).
Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2024.

Poy Solano, L. (2026, abril 25).
Con anemia, más de 8% de niños en prescolar, revela última Ensanut. La Jornada.

García, A. (2026, abril 7).
Salud infantil en México: Acceso desigual en vacunación y seguridad alimentaria. El Economista.

Miranda, F. (2026, abril 27).
Intoxicación por plomo en niños de México: estados más afectados. Milenio.

Instituto Nacional de Salud Pública. (2026, abril 20).
Diabetes en México: desigualdades regionales y estatales.

Cruz Martínez, Á. (2026, enero 28).
Sueño inadecuado de adolescentes creció 60% en 12 años. La Jornada.