Aunque afortunadamente es un evento que ocurre cada vez con menor frecuencia, la fiebre puerperal –un proceso infeccioso septicémico grave que se desarrolla a partir de la invasión del tracto genitourinario durante la expulsión del feto u ovocito por gérmenes como el Streptococcus agalactiae, Streptococcus pyogenes o Escherichia coli, ya sea en un parto natural, por cesárea o por la práctica de un aborto– todavía es en nuestro querido México la infección postparto más frecuente en mujeres, afectando aproximadamente al 12 % de quienes cursan alguno de estos procesos, y que se presenta entre los 10 y 15 días después del suceso, poniendo en riesgo de muerte a la madre, e incluso al bebé.

Lo lamentable es que si el personal sanitario cumpliera cabalmente y a raja tabla con las medidas de higiene necesarias durante la realización de estos procedimientos, se podrían evitar, si no todas, la gran mayoría de estas infecciones, y por supuesto los decesos relacionados con ellas.

Buscando disminuir la frecuencia de los casos de fiebre puerperal a nivel global, pero particularmente en los países de ingresos bajos y medios que no cuentan con sistemas de salud integrados y robustos, y que afectan mayormente a las mujeres embarazadas pertenecientes a grupos humanos ubicados en zonas rurales y pobres que carecen de acceso a la atención sanitaria de calidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) editó y puso a disposición de los interesados un conjunto de Recomendaciones para la prevención y el tratamiento de las infecciones maternas en el periparto (período que abarca desde el final del embarazo, incluyendo el parto, hasta aproximadamente las 6 semanas posteriores al parto); en el documento encontrarán 20 recomendaciones –solamente se requieren 20– que diligentemente aplicadas abatirían este problema, totalmente relacionado con la falta de higiene.

“Hasta mediados del siglo xix no se conocían las causas de este proceso infeccioso. El médico húngaro Ignacio Felipe Semmelweis realizó entre 1847 y 1856 una serie de estudios epidemiológicos en la Maternidad de Viena que le llevaron a la conclusión de que la causa estribaba en una higiene deficitaria de los médicos que asistían a las parturientas. A pesar de la evidencia la medicina oficial no tendrá en cuenta sus hallazgos hasta los últimos años del siglo xix, cuando se demuestre la naturaleza etiológica de las enfermedades infecciosas mediante los estudios de Pasteur y Lister. La mortalidad por esta enfermedad en la época de Semmelweis rozó en algunos momentos el 96 %”. Wikipedia. Sepsis puerperal.

Vale la pena dejar constancia de que la OMS asegura que, junto con la fiebre puerperal, las hemorragias intensas y la preeclampsia son las principales causas de mortalidad materna, las que ocasionaron en 2020, el último año del que se dispone de estimaciones publicadas, entre 80 mil y 50 mil muertes respectivamente.

Por: Manuel Garrod, miembro del Comité Editorial de códigoF

Fuentes:

Secretaría de Salud. (15 de julio de 2018).
Fiebre puerperal, infección más frecuente después del parto.

Organización Mundial de la Salud. (2015).
Recomendaciones de la OMS para la prevención y el tratamiento de las infecciones maternas en el periparto.

Organización Mundial de la Salud. (8 de marzo de 2025).
Muchas complicaciones relacionadas con el embarazo no se detectan ni se tratan.

Organización Mundial de la Salud. (2021).
Guía OMS de cuidados durante el trabajo de parto  /MANUAL DEL USUARIO.