En enero del 2020 se estrenó en una plataforma de streaming la película estadounidense el Sonido del Metal (Sound of Metal), la cual relata la historia de un baterista de metal que empieza a perder la audición.
El visionado de este magnífico largometraje de 120 minutos (que se pasan volando) me permitió acercarme por primera vez al tema de la pérdida de la audición y a los implantes cocleares, sobre los que, impulsado por el filme y mi curiosidad, me aboqué a investigar.
La mención de este filme no es casual, ya que hoy celebramos el Día Mundial del Implante Coclear, el mismo dispositivo que le es colocado al músico que pierde la audición, papel interpretado magistralmente por el actor, guionista, activista y también músico británico Riz Ahmed.
¿Qué diferencias hay entre los audífonos estándar para mejorar la audición y los implantes cocleares?
Es indispensable diferenciar a los implantes cocleares de los audífonos convencionales que amplifican el sonido cuando la pérdida de audición no es severa. Los implantes cocleares son unos dispositivos electrónicos de alta complejidad que sustituyen la función de las células ciliadas (receptores sensoriales especializados situados en el órgano de Corti, dentro de la cóclea del oído interno) dañadas del oído interno.
La tecnología usada en los implantes cocleares transforma las señales acústicas en impulsos eléctricos que estimulan directamente el nervio auditivo, logrando que el cerebro interprete las señales como sonido, y con ello, que las personas con sordera profunda “escuchen”, un logro totalmente sorprendente.
Vale la pena comentar que entre las múltiples nominaciones y premios que obtuvo la película destaca el Oscar a Mejor Sonido, uno de los protagonistas más importantes del filme. En su equipo creativo participaron tres talentosos ingenieros de audio mexicanos: Michelle Couttolenc, Jaime Baksht y Carlos Cortés.
Hay que precisar que, a diferencia de un audífono convencional externo, el implante coclear requiere una intervención quirúrgica mayor realizada bajo anestesia general, que suele durar entre 2 y 3 horas. En ella participa un equipo multidisciplinario que trabaja antes, durante y después de la cirugía, conocido como “Grupo de Implante Coclear”, liderado por un Otorrinolaringólogo con Subespecialidad en Otología y Neurotología, y que incorpora a un Audiólogo y Otoneurólogo, un Terapista del Lenguaje / Rehabilitador Auditivo-Verbal, un Psicólogo o Neuropsicólogo, un Radiólogo, y ocasionalmente un Ingeniero Biomédico.
El perfil de paciente para recibir un implante coclear se divide en dos grandes grupos:
Población pediátrica. Sujetos idealmente intervenidos antes de los dos años para aprovechar la plasticidad cerebral y el desarrollo del lenguaje, que
- Estén diagnosticados con Hipoacusia neurosensorial bilateral profunda (pérdida >90 dB),
- niños con poco o nulo beneficio tras 3-6 meses de uso de audífonos potentes.
Adultos (Postlinguales):
- Diagnosticados con Hipoacusia de severa a profunda, que no se compensa con auxiliares auditivos,
- Puntuaciones en pruebas de reconocimiento de frases menores al 40 – 50 % en condiciones óptimas.
- Con un sólido interés y profundo compromiso con la rehabilitación auditivo-verbal posterior.
¿Cómo se realiza la cirugía para colocar un implante coclear?
- Incisión y Mastoidectomía: Se realiza una incisión detrás de la oreja y se fresa (perfora) el hueso mastoides para acceder al oído medio.
- Cocleostomía: Se crea una pequeña apertura en la cóclea (caracol), o se utiliza la «ventana redonda”, una de las dos aberturas naturales que comunican el oído medio con el oído interno, y que se encuentra sellada por una membrana elástica llamada membrana timpánica secundaria.
- Inserción de Electrodos: Se introduce la guía de electrodos en la rampa timpánica de la cóclea.
- Fijación: Se coloca el receptor-estimulador en un lecho óseo bajo la piel del cráneo.
- Telemetría: Antes de terminar la intervención, se verifica la integridad de los electrodos y la respuesta del nervio.
- Espera: El implante no se enciende de inmediato. Hay que esperar entre 3 y 4 semanas para que la cicatrización sea completa antes de la “primera conexión”.
Los niveles de satisfacción justifican el procedimiento
Es importante destacar que el nivel de satisfacción de las personas, tanto infantes como adultos, que han recibido un implante coclear es muy alto, 9 de cada 10 dicen estar satisfechos con los resultados.
Esta impactante tecnología permite que los pacientes no solamente recuperen la percepción de sonidos ambientales y el habla, sino que experimenten una reducción significativa en los niveles de ansiedad y aislamiento social. En el caso de los niños implantados de manera temprana, la probabilidad de incorporación a escuelas regulares es muy elevada, permitiéndoles un mejor desarrollo.
En nuestro país, no todos los que lo necesitan lo reciben
Desgraciadamente, y como ocurre con otros padecimientos, no todas las personas que los necesitan reciben un implante coclear.
Se estima que en nuestro país nacen anualmente entre 2 y 6 mil niños con sordera profunda, y aunque algunos programas como el Seguro Médico Siglo XXI cubren a menores de 5 años, la cobertura para adultos mayores y población sin seguridad social es mínima, por no decir inexistente, dejándolos sin atención por falta de recursos.
Es cierto que los implantes cocleares no son baratos, ya que el precio del dispositivo oscila entre los 250 mil y los 350 mil pesos, cantidades a las que habrá que sumar la cirugía y la rehabilitación.
Cabe señalar que, más allá del costo del implante coclear, y el procedimiento quirúrgico y de rehabilitación, el paciente tiene que costear, de por vida, las baterías que lleva el aparato exterior.
Otro de los problemas persistentes en nuestro país es, además de la falta de recursos para las instituciones de salud, la concentración en entidades urbanas de las unidades capaces de realizar un implante coclear con éxito. De los aproximadamente 20 centros acreditados en el país, como el Instituto Nacional de Rehabilitación o el Hospital Infantil de México, ninguna se encuentra en un área rural, lo que deja aún más desprotegidos a estos núcleos poblacionales.
Algunas recomendaciones cinematográficas que abordan el tema de la sordera y los implantes cocleares que vale la pena ver
- El sonido del Metal (2020). Una película fundamental para entender el doloroso proceso de la perdida de la audición, el duelo y la negación que el personaje enfrenta antes de aceptar recibir un implante coclear, y la enorme frustración con la que lucha para aceptarlo.
- Claro de Luna (2019): La sordera en tres movimientos (Moonlight Sonata: Deafness in Three Movements, 2019). Es un documental de HBO en el que la directora del mismo, Irene Taylor Brodsky, documenta el proceso de su hijo Jonas con implante coclear mientras intenta aprender la Sonata Claro de Luna de Beethoven, quien, como ustedes saben, compuso la obra mientras perdía la audición.
- 8 cuentos sobre mi hipoacusia (2021). Una película-documental autobiográfica argentina de Charo Mato.
Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF
Fuentes:
Secretaría de Salud. (24 de febrero de 2021).
Implante coclear. Un auxiliar para procesar el sonido.
Cochlear Implant International Community of Action. (s.f.).
Organización Mundial de la Salud. (26 de febrero de 2025).
Sordera y pérdida de la audición.
Secretaría de Salud. (3 de marzo de 2016).
Conoce el Programa Auditivo Neonatal e Intervención Temprana (TANIT).
Federación Mexicana de Otorrinolaringología. (2026).
HBO Max. (s.f.).
Claro de Luna. Sordera en 3 movimientos.
Cochlear. (21 de junio de 2022).
“La inclusión es mucho más posible cuando uno se nombra”: Charo Mato.


